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Lectura 243 de 365

Isaías 13-14 · Salmos 28

Letra: Normal

Isaías 13

1Oráculo contra Babilonia, que recibió Isaías, hijo de Amós, en una visión.

2Sobre un monte pelado izad una enseña, alzad la voz hacia ellos, agitad la mano para que entren por la puerta de los nobles.

3Yo he dado órdenes a mis consagrados he convocado a los guerreros de mi ira, que exultan por mi grandeza.

4Escuchad el tumulto en las montañas, como de gran multitud. ¡Escuchad! Un tumulto de reinos, de naciones conjuradas. El Señor del universo pasa revista a sus tropas de combate.

5Vienen desde una tierra lejana, desde el confín del cielo, el Señor y los instrumentos de su ira, para devastar toda la tierra.

6Dad alaridos: el Día del Señor está cerca, llega como la devastación del Todopoderoso.

7Por eso los brazos desfallecen, desmayan los corazones de la gente,

8son presas del terror; espasmos y convulsiones los dominan, se retuercen como parturienta, estupefactos se miran uno al otro, los rostros encendidos.

9El Día del Señor llega, implacable, la cólera y el ardor de su ira, para convertir el país en un desierto, y extirpar a los pecadores.

10Las estrellas del cielo y las constelaciones no irradian su luz. El sol desde la aurora se oscurece, la luna no ilumina.

11Pediré cuentas al mundo de su maldad, y a los malvados de su culpa; acabaré con la insolencia de los soberbios y humillaré la arrogancia de los tiranos.

12Haré a los hombres más escasos que el oro fino, a los humanos más raros que el oro de Ofir.

13Haré temblar los cielos y moverse la tierra de su sitio, por el furor del Señor del universo, el día del incendio de su ira.

14Como gacela acosada, como rebaño que nadie reúne, cada uno se vuelve a su pueblo, cada cual huye a su tierra.

15Al que encuentren lo atravesarán, quien sea capturado caerá por la espada.

16Estrellarán a los niños ante sus ojos, saquearán sus casas, violarán a sus mujeres.

17Pues yo suscito contra ellos a los medos, que no busquen plata ni aprecien el oro:

18sus arcos masacran a los jóvenes, no tienen compasión del fruto del vientre; ni de los niños tendrán piedad sus ojos.

19Babilonia, esplendor de los reinos, joya y orgullo de los caldeos, quedará como Sodoma y Gomorra cuando Dios las arrasó.

20Nunca más será habitada, nadie se establecerá en ella de generación en generación. El beduino no plantará allí su tienda, ni los pastores apacentarán sus rebaños.

21Las bestias del desierto se aposentarán allí, sus casas estarán llenas de búhos, habitarán allí los avestruces, y brincarán los chivos.

22Aullarán las hienas en sus torres, en sus lujosas moradas los chacales. Ya está a punto de llegar su hora, sus días no tardarán.

Isaías 14

1El Señor se apiadará de Jacob, volverá a escoger a Israel y los restablecerá en su tierra. Los extranjeros se unirán a ellos, y se incorporarán a la casa de Jacob.

2Las naciones los acogerán para conducirlos a su patria. La casa de Israel los poseerá como siervos y siervas en la tierra del Señor. Harán cautivos a quienes los deportaron, dominarán a sus opresores.

3Cuando el Señor te conceda descansar de tus sufrimientos e inquietudes y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido,

4recitarás esta sátira contra el rey de Babilonia: ¡Cómo ha terminado el opresor, cómo ha concluido su tormento!

5El Señor ha quebrado el bastón de los malvados, el cetro de los dominadores,

6que golpeaba a los pueblos con furor, con golpes incesantes, y dominaba con ira a las naciones, con opresión implacable.

7La tierra toda descansa sosegada, lanzan gritos de júbilo.

8También los cipreses se alegran por tu desgracia, y los cedros del Líbano, diciendo: «Desde que sucumbiste, no sube el leñador para talarnos».

9El abismo se estremece en lo profundo cuando sale a tu encuentro, despierta a las sombras en tu honor, a todos los grandes de la tierra, se alzan de sus tronos todos los reyes de las naciones.

10Te responden y dicen: «También tú, como nosotros, has perdido tu fuerza, eres como nosotros:

11al abismo fue arrojado tu esplendor, el son de tus arpas; debajo de ti, un lecho de gusanos; tu cobertor, lombrices.

12¡Cómo has caído del cielo, astro matutino, hijo de la aurora! ¡Has sido derribado por tierra, opresor de naciones!

13Tú decías en tu corazón: “Escalaré los cielos; elevaré mi trono por encima de las estrellas de Dios; me sentaré en el monte de la divina asamblea, en el confín del septentrión

14escalaré las cimas de las nubes, semejante al Altísimo”.

15¡En cambio, has sido arrojado al abismo, a las profundidades de la fosa!».

16Los que te ven, miran estupefactos y reflexionan: «¿Era este el hombre que hacía temblar la tierra y estremecerse los reinos,

17que convertía el mundo en un desierto, destruía sus ciudades y no liberaba a sus prisioneros?

18Todos los reyes de las naciones reposan con honor, cada cual en su morada.

19A ti en cambio te han arrojado de tu tumba como a un vástago despreciable, cubierto de muertos traspasados por la espada, y arrojados sobre las losas del sepulcro, como un cadáver pisoteado.

20No te reunirás con ellos en la tumba: porque has destruido tu país y asesinado a tu gente. Nunca más se hablará de la descendencia de los malvados».

21Preparad a sus hijos para la matanza por la culpa de sus padres, no sea que resurjan y se adueñen del país, y cubran el mundo con sus ciudades.

22Me alzaré contra ellos —oráculo del Señor del universo— y extirparé de Babilonia el nombre y la descendencia, posteridad y progenie —oráculo del Señor—.

23Haré de ella propiedad de erizos y la convertiré en un lugar cenagoso, la barreré con la escoba de la destrucción —oráculo del Señor del universo—.

24Lo ha jurado el Señor del universo: como lo había proyectado ha ocurrido, y lo que había decidido se cumplirá:

25quebrantar a Asiria en mi propia tierra, pisotearla en mis montañas. Se apartará de ellos su yugo y su carga de sus hombros.

26Este es el proyecto decidido sobre todo el país, esta es la mano extendida sobre todas las naciones.

27El Señor del universo lo ha decidido. ¿Quién podría frustrarlo? Su mano está extendida. ¿Quién podría apartarla?

28El año de la muerte del rey Ajaz se proclamó este oráculo:

29No te alegres, nación filistea, porque se ha quebrado la vara que te golpeaba. Porque de la raíz de la serpiente saldrá una víbora, y su fruto será un áspid volador.

30Los más pobres serán alimentados, y los indigentes reposarán seguros. Pero haré morir de hambre la raíz y lo que de ti quede será eliminado.

31Gima el pórtico, grite la ciudad, tiemble toda Filistea, porque se eleva desde el norte una columna de humo. De su compacta formación nadie se aparta.

32¿Qué responder a los mensajeros de esa nación? Que el Señor ha fundado Sión y en ella se refugian los desvalidos de su pueblo.

Salmo 28

1De David. A ti, Señor, te invoco; Roca mía, no seas sordo a mi voz; que, si no me escuchas, seré igual que los que bajan a la fosa.

2Escucha mi voz suplicante cuando te pido auxilio, cuando alzo las manos hacia tu santuario.

3No me arrebates con los malvados ni con los malhechores, que hablan de paz con el prójimo, pero llevan la maldad en el corazón.

4Págales según sus obras, según la maldad de sus actos; págales según la obra de sus manos, devuélveles su merecido.

5Ya que no entienden las proezas del Señor, ni la obra de sus manos, ¡que él los derribe y no los reconstruya!

6Bendito el Señor, que escuchó mi voz suplicante;

7el Señor es mi fuerza y mi escudo: en él confía mi corazón; me socorrió, y mi corazón se alegra y le canta agradecido.

8El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido.

9Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, sé su pastor y llévalos siempre.