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Lectura 228 de 365

Eclesiástico 34-35 · Salmos 13

Letra: Normal

Eclesiástico 34

1Las esperanzas vanas y engañosas son propias del necio, los sueños dan alas a los insensatos.

2Atrapar sombras y perseguir viento es fiarse de los sueños.

3Espejo y sueño son cosas semejantes, frente a un rostro, la imagen de un rostro.

4De lo impuro, ¿puede salir algo puro?, de la mentira, ¿puede salir algo verdadero?

5Adivinaciones, augurios y sueños son cosas vanas, como fantasías de una mujer en parto.

6A menos que vengan de parte del Altísimo, no abras tu corazón a estas cosas.

7Porque muchos se extraviaron por los sueños y fracasaron por fiarse de ellos.

8La ley ha de cumplirse sin engaño, y la sabiduría en una boca sincera es perfección.

9El que ha viajado mucho sabe muchas cosas, el que tiene experiencia se expresa con inteligencia.

10Quien no ha sido probado poco sabe, quien ha viajado posee muchos recursos.

11Muchas cosas he visto en mis viajes, mis conocimientos superan mis palabras.

12Varias veces he estado en peligro de muerte, pero me salvé gracias a todo esto.

13Los que temen al Señor vivirán, porque su esperanza está en aquel que los salva.

14Quien teme al Señor de nada tiene miedo, de nada se acobarda, porque él es su esperanza.

15Dichoso el que teme al Señor: ¿en quién confía?, ¿quién es su apoyo?

16Los ojos del Señor están fijos en los que lo aman, él es para ellos protección poderosa, apoyo firme, refugio contra el viento abrasador y el calor del mediodía, defensa para no tropezar, auxilio para no caer.

17Él levanta el ánimo, ilumina los ojos, da salud, vida y bendición.

18Sacrificar el fruto de la injusticia es una ofrenda impura, los dones de los malvados no son aceptables.

19El Altísimo no acepta las ofrendas de los impíos, ni perdona los pecados por la cantidad de sacrificios.

20Como inmolar a un hijo en presencia de su padre, es ofrecer sacrificios con los bienes de los pobres.

21El pan de la limosna es la vida de los pobres, quien se lo quita es un criminal.

22Mata a su prójimo quien le roba el sustento, quien no paga el sueldo al jornalero derrama sangre.

23Uno edifica y otro destruye, ¿qué ganan con ello sino fatiga?

24Uno bendice y otro maldice, ¿a quién de los dos escuchará el amo?

25Si uno se purifica del contacto de un cadáver y lo vuelve a tocar, ¿de qué le sirve su baño de purificación?

26Así la persona que ayuna por sus pecados y después los vuelve a cometer; ¿quién escuchará su oración?, ¿de qué le sirve haberse humillado?

Eclesiástico 35

1Quien observa la ley multiplica las ofrendas, quien guarda los mandamientos ofrece sacrificios de comunión.

2Quien devuelve un favor hace una ofrenda de flor de harina, quien da limosna ofrece sacrificios de alabanza.

3Apartarse del mal es complacer al Señor, un sacrificio de expiación es apartarse de la injusticia.

4No te presentes ante el Señor con las manos vacías, pues esto es lo que prescriben los mandamientos.

5La ofrenda del justo enriquece el altar, su perfume sube hasta el Altísimo.

6El sacrificio del justo es aceptable, su memorial no se olvidará.

7Glorifica al Señor con generosidad, y no escatimes las primicias de tus manos.

8Cuando hagas tus ofrendas, pon cara alegre y paga los diezmos de buena gana.

9Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con generosidad, según tus posibilidades.

10Porque el Señor sabe recompensar y te devolverá siete veces más.

11No trates de sobornar al Señor, porque no lo aceptará; no te apoyes en sacrificio injusto.

12Porque el Señor es juez, y para él no cuenta el prestigio de las personas.

13Para él no hay acepción de personas en perjuicio del pobre, sino que escucha la oración del oprimido.

14No desdeña la súplica del huérfano, ni a la viuda cuando se desahoga en su lamento.

15¿No corren por sus mejillas las lágrimas de la viuda y su clamor contra el que las provocó?

16Quien sirve de buena gana, es bien aceptado, y su plegaria sube hasta las nubes.

17La oración del humilde atraviesa las nubes, y no se detiene hasta que alcanza su destino.

18No desiste hasta que el Altísimo lo atiende, juzga a los justos y les hace justicia.

19El Señor no tardará, ni tendrá paciencia con los impíos,

20hasta quebrantar los lomos de los despiadados, y tomar venganza de las naciones;

21hasta exterminar a los soberbios, y quebrar el cetro de los injustos;

22hasta pagar a cada cual según sus acciones, las obras humanas según sus intenciones;

23hasta hacer justicia a su pueblo, y alegrarlo con su misericordia.

24Buena es la misericordia en tiempo de desgracia, como nubes de lluvia en tiempo de sequía.

Salmo 13

1Al Director. Salmo de David.

2¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome? ¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?

3¿Hasta cuándo he de estar preocupado, con el corazón apenado todo el día? ¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?

4Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío; da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte, para que no diga mi enemigo: «Le he podido», ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

5para que no diga mi enemigo: «Le he podido», ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

6Porque yo confío en tu misericordia: mi alma gozará con tu salvación, y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.