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Lectura 212 de 365

Eclesiástico 2-3 · Apocalipsis 19

Letra: Normal

Eclesiástico 2

1Hijo, si te acercas a servir al Señor, prepárate para la prueba.

2Endereza tu corazón, mantente firme y no te angusties en tiempo de adversidad.

3Pégate a él y no te separes, para que al final seas enaltecido.

4Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y sé paciente en la adversidad y en la humillación.

5Porque en el fuego se prueba el oro, y los que agradan a Dios en el horno de la humillación. En las enfermedades y en la pobreza pon tu confianza en él.

6Confía en él y él te ayudará, endereza tus caminos y espera en él.

7Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia y no os desviéis, no sea que caigáis.

8Los que teméis al Señor, confiad en él, y no se retrasará vuestra recompensa.

9Los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo eterno y misericordia. Porque un don eterno con alegría es su recompensa.

10Fijaos en las generaciones antiguas y ved: ¿Quién confió en el Señor y quedó defraudado?, o ¿quién perseveró en su temor y fue abandonado?, o ¿quién lo invocó y fue desatendido?

11Porque el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en tiempo de desgracia.

12¡Ay del corazón cobarde, de las manos inertes, y del pecador que va por dos caminos!

13¡Ay del corazón desfallecido que no tiene fe, porque no será protegido!

14¡Ay de vosotros, los que habéis perdido la esperanza! ¿Qué haréis cuando el Señor venga a visitaros?

15Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras, los que lo aman siguen sus caminos.

16Los que temen al Señor buscan su agrado, los que lo aman cumplen su ley.

17Los que temen al Señor tienen el corazón dispuesto, y se humillan delante de él.

18Caigamos en manos del Señor y no en manos de los humanos, pues su misericordia es como su grandeza.

Eclesiástico 3

1Hijos, escuchad a vuestro padre, hacedlo así y viviréis.

2Porque el Señor honra más al padre que a los hijos y afirma el derecho de la madre sobre ellos.

3Quien honra a su padre expía sus pecados,

4y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.

5Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos y cuando rece, será escuchado.

6Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor.

7Quien teme al Señor honrará a su padre y servirá a sus padres como si fueran sus amos.

8Honra a tu padre de palabra y obra, para que su bendición llegue hasta ti.

9Porque la bendición del padre asegura la casa de sus hijos, y la maldición de la madre arranca los cimientos.

10No te gloríes en la deshonra de tu padre, pues su deshonra no es para ti motivo de gloria.

11Porque la gloria de un hombre es la honra de su padre, y una madre deshonrada es la vergüenza de los hijos.

12Hijo, cuida de tu padre en su vejez y durante su vida no le causes tristeza.

13Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.

14Porque la compasión hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados.

15En la tribulación el Señor se acordará de ti, como el hielo ante el calor así se diluirán tus pecados.

16Quien abandona a su padre es un blasfemo, y un maldito del Señor quien irrita a su madre.

17Hijo, actúa con humildad en tus quehaceres, y te querrán más que al hombre generoso.

18Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y así alcanzarás el favor del Señor.

19Muchos son los altivos e ilustres, pero él revela sus secretos a los mansos.

20Porque grande es el poder del Señor y es glorificado por los humildes.

21No pretendas lo que te sobrepasa, ni investigues lo que te excede.

22Pon atención a lo que se te encomienda, porque no tienes necesidad de cosas secretas.

23No te afanes por lo que supera tus capacidades, pues ya te han enseñado cosas que te desbordan.

24Pues a muchos desvió su presunción, y las falsas ilusiones extraviaron sus pensamientos.

25Si no tienes pupilas, te faltará la luz; si careces de ciencia, no la proclames.

26Corazón obstinado mal acaba, y el que ama el peligro en él sucumbe.

27Corazón obstinado se acarrea fatigas, y el pecador acumula pecado tras pecado.

28La desgracia del orgulloso no tiene remedio, pues la planta del mal ha echado en él sus raíces.

29Un corazón prudente medita los proverbios, un oído atento es el deseo del sabio.

30El agua apaga el fuego ardiente, y la limosna perdona los pecados.

31Quien responde con favores será recordado más tarde, y cuando llegue la caída encontrará un apoyo.

Apocalipsis 19

1Después de esto oí en el cielo como el vocerío de una gran muchedumbre, que decía: «¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios,

2porque sus juicios son verdaderos y justos. Él ha condenado a la gran prostituta que corrompía la tierra con sus fornicaciones, y ha vengado en ella la sangre de sus siervos»

3Y por segunda vez dijeron: «¡Aleluya!». Y el humo de su incendio sube por los siglos de los siglos.

4Y los veinticuatro ancianos y los cuatro vivientes se postraron y adoraron a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén! Aleluya».

5Y salió una voz del trono que decía: «Alabad a nuestro Dios sus siervos todos, los que lo teméis, pequeños y grandes».

6Y oí como el rumor de una muchedumbre inmensa, como el rumor de muchas aguas, y como el fragor de fuertes truenos, que decían: «Aleluya. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

7alegrémonos y gocemos y démosle gracias. Llegó la boda del Cordero, su esposa se ha embellecido,

8y se le ha concedido vestirse de lino resplandeciente y puro —el lino son las buenas obras de los santos—».

9Y me dijo: «Escribe: “Bienaventurados los invitados al banquete de bodas del Cordero”». Y añadió: «Estas son palabras verdaderas de Dios».

10Caí a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: «No lo hagas, yo soy como tú y como tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús; a Dios has de adorar». El testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.

11Y vi el cielo abierto, y apareció un caballo blanco; su jinete se llama «Fiel y Veraz», porque juzga con justicia y combate.

12Sus ojos son como llama de fuego, muchas diademas ciñen su cabeza, y lleva grabado un nombre que nadie conoce sino él.

13Va envuelto en un manto empapado en sangre, y es su nombre «el Verbo de Dios».

14Lo siguen las tropas del cielo sobre caballos blancos, vestidos de lino blanco y puro.

15Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, pues él las regirá con vara de hierro y pisará el lagar del vino del furor de la ira de Dios todopoderoso.

16En el manto y en el muslo lleva escrito un título: «Rey de reyes y Señor de señores».

17Vi un ángel de pie sobre el sol, que gritó con una gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan por mitad del cielo: «Venid, reuníos para el gran banquete de Dios;

18comeréis carne de reyes, carne de generales, carne de poderosos, carne de caballos y de jinetes, carne de hombres de toda clase, libres y esclavos, pequeños y grandes».

19Vi a la bestia y a los reyes de la tierra con sus tropas, reunidos para hacer la guerra contra el jinete del caballo y su ejército.

20Fue hecha prisionera la bestia y con ella el falso profeta, el que hacía signos en su presencia, con los que extraviaba a los que llevaban la marca de la bestia y adoraban su imagen. Los dos fueron arrojados vivos en el lago de fuego que arde en azufre.

21Y los demás fueron muertos por la espada que salía de la boca del jinete del caballo. Y todas las aves se hartaron de su carne.