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Lectura 227 de 365

Eclesiástico 32-33 · Salmos 12

Letra: Normal

Eclesiástico 32

1¿Te hacen presidir la mesa? No te engrías, sé uno más entre todos los invitados; atiéndelos primero y luego siéntate.

2Cuando hayas cumplido tu deber, toma asiento, para alegrarte con ellos y recibir la corona de la cortesía.

3Habla, anciano, que eso te corresponde, pero hazlo con discreción y sin estorbar la música.

4En el momento de brindar, no seas locuaz, ni te hagas el sabio a destiempo.

5Sello de rubí en montura de oro es el concierto musical en un banquete.

6Sello de esmeralda en montura de oro es la melodía con vino delicioso.

7Habla, joven, si es necesario, dos veces a lo sumo, y si te preguntan.

8Resume tu discurso, di mucho en pocas palabras, sé como quien sabe y al mismo tiempo calla.

9Cuando estés entre los grandes no te iguales a ellos, si otro está hablando, no hables tú también.

10El relámpago se adelanta al trueno, así la gentileza se adelanta a la modestia.

11Llegada la hora levántate y no te entretengas, ve corriendo a casa y no te hagas el remolón.

12Allí, diviértete y haz lo que te guste, pero no peques con palabras insolentes.

13Y por todo esto bendice a tu Creador, al que te colma de sus bienes.

14El que teme al Señor acepta la instrucción, los que madrugan por él encuentran su favor.

15El que busca la ley se llena de ella, pero al hipócrita le sirve de tropiezo.

16Los que temen al Señor encuentran la justicia, y sus buenas acciones brillan como la luz.

17El pecador rechaza la corrección, siempre encuentra excusas para hacer su voluntad.

18El hombre sensato no olvida la reflexión, el malvado y el orgulloso no tienen miedo a nada.

19No hagas nada sin aconsejarte, y no te arrepentirás de tus acciones.

20No vayas por caminos escabrosos, y no tropezarás con las piedras.

21No te fíes de un camino inexplorado,

22e incluso con tus hijos mantén distancias.

23En todos tus actos confía en ti, que también esto es guardar los mandamientos.

24El que confía en la ley observa los mandamientos, y el que confía en el Señor no sufrirá ningún daño.

Eclesiástico 33

1El que teme al Señor no sufrirá desgracias, e incluso en la prueba será liberado.

2El hombre sabio no aborrece la ley, pero el que finge observarla es como nave en tempestad.

3El que es inteligente confía en la ley, se fía de ella como de un oráculo.

4Prepara tu discurso y así serás escuchado, ordena tus ideas y luego responde.

5Rueda de carro es el sentimiento del necio, su razonamiento como eje que da vueltas.

6El amigo burlón es como un caballo en celo, relincha bajo cualquier jinete.

7¿Por qué un día es más importante que otro, si todos los días del año reciben la misma luz del sol?

8La mente del Señor los ha diferenciado, estableciendo distintas estaciones y fiestas.

9A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios.

10Así todos los humanos provienen del polvo, de la tierra fue creado Adán.

11El Señor los ha diferenciado con su gran sabiduría, y ha diversificado sus caminos.

12A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los derribó de su puesto.

13Como la arcilla en manos de alfarero, que la modela según su voluntad, así los humanos en manos de su Hacedor, que da a cada uno según su criterio.

14Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida; así, frente al piadoso, el pecador.

15Observa, pues, todas las obras del Altísimo, de dos en dos, una frente a otra.

16También yo, el último, he estado vigilando, como rebuscador tras los vendimiadores.

17Con la bendición del Señor he ido por delante como el que rebusca tras los que vendimian.

18Mirad que no he trabajado solo para mí, sino para todos los que buscan la instrucción.

19Escuchadme, grandes del pueblo, jefes de la asamblea, prestad oído.

20A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti mientras vivas. No des a otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas que suplicarles.

21Mientras vivas y no te falte el aliento, no te entregues en manos de otro.

22Mejor es que tus hijos te pidan, que estar a merced de ellos.

23Sé dueño de todos tus asuntos, no dejes que se manche tu reputación.

24Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu herencia.

25Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, disciplina y trabajo.

26Haz trabajar al siervo y encontrarás descanso, deja libres sus manos y buscará la libertad.

27Yugo y riendas doblegan el cuello, al mal criado, azotes y castigos.

28Hazle trabajar para que no esté ocioso, que la ociosidad enseña muchos vicios.

29Oblígale a trabajar como le corresponde, y si no obedece, pon cepos en sus pies.

30Pero no te excedas con nadie, ni hagas nada injustamente.

31Si tienes un criado, trátalo como a ti mismo, porque con sangre lo adquiriste.

32Si tienes un criado, trátalo como a un hermano, porque lo necesitas como a ti mismo.

33Si le maltratas y se marcha, ¿por qué camino irás a buscarlo?

Salmo 12

1Al Director. En octava. Salmo de David.

2Sálvanos, Señor, que se acaban los buenos, que desaparece la lealtad entre los hombres:

3no hacen más que mentir a su prójimo, hablan con labios embusteros y con doblez de corazón.

4Extirpe el Señor los labios embusteros y la lengua fanfarrona

5de los que dicen: «La lengua es nuestra fuerza, nuestros labios nos defienden, ¿quién será nuestro amo?».

6El Señor responde: «Por la opresión del humilde, por el gemido del pobre, yo me levantaré, y pondré a salvo al despreciado».

7Las palabras del Señor son palabras auténticas, como plata limpia de ganga, refinada siete veces.

8Tú nos guardarás, Señor, nos librarás para siempre de esa gente.

9Los malvados merodean mientras crece la corrupción entre los hombres.