Lectura 1 de 365
Génesis 1-3 · Mateo 1-2
Génesis 1
1Al principio creó Dios el cielo y la tierra.
2La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
3Dijo Dios: «Exista la luz». Y la luz existió.
4Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla.
5Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.
6Y dijo Dios: «Exista un firmamento entre las aguas, que separe aguas de aguas».
7E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue.
8Llamó Dios al firmamento «cielo». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.
9Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezca lo seco». Y así fue.
10Llamó Dios a lo seco «tierra», y a la masa de las aguas llamó «mar». Y vio Dios que era bueno.
11Dijo Dios: «Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que engendre semilla, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra». Y así fue.
12La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno.
13Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.
14Dijo Dios: «Existan lumbreras en el firmamento del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años,
15y sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo, para iluminar sobre la tierra». Y así fue.
16E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas.
17Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra,
18para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno.
19Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.
20Dijo Dios: «Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo».
21Y creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
22Luego los bendijo Dios, diciendo: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra».
23Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
24Dijo Dios: «Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados, reptiles y fieras según sus especies». Y así fue.
25E hizo Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
26Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra».
27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.
28Dios los bendijo; y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra».
29Y dijo Dios: «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento.
30Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira». Y así fue.
31Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
Génesis 2
1Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo.
2Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho.
3Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó.
4Esta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados.El día en que el Señor Dios hizo tierra y cielo,
5no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo;
6pero un manantial salía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.
7Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo.
8Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
9El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
10En Edén nacía un río que regaba el jardín, y allí se dividía en cuatro brazos:
11el primero se llama Pisón; rodea toda la tierra de Javilá, donde hay oro.
12El oro de este país es bueno; allí hay también bedelio y lapislázuli.
13El segundo río se llama Guijón; rodea toda la tierra de Cus.
14El tercero se llama Tigris y corre al este de Asiria. El cuarto es el Éufrates.
15El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara.
16El Señor Dios dio este mandato al hombre: «Puedes comer de todos los árboles del jardín,
17pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir».
18El Señor Dios se dijo: «No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude».
19Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera.
20Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase.
21Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne.
22Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán.
23Adán dijo: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer”, porque ha salido del varón».
24Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
25Los dos estaban desnudos, Adán y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro.
Génesis 3
1La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho.
2Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».
3La mujer contestó a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”».
4La serpiente replicó a la mujer: «No, no moriréis;
5es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».
6Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió.
7Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
8Cuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, Adán y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.
9El Señor Dios llamó a Adán y le dijo: «¿Dónde estás?».
10Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí».
11El Señor Dios le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?».
12Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí».
13El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?». La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».
14El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida;
15pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón».
16A la mujer le dijo:«Mucho te haré sufrir en tu preñez, parirás hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido, y él te dominará».
17A Adán le dijo: «Por haber hecho caso a tu mujer y haber comido del árbol del que te prohibí, maldito el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas;
18brotará para ti cardos y espinas, y comerás hierba del campo.
19Comerás el pan con sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste sacado; pues eres polvo y al polvo volverás».
20Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.
21El Señor Dios hizo túnicas de piel para Adán y su mujer, y los vistió.
22Y el Señor Dios dijo: «He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros en el conocimiento del bien y el mal; no vaya ahora a alargar su mano y tome también del árbol de la vida, coma de él y viva para siempre».
23El Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.
24Echó al hombre, y a oriente del jardín de Edén colocó a los querubines y una espada llameante que brillaba, para cerrar el camino del árbol de la vida.
Mateo 1
1Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
2Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos.
3Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán,
4Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón,
5Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé,
6Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón,
7Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf,
8Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías,
9Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías,
10Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías;
11Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
12Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel,
13Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor,
14Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud,
15Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob;
16y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
17Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.
18La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
19José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado.
20Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.
21Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
22Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
23«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
24Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.
25Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.
Mateo 2
1Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
2preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
3Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él;
4convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
5Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
6“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
7Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella,
8y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
9Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
10Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría.
11Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
12Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.
13Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
14José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto
15y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
16Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.
17Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:
18«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».
19Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto
20y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».
21Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.
22Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea
23y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.