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Lectura 198 de 365

Cantar de los Cantares 1-2 · Apocalipsis 5

Letra: Normal

Cantar de los Cantares 1

1Cantar de los cantares. De Salomón.

2¡Béseme con los besos de su boca! ¡Tus amores son más dulces que el vino!

3¡Qué exquisito el olor de tus perfumes; aroma que se expande es tu nombre; por eso te aman las doncellas!

4Llévame contigo, ¡corramos!; condúzcame el rey a su alcoba; disfrutemos y gocemos juntos, saboreemos tus amores embriagadores. ¡Con razón te aman las doncellas!

5Soy morena pero hermosa, muchachas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar, como las lonas de Salmá.

6No os fijéis en mi tez morena, pues el sol me ha bronceado. Mis hermanos se enfadaron conmigo; me pusieron a guardar las viñas. ¡Y mi propia viña no la guardé!

7Dime, amado mío, dónde pastoreas, dónde sesteas al mediodía, para que no sea como una errante, tras los rebaños de tus compañeros.

8Si no lo sabes por ti misma, la más bella de las mujeres, sigue las huellas del rebaño, y lleva a pacer tus cabritillas junto a las chozas de los pastores.

9Te comparo, amada mía, a la yegua de la carroza del faraón.

10¡Bellos son tus flancos oscilantes, y bello tu cuello entre collares!

11Te haremos collarines de oro con engastes de plata.

12Mientras el rey yacía en su diván, mi nardo exhalaba su perfume.

13Bolsita de mirra es mi amado para mí: entre mis pechos descansa.

14Es mi amado para mí un manojito de alheña, en las viñas de Engadí.

15¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! ¡Palomas son tus ojos!

16¡Qué bello eres, amado mío, cuán delicioso! ¡Y nuestro lecho es frondoso!

17El techado de nuestra casa es de cedro, y nuestro artesonado, de enebro.

Cantar de los Cantares 2

1Soy un narciso de la llanura, una rosa de los valles.

2Como rosa entre espinas es mi amada entre las mozas.

3Como manzano entre árboles silvestres, es mi amado entre los mozos: desearía yacer a su sombra, pues su fruto me es dulce al paladar.

4Me llevó al banquete, y enarboló sobre mí la bandera de su amor.

5Tendedme entre las tortas de pasa, recostadme entre las manzanas, porque estoy enferma de amor.

6Su izquierda bajo mi cabeza y su diestra me abraza.

7Os conjuro, muchachas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertéis ni desveléis a la amada hasta que ella quiera.

8¡Un rumor…! ¡Mi amado! Vedlo, aquí llega, saltando por los montes, brincando por las colinas.

9Es mi amado un gamo, parece un cervatillo. Vedlo parado tras la cerca, mirando por la ventana, atisbando por la celosía.

10Habla mi amado y me dice: «Levántate, amada mía, hermosa mía y ven».

11Mira, el invierno ya ha pasado, las lluvias cesaron, se han ido.

12Brotan las flores en el campo, llega la estación de la poda, el arrullo de la tórtola se oye en nuestra tierra.

13En la higuera despuntan las yemas, las viñas en flor exhalan su perfume. «Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente».

14Paloma mía, en las oquedades de la roca, en el escondrijo escarpado, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz: es muy dulce tu voz y fascinante tu figura.

15«Atrapadnos las raposas, las raposas pequeñitas, que devastan nuestras viñas, nuestras viñas floridas».

16Mi amado es mío y yo suya, ¡se deleita entre las rosas!

17Hasta que surja el día y huyan las tinieblas, ronda, amado mío, sé como un gamo, aseméjate a un cervatillo sobre las colinas de Beter.

Apocalipsis 5

1Vi en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos.

2Y vi a un ángel poderoso, que pregonaba en alta voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?».

3Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirarlo.

4Yo lloraba mucho, porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro y de mirarlo.

5Pero uno de los ancianos me dijo: «Deja de llorar; pues ha vencido el león de la tribu de Judá, el retoño de David, y es capaz de abrir el libro y sus siete sellos».

6Y vi en medio del trono y de los cuatro vivientes, y en medio de los ancianos, a un Cordero de pie, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados a toda la tierra.

7Se acercó para recibir el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono.

8Cuando recibió el libro, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero; tenían cítaras y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los santos.

9Y cantan un cántico nuevo: «Eres digno de recibir el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado, y con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación;

10y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinarán sobre la tierra».

11Miré, y escuché la voz de muchos ángeles alrededor del trono, de los vivientes y de los ancianos, y eran miles de miles, miríadas de miríadas,

12y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».

13Y escuché a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar —todo cuanto hay en ellos—, que decían: «Al que está sentado en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos».

14Y los cuatro vivientes respondían: «Amén». Y los ancianos se postraron y adoraron.