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Lectura 235 de 365

Eclesiástico 48-49 · Salmos 20

Letra: Normal

Eclesiástico 48

1Entonces surgió el profeta Elías como un fuego, su palabra quemaba como antorcha.

2Él hizo venir sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó.

3Por la palabra del Señor cerró los cielos y también hizo caer fuego tres veces.

4¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos! ¿Quién puede gloriarse de ser como tú?

5Tú despertaste a un cadáver de la muerte y del abismo, por la palabra del Altísimo;

6tú precipitaste reyes a la ruina y arrebataste del lecho a hombres insignes;

7en el Sinaí escuchaste palabras de reproche y en el Horeb sentencias de castigo;

8tú ungiste reyes vengadores y profetas para que te sucedieran;

9fuiste arrebatado en un torbellino ardiente, en un carro de caballos de fuego;

10tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros, para aplacar la ira antes de que estallara, para reconciliar a los padres con los hijos y restablecer las tribus de Jacob.

11Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor, porque también nosotros viviremos.

12Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino, Eliseo se llenó de su espíritu. Durante su vida ningún príncipe lo hizo temblar, nadie pudo dominarlo.

13Nada era imposible para él, incluso muerto, su cuerpo profetizó.

14Durante su vida realizó prodigios, y después de muerto fueron admirables sus obras.

15A pesar de todo, el pueblo no se arrepintió, ni se apartaron de sus pecados, hasta que fueron deportados de su tierra y dispersados por el mundo entero.

16Solo quedó un pueblo muy reducido, con un príncipe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo que agrada a Dios, pero otros multiplicaron sus pecados.

17Ezequías fortificó su ciudad y llevó el agua hasta dentro de ella; con hierro horadó la roca y construyó cisternas para el agua.

18En su tiempo Senaquerib hizo una expedición y envió por delante a Rabsaqués; este partió, alzó la mano contra Sión y se engrió con altanería.

19Temblaron entonces corazones y manos, y sufrieron dolores de mujeres en parto.

20Invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. Y el Santo, desde el cielo, los escuchó al instante y los liberó por medio de Isaías.

21Hirió el campamento de los asirios, y su ángel los exterminó.

22Porque Ezequías hizo lo que agrada al Señor y se mantuvo firme en los caminos de David su padre, como se lo ordenaba el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones.

23En tiempo de Isaías el sol retrocedió, y se prolongó la vida del rey.

24Con gran inspiración vio el fin de los tiempos, y consoló a los afligidos de Sión.

25Reveló el futuro hasta la eternidad y las cosas ocultas antes que sucedieran.

Eclesiástico 49

1El recuerdo de Josías es una mezcla de incienso, preparada por el arte del perfumista. Es dulce como miel en la boca, como música en medio de un banquete.

2Trabajó por la reforma del pueblo y extirpó la idolatría abominable.

3Enderezó su corazón hacia el Señor y en una época impía fortaleció la piedad.

4Fuera de David, Ezequías y Josías, todos cometieron muchos pecados. Y por abandonar la ley del Altísimo, los reyes de Judá desaparecieron.

5En efecto, entregaron a otros su poder, y su gloria a una nación extranjera.

6Incendiaron la ciudad elegida del santuario y dejaron desiertas sus calles,

7según la palabra de Jeremías, a quien maltrataron, consagrado profeta desde el seno de su madre, para arrancar, destruir y derribar y también para construir y plantar.

8Ezequiel tuvo la visión de la gloria que Dios le reveló en el carro de querubines,

9porque se acordó de sus enemigos en la tempestad y favoreció a los que seguían el camino recto.

10En cuanto a los doce profetas: ¡que sus huesos revivan en sus tumbas, porque ellos consolaron a Jacob y lo salvaron con esperanza confiada!

11¿Cómo elogiaremos a Zorobabel? ¡Es como un anillo en la mano derecha,

12y lo mismo Josué, hijo de Josadac! En sus días construyeron el templo, levantaron un santuario consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna.

13También es grande la memoria de Nehemías, él levantó nuestras murallas en ruinas, puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras moradas.

14Nadie hubo en el mundo igual a Henoc, pues fue arrebatado de la tierra.

15Ni nació nunca hombre alguno como José, guía de sus hermanos, apoyo de su pueblo; cuyos huesos fueron venerados.

16Sem y Set fueron famosos entre los hombres, pero por encima de todos los vivientes sobresale Adán.

Salmo 20

1Al Director. Salmo de David.

2Que te escuche el Señor el día del peligro, que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;

3que te envíe auxilio desde el santuario, que te apoye desde el monte de Sión.

4Que se acuerde de todas tus ofrendas, que le agraden tus sacrificios; (Pausa)

5que cumpla el deseo de tu corazón, que dé éxito a todos tus planes.

6Nos alegraremos con tu salvación y en el nombre de nuestro Dios alzaremos estandartes; que el Señor te conceda todo lo que pides.

7Ahora reconozco que el Señor da la victoria a su Ungido, que lo ha escuchado desde su santo cielo, con los prodigios de su mano victoriosa.

8Unos confían en sus carros, otros en su caballería; nosotros invocamos el nombre del Señor, Dios nuestro.

9Ellos cayeron derribados, nosotros nos mantenemos en pie.

10Señor, da la victoria al rey y escúchanos cuando te invocamos.