Lectura 2 de 365
Génesis 4-6 · Mateo 3-4
Génesis 4
1Adán conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín. Y ella dijo: «He adquirido un hombre con la ayuda del Señor».
2Después dio a luz a Abel, su hermano. Abel era pastor de ovejas, y Caín cultivaba el suelo.
3Pasado un tiempo, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del suelo;
4también Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas. El Señor se fijó en Abel y en su ofrenda,
5pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda; Caín se enfureció y andaba abatido.
6El Señor dijo a Caín: «¿Por qué te enfureces y andas abatido?
7¿No estarías animado si obraras bien?; pero, si no obras bien, el pecado acecha a la puerta y te codicia, aunque tú podrás dominarlo».
8Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos al campo». Y, cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató.
9El Señor dijo a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Respondió Caín: «No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?».
10El Señor le replicó: «¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo.
11Por eso te maldice ese suelo que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano.
12Cuando cultives el suelo, no volverá a darte sus productos. Andarás errante y perdido por la tierra».
13Caín contestó al Señor: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
14Puesto que me expulsas hoy de este suelo, tendré que ocultarme de ti, andar errante y perdido por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará».
15El Señor le dijo: «El que mate a Caín lo pagará siete veces». Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matase.
16Caín salió de la presencia del Señor y habitó en Nod, al este de Edén.
17Caín conoció a su mujer; ella concibió y dio a luz a Henoc. Caín estaba edificando una ciudad y le puso el nombre de su hijo Henoc.
18A Henoc le nació Irad, e Irad engendró a Mejuyael; Mejuyael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.
19Lamec tomó dos mujeres: una se llamaba Ada y la otra Sila.
20Ada dio a luz a Yabel, que fue el padre de los que habitan en tiendas con ganados.
21Su hermano se llamaba Yubal, que fue el padre de los que tocan la cítara y la flauta.
22Sila, a su vez, dio a luz a Tubalcaín, forjador de herramientas de cobre y hierro; la hermana de Tubalcaín era Naama.
23Lamec dijo a sus mujeres: «Ada y Sila, escuchad mi voz; mujeres de Lamec, prestad oído a mi palabra. A un hombre he matado por herirme, y a un joven por golpearme.
24Caín será vengado siete veces, y Lamec setenta y siete».
25Adán conoció otra vez a su mujer, que dio a luz un hijo y lo llamó Set, pues dijo: «Dios me ha dado otro descendiente en lugar de Abel, asesinado por Caín».
26A Set le nació también un hijo, que se llamó Enós. Por entonces se comenzó a invocar el nombre del Señor.
Génesis 5
1Este es el libro de los descendientes de Adán.El día en que Dios creó al hombre, a imagen de Dios lo hizo.
2Los creó varón y mujer, los bendijo y les puso el nombre de «Adán» el día en que los creó.
3Adán tenía ciento treinta años cuando engendró un hijo a imagen suya, a su semejanza, y lo llamó Set.
4Después de haber engendrado a Set, vivió Adán ochocientos años y engendró hijos e hijas.
5Adán vivió un total de novecientos treinta años.
6Set tenía ciento cinco años cuando engendró a Enós.
7Después de haber engendrado a Enós, vivió Set ochocientos siete años y engendró hijos e hijas.
8Set vivió un total de novecientos doce años.
9Enós tenía noventa años cuando engendró a Quenán.
10Después de haber engendrado a Quenán, vivió Enós ochocientos quince años y engendró hijos e hijas.
11Enós vivió un total de novecientos cinco años.
12Quenán tenía setenta años cuando engendró a Malalel.
13Después de haber engendrado a Malalel, vivió Quenán ochocientos cuarenta años y engendró hijos e hijas.
14Quenán vivió un total de novecientos diez años.
15Malalel tenía sesenta y cinco años cuando engendró a Yared.
16Después de haber engendrado a Yared, vivió Malalel ochocientos treinta años y engendró hijos e hijas.
17Malalel vivió un total de ochocientos noventa y cinco años.
18Yared tenía ciento sesenta y dos años cuando engendró a Henoc.
19Después de haber engendrado a Henoc, vivió Yared ochocientos años y engendró hijos e hijas.
20Yared vivió un total de novecientos sesenta y dos años.
21Henoc tenía sesenta y cinco años cuando engendró a Matusalén.
22Después de haber engendrado a Matusalén, siguió Henoc los caminos de Dios durante trescientos años y engendró hijos e hijas.
23Henoc vivió trescientos sesenta y cinco años.
24Henoc siguió los caminos de Dios y después desapareció, porque Dios se lo llevó.
25Matusalén tenía ciento ochenta y siete años cuando engendró a Lamec.
26Después de haber engendrado a Lamec, vivió Matusalén setecientos ochenta y dos años y engendró hijos e hijas.
27Matusalén vivió un total de novecientos sesenta y nueve años.
28Lamec tenía ciento ochenta y dos años cuando engendró a un hijo,
29a quien llamó Noé, pues dijo: «Este nos aliviará de nuestro trabajo y del cansancio de nuestras manos en el suelo que el Señor maldijo».
30Después de haber engendrado a Noé, vivió Lamec quinientos noventa y cinco años y engendró hijos e hijas.
31Lamec vivió un total de setecientos setenta y siete años.
32Noé tenía quinientos años cuando engendró a Sem, Cam y Jafet.
Génesis 6
1Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la superficie del suelo y engendraron hijas,
2los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran bellas y se escogieron mujeres entre ellas.
3Dijo entonces el Señor: «Mi espíritu no durará por siempre en el hombre, porque es carne; solo vivirá ciento veinte años».
4Por aquel tiempo había gigantes en la tierra; e incluso después, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y engendraron hijos. Estos fueron los héroes de antaño, los hombres de renombre.
5Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra y que todos los pensamientos de su corazón tienden siempre y únicamente al mal,
6el Señor se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra y le pesó de corazón.
7Dijo, pues, el Señor: «Voy a borrar de la superficie de la tierra al hombre que he hecho, junto con los cuadrúpedos, reptiles y aves del cielo, pues me pesa haberlos hecho».
8Pero Noé obtuvo el favor del Señor.
9Esta es la historia de Noé. Noé era un hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos. Noé siguió los caminos de Dios
10y engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
11La tierra estaba corrompida ante Dios y llena de violencia.
12Dios vio la tierra y, en efecto, estaba corrompida, pues todas las criaturas de la tierra se habían corrompido en su proceder.
13Dios dijo a Noé: «Por lo que a mí respecta, ha llegado el fin de toda criatura, pues por su culpa la tierra está llena de violencia; así que he pensado exterminarlos junto con la tierra.
14Fabrícate un arca de madera de ciprés. Haz compartimentos en el arca, y calafatéala por dentro y por fuera.
15La fabricarás así: medirá ciento cincuenta metros de larga, veinticinco de ancha y quince de alta.
16Haz una claraboya a medio metro del remate, pon una puerta al costado del arca y haz una cubierta inferior, otra intermedia y otra superior.
17Yo voy a enviar el diluvio a la tierra para exterminar toda criatura viviente bajo el cielo; todo cuanto existe en la tierra perecerá.
18Pero yo estableceré mi alianza contigo, y entrarás en el arca con tu mujer, tus hijos y sus mujeres.
19Meterás también en el arca una pareja de cada criatura viviente, macho y hembra, para que conserve la vida contigo.
20De cada especie de aves, de ganados y de reptiles de la tierra, entrará una pareja contigo para conservar la vida.
21Recoge toda clase de alimentos y almacénalos para que os sirva de sustento a ti y a ellos».
22Noé hizo todo lo que le mandó Dios.
Mateo 3
1Por aquellos días, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando:
2«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
3Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”».
4Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
5Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán;
6confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
7Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?
8Dad el fruto que pide la conversión.
9Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.
10Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.
11Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
12Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».
13Por entonces viene Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para que lo bautice.
14Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
15Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo permitió.
16Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
17Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Mateo 4
1Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo.
2Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
3El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
4Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
5Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo
6y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
7Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
8De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria,
9y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
10Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
11Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
12Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
13Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí,
14para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
15«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
16El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».
17Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
18Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
19Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
20Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
21Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
22Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
23Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
24Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.
25Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.