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Lectura 240 de 365

Isaías 7-8 · Salmos 25

Letra: Normal

Isaías 7

1Cuando reinaba en Judá Ajaz, hijo de Jotán, hijo de Ozías, subieron a atacar Jerusalén Rasín, rey de Siria, y Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, pero no lograron conquistarla.

2Se lo comunicaron a la casa de David: «Los arameos han acampado en Efraín», y se agitó su corazón y el corazón del pueblo como se agitan los árboles del bosque con el viento.

3Entonces el Señor dijo a Isaías: «Ve al encuentro de Ajaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la alberca de arriba, junto a la calzada del campo del batanero

4y dile: “Conserva la calma, no temas y que tu corazón no desfallezca ante esos dos restos de tizones humeantes: la ira ardiente de Rasín y Siria, y del hijo de Romelías.

5Porque, aunque Siria y Efraín y el hijo de Romelías tramen tu ruina, diciendo:

6‘Marchemos contra Judá, aterroricémosla, entremos en ella y pongamos como rey al hijo de Tabeel’,

7así ha dicho el Señor: ‘Ni ocurrirá ni se cumplirá:

8Damasco es capital de Siria, y a la cabeza de Damasco está Rasín. (Dentro de sesenta y cinco años, Efraín, destruido, dejará de ser un pueblo).

9Samaría es capital de Efraín, y a la cabeza de Samaría está el hijo de Romelías. Si no creéis no subsistiréis’”».

10El Señor volvió a hablar a Ajaz y le dijo:

11«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».

12Respondió Ajaz: «No lo pido, no quiero tentar al Señor».

13Entonces dijo Isaías: «Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios?

14Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel.

15Comerá requesón con miel, para que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien.

16Antes de que el niño sepa rechazar el mal y escoger el bien, quedará abandonado el país cuyos dos reyes te infunden miedo.

17El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre tu dinastía, días como no se conocieron desde que Efraín se separó de Judá: vendrá el rey de Asiria».

18Aquel día silbará el Señor a los tábanos del confín del delta de Egipto y a las abejas de Asiria,

19vendrán a posarse en masa en los cauces de las quebradas y en las hendiduras de las rocas, en todos los matorrales espinosos y en todas las aguadas.

20Aquel día afeitará el Señor los pelos desde la cabeza hasta los pies con una navaja alquilada al otro lado del río, por medio del rey de Asiria; y también quitará la barba.

21Aquel día cada uno mantendrá una ternera y dos ovejas,

22y como abundará la leche comerán requesón; todo el que quede en el país comerá cuajada y miel.

23Aquel día, cualquier terreno de mil cepas, que vale una pieza de plata cada una, se convertirá en zarzal y cardizales.

24Con flechas y arcos se entrará en él, porque todo el país se habrá vuelto zarzal y cardizales,

25y en todos los montes, que eran desbrozados con la azada, no podrás entrar, por temor del zarzal y de los cardizales. Serán lugar de pastoreo de los bueyes, hollado por ovejas.

Isaías 8

1El Señor me dijo: «Coge una tablilla grande y escribe con caracteres ordinarios: Pronto al saqueo – presto al botín».

2Yo me busqué dos testigos fidedignos: Urías, el sacerdote, y Zacarías, hijo de Baraquías.

3Después me uní a la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. El Señor me dijo: «Ponle por nombre “Pronto al saqueo – presto al botín”,

4porque antes de que el niño sepa decir “papá” y “mamá”, las riquezas de Damasco y el botín de Samaría serán llevados ante el rey de Asiria».

5El Señor me habló otra vez y me dijo:

6«Este pueblo desprecia las aguas de Siloé que corren mansas, y desfallece ante Rasín y el hijo de Romelías.

7Por eso, el Señor hará subir contra ellos las aguas del Éufrates, impetuosas y abundantes: al rey de Asiria con todo su poder. Se saldrá de cauce, desbordará sus riberas,

8irrumpirá en Judá, desbordará, crecerá hasta alcanzar al cuello, y sus alas desplegadas cubrirán toda la anchura de tu tierra, ¡oh Enmanuel!».

9¡Quedad destruidos y horrorizados, pueblos! ¡Escuchad, regiones lejanas de la tierra! ¡Preparaos a la guerra y quedad horrorizados! ¡Preparaos a la guerra y quedad horrorizados!

10Trazad planes, que fracasarán, haced promesas, que no se mantendrán, porque con nosotros está Dios.

11Así me dijo el Señor, cuando me tomó de la mano y me advirtió que no siguiera el camino de este pueblo:

12«No llaméis conjura a lo que este pueblo llama conjura, no temáis lo que él teme, ni os asustéis.

13Al Señor del universo llamaréis santo. Sea él el objeto de vuestro temor y de vuestro terror.

14Porque él será un santuario, pero también peña de tropiezo y piedra de escándalo para las dos casas de Israel, trampa y lazo para los habitantes de Jerusalén.

15Muchos de ellos tropezarán, caerán, se harán pedazos, quedarán enredados, serán capturados».

16«Guarda este testimonio, sella esta enseñanza para mis discípulos».

17Yo confío en el Señor, que oculta su rostro de la casa de Jacob, en él he puesto mi esperanza.

18Yo y los hijos que el Señor me ha dado somos signos y presagios en Israel, signos del Señor del universo, que habita en la montaña de Sión.

19Os dirán, sin duda: «Consultad los espíritus y adivinos, que susurran y murmuran; no debe un pueblo consultar a sus dioses, a los muertos en beneficio de los vivos».

20Atended a la instrucción y al testimonio. Si no hablan a tenor de estas palabras, ya no lucirá para ellos la luz de la aurora.

21Vagará oprimido y hambriento, exasperado por el hambre maldecirá a su rey y a su Dios. Se dirija a lo alto

22o mire hacia la tierra, solo encontrará angustia y oscuridad, la opresión de las tinieblas, la oscuridad a la cual es empujado.

23¡No habrá ya oscuridad para la tierra que está angustiada! En otro tiempo humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

Salmo 25

1De David. ç(Álef) A ti, Señor, levanto mi alma;

2(Bet) Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos,

3(Guímel) pues los que esperan en ti no quedan defraudados, mientras que el fracaso malogra a los traidores.

4(Dálet) Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad;

5(He) enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, (Vau?) y todo el día te estoy esperando.

6(Zain) Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas;

7(Jet) no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.

8(Tet) El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores;

9(Yod) hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.

10(Kaf) Las sendas del Señor son misericordia y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos.

11(Lámed) Por el honor de tu nombre, Señor, perdona mis culpas, que son muchas.

12(Mem) ¿Hay alguien que tema al Señor? Él le enseñará el camino escogido:

13(Nun) su alma vivirá feliz, su descendencia poseerá la tierra.

14(Sámek) El Señor se confía a los que lo temen, y les da a conocer su alianza.

15(Ayin) Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él saca mis pies de la red.

16(Pe) Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

17(Sade) Ensancha mi corazón oprimido y sácame de mis tribulaciones.

18(Qof) Mira mis trabajos y mis penas y perdona todos mis pecados;

19(Res) mira cuántos son mis enemigos, que me detestan con odio cruel.

20(Sin) Guarda mi vida y líbrame, no quede yo defraudado de haber acudido a ti.

21(Tau) La inocencia y la rectitud me protegerán, porque espero en ti.

22Salva, oh Dios, a Israel de todos sus peligros.