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Lectura 238 de 365

Isaías 3-4 · Salmos 23

Letra: Normal

Isaías 3

1Mirad que el Señor, Dios del universo aparta de Jerusalén y de Judá apoyo y sustento: todo sustento de pan, todo sustento de agua,

2el héroe y el guerrero, el juez y el profeta, el adivino y el anciano,

3el capitán y el notable, el consejero, el experto en magia, y quien sabe de encantamientos.

4Les daré adolescentes por príncipes, serán gobernados por muchachos.

5Hay opresión entre la gente: cada uno subyuga a su vecino, con arrogancia trata el joven al anciano, y el villano al hombre respetable.

6Uno aferra a su hermano en la casa paterna: «Tienes un manto, sé nuestro jefe, toma el mando de esta ruina».

7Ese día el otro protestará: «No soy vuestro médico, en mi casa no hay pan ni tengo manto; no me pongáis como jefe del pueblo».

8Tropieza Jerusalén, se derrumba Judá porque sus palabras y sus obras están contra el Señor, se rebelan delante de su gloria.

9Su parcialidad testimonia contra ellos; como Sodoma, publican sus pecados, no los ocultan; ¡ay de ellos, pues se acarrean su desgracia!

10Decid al justo que le irá bien, comerá el fruto de sus acciones.

11¡Ay del malvado: le irá mal, le darán la paga de sus obras!

12Pueblo mío, sus opresores son niños, mujeres lo gobiernan pueblo mío, tus guías te extravían, confunden tus senderos.

13El Señor toma su sitio para el proceso, se pone en pie para juzgar los pueblos.

14El Señor se querella contra los ancianos y gobernantes de su pueblo: «Vosotros habéis devastado la viña, los despojos de los pobres están en vuestras casas.

15¿No os importa oprimir a mi pueblo, hacer añicos a los pobres? —Oráculo del Señor, Dios del universo—».

16Lo ha dicho el Señor: «Porque las hijas de Sión son altaneras, andan con el cuello estirado, echando miradas seductoras, caminan con pasos menudos y hacen sonar las ajorcas de sus pies,

17por eso cubrirá el Señor de costras sus cabezas, dejará el Señor sus sienes a la vista.

18En aquel día les quitará el Señor sus adornos: ajorcas, bandas y lunetas,

19pendientes, brazaletes y velos,

20diademas, cadenillas, cinturones, frascos de perfumes y amuletos,

21anillos y argollas,

22trajes de fiesta, mantos, chales y bolsos,

23espejos, túnicas, turbantes y mantillas.

24En lugar de perfume habrá olor de podredumbre, en lugar de cinturón, cuerda, en lugar de rizos, calvicie, en lugar de amplio manto, un saco estrecho, y en lugar de belleza, una marca de fuego.

25Tus hombres caerán a espada, tus guerreros en la lucha,

26gemirán y harán luto tus puertas, desolada te sentarás en el suelo.

Isaías 4

1Aquel día siete mujeres se disputarán al mismo hombre diciendo: “Comeremos de nuestro pan, nos vestiremos con nuestra ropa; danos solo tu nombre, quita nuestra afrenta”».

2Aquel día, el vástago del Señor será el esplendor y la gloria, y el fruto del país será orgullo y ornamento para los redimidos de Israel.

3A los que queden en Sión y al resto en Jerusalén los llamarán santos: todos los que en Jerusalén están inscritos para la vida.

4Cuando el Señor haya lavado la impureza de las hijas de Sión y purificado la sangre derramada en Jerusalén, con viento justiciero, con un soplo ardiente,

5creará el Señor sobre toda la extensión del monte Sión y sobre su asamblea una nube de día, un humo y un resplandor de fuego llameante de noche. Y por encima, la gloria será un baldaquino

6y una tienda, sombra en la canícula, refugio y abrigo de la tempestad y de la lluvia.

Salmo 23

1Salmo de David. El Señor es mi pastor, nada me falta:

2en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas

3y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre.

4Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

5Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

6Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.