Lectura 224 de 365
Eclesiástico 26-27 · Salmos 9
Eclesiástico 26
1Dichoso el marido de una mujer buena, el número de sus días se duplicará.
2Mujer valerosa es la alegría de su marido, él vivirá en paz todos los años de su vida.
3Una mujer buena es una herencia valiosa que toca en suerte a los que temen al Señor:
4sean ricos o pobres, su corazón estará contento y llevarán siempre la alegría en el rostro.
5Tres cosas teme mi corazón y una cuarta me da miedo: calumnia en la ciudad, motín popular y falsa acusación: las tres son peores que la muerte;
6pero pena y dolor de corazón es una mujer celosa de otra, el látigo de su lengua a todos instiga.
7Yugo de bueyes mal ajustado es la mujer malvada; querer dominarla es como agarrar un escorpión.
8Mujer borracha es una exasperación, no podrá ocultar su vergüenza.
9La mujer adúltera provoca con la mirada, y sus párpados la delatan.
10Ante una joven atrevida, refuerza la guardia, no sea que, al menor descuido, se aproveche de ti.
11Guárdate de sus ojos descarados, y no te extrañes si te conducen al mal.
12Como caminante sediento, ella abre la boca y bebe de cualquier agua que encuentra; se sienta frente a cualquier tienda y abre su aljaba a cualquier flecha.
13El encanto de la mujer complace a su marido, y su ciencia lo reconforta.
14La mujer silenciosa es un don del Señor, la mujer bien educada no tiene precio.
15La mujer honesta duplica su encanto, es incalculable el valor de la que sabe controlarse.
16Sol que sale por las alturas del Señor es la belleza de la mujer buena en su casa bien ordenada.
17Lámpara que brilla en el candelabro santo es un rostro hermoso sobre una figura esbelta.
18Columnas de oro sobre pedestales de plata son las piernas bonitas sobre talones firmes.
19[Hijo mío, conserva intacta la flor de tu juventud y no entregues tu vigor a extrañas.]
20[Busca una parcela fértil en tu país y siembra tu grano confiando en tu descendencia.]
21[Así los retoños que te sucedan prosperarán contentos de su estirpe.]
22[Una mujer que se vende es despreciable, una casada es torre de muerte para sus amantes.]
23[Al pecador le tocará en suerte una mujer impía; al que teme al Señor, una piadosa.]
24[Mujer desvergonzada vive en la deshonra, joven virtuosa hasta con el marido es modesta.]
25[Mujer descarada es tenida por perra, mujer modesta teme al Señor.]
26[Mujer que honra al marido es tenida por sabia, la que lo desprecia, por orgullosa e impía.]
27[Mujer gritona y charlatana es trompeta de zafarrancho; en una casa así el hombre vive entre guerras y tumultos.]
28Dos cosas entristecen mi corazón, y la tercera me produce indignación: el guerrero que desfallece en la miseria, hombres inteligentes tratados con desprecio y quien se pasa de la justicia al pecado: a este el Señor lo destina a la espada.
29Difícilmente está libre de culpa el negociante, y el comerciante no se verá libre de pecado.
Eclesiástico 27
1Por amor al dinero muchos han pecado, y el que pretende enriquecerse desvía la mirada.
2La estaca se clava unida entre dos piedras, así entre compra y venta se introduce el pecado.
3Quien no se aferra enseguida al temor del Señor pronto verá su casa arruinada.
4Cuando se agita la criba, quedan los desechos; así, cuando la persona habla, se descubren sus defectos.
5El horno prueba las vasijas del alfarero, y la persona es probada en su conversación.
6El fruto revela el cultivo del árbol, así la palabra revela el corazón de la persona.
7No elogies a nadie antes de oírlo hablar, porque ahí es donde se prueba una persona.
8Si buscas la justicia, la encontrarás, y te la vestirás como túnica de gloria.
9Los pájaros anidan con los de su especie, y la verdad con los que la practican.
10El león acecha a su presa, y el pecado a los que cometen injusticias.
11Las palabras del piadoso rezuman sabiduría, pero el insensato cambia como la luna.
12No pierdas el tiempo con los necios, pero entre los sensatos demórate sin reparos.
13La conversación de los necios es exasperante, solo se ríen de los placeres del pecado.
14El lenguaje del que jura sin cesar eriza los cabellos, y ante sus disputas hay que taparse los oídos.
15Riña de orgullosos hace correr sangre, es penoso escuchar sus insultos.
16El que revela secretos no es de fiar, y nunca encontrará un amigo íntimo.
17Ama a tu amigo y confíate a él, pero si revelas sus secretos, deja de ir tras él;
18porque como el asesino elimina a su víctima, así tú has destruido la amistad de tu prójimo.
19Como pájaro que has dejado escapar de tu mano, así has perdido a tu amigo y no lo recobrarás.
20No vayas en su busca, porque se fue lejos, huyó como gacela de la trampa.
21Se puede vendar una herida, se puede perdonar una ofensa, pero no hay esperanza para el que ha revelado un secreto.
22El que guiña el ojo, algo malo está tramando, y nadie podrá disuadirlo de ello.
23En tu presencia habla con dulzura y muestra admiración por tus palabras; pero luego cambiará de lenguaje y se escandalizará de tus palabras.
24Muchas cosas detesto, pero nada tanto como a este, y el Señor también lo detesta.
25Quien tira una piedra al aire, sobre su cabeza la tira, el golpe a traición hiere al que lo da.
26Quien cava una fosa, caerá en ella, quien tiende una trampa, en ella quedará atrapado.
27Quien hace el mal, se le volverá contra él, aunque no sepa de dónde le viene.
28Escarnios e insultos le esperan al orgulloso, pues la venganza le acecha como un león.
29Los que se alegran de la caída del piadoso caerán en la trampa y el dolor los consumirá antes de morir.
30Rencor e ira también son detestables, el pecador los posee.
Salmo 9
1Al Director. Según la [melodía] de «La muerte del hijo». Salmo de David.
2(Álef) Te doy gracias, Señor, de todo corazón, proclamando todas tus maravillas;
3me alegro y exulto contigo, y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo.
4(Bet) Porque mis enemigos retrocedieron, cayeron y perecieron ante tu rostro.
5Defendiste mi causa y mi derecho, sentado en tu trono como juez justo.
6(Guímel)Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío y borraste para siempre su apellido.
7El enemigo acabó en ruina perpetua, arrasaste sus ciudades y se perdió su nombre.
8(He) Dios está sentado por siempre en el trono que ha colocado para juzgar.
9Él juzgará el orbe con justicia y regirá las naciones con rectitud.
10(Vau) Él será refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro.
11Confiarán en ti los que conocen tu nombre, porque no abandonas a los que te buscan.
12(Zain) Tañed en honor del Señor, que reside en Sión; narrad sus hazañas a los pueblos;
13él venga la sangre, él recuerda y no olvida los gritos de los humildes.
14(Jet) Piedad, Señor; mira cómo me afligen mis enemigos; levántame del umbral de la muerte,
15para que pueda proclamar tus alabanzas; en las puertas de la hija de Sión gozaré con tu salvación.
16(Tet) Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron, su pie quedó prendido en la red que escondieron.
17El Señor apareció para hacer justicia, y se enredó el malvado en sus propias acciones. (Sordina. Pausa)
18(Yod) Vuelvan al abismo los malvados, los pueblos que olvidan a Dios.
19(Kaf) Él no olvida jamás al pobre, ni la esperanza del humilde perecerá.
20Levántate, Señor, que el hombre no triunfe: sean juzgados los gentiles en tu presencia.
21Señor, infúndeles terror, y aprendan los pueblos que no son más que hombres. (Pausa)