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Proverbios 28-29 · 1 Juan 5
Proverbios 28
1El malvado huye sin que lo persigan, el honrado está seguro como un león.
2Un país en desorden tiene muchos jefes, un hombre prudente y sabio mantiene el orden.
3Gobernante que explota a los débiles es tormenta que se lleva la cosecha.
4Los que abandonan la ley aplauden al malvado, los que la cumplen se indignan contra él.
5Los malvados no entienden de justicia, quien consulta al Señor lo entiende todo.
6Más vale pobre de conducta honrada que rico con malas intenciones.
7El hijo inteligente observa la ley, pero el amigo de libertinos deshonra a su padre.
8Quien aumenta su riqueza prestando a usura la acumula para quien se apiada del pobre.
9Si uno cierra su oído a la ley, resulta detestable su oración.
10Quien desvía a los rectos por el mal camino acabará cayendo en su propia trampa.
11El rico se las da de sabio, pero el pobre que es sagaz lo pone al descubierto.
12Si triunfa el honrado se celebran fiestas; si se impone el malvado, todos se esconden.
13El que oculta sus faltas no prosperará; el que las confiesa y cambia será compadecido.
14Dichoso el que se mantiene alerta, el terco caerá en la desgracia.
15León rugiente y oso hambriento, el gobernante que explota a los pobres.
16Gobernante imprudente multiplica la opresión, quien odia la avaricia vivirá muchos años.
17Hombre perseguido por delito de sangre corre a la tumba, ¡que nadie lo detenga!
18Quien camina rectamente se salvará, el camino sinuoso conduce al fracaso.
19Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien persigue quimeras se hartará de miseria.
20El hombre leal abundará en bendiciones, quien corre por enriquecerse no quedará impune.
21No es bueno ser parcial con la gente, por un trozo de pan delinque el hombre.
22El avaro corre por enriquecerse, sin saber que le espera la miseria.
23Es más estimado el que corrige que el hombre de lengua aduladora.
24El que roba a sus padres y dice: «No es pecado», es un cómplice de bandoleros.
25El codicioso provoca pleitos, quien confía en el Señor prosperará.
26Quien se fía de sí mismo es un necio, quien obra con sensatez se salvará.
27Quien da al pobre no pasará necesidad, quien no lo ayuda será maldecido.
28Se imponen los malvados y todos se esconden; cuando desaparecen, aumentan los honrados.
Proverbios 29
1Hombre que rechaza la corrección fracasará de repente y sin remedio.
2Cuando gobierna el honrado, el pueblo se alegra; cuando domina el malvado, el pueblo se queja.
3El que ama la sabiduría alegra a su padre, el que anda con rameras malgasta sus bienes.
4Un rey justo consolida el país, el amigo de impuestos lo arruina.
5El hombre que adula a su amigo le tiende una trampa a los pies.
6El pecado del malvado es su trampa, y el honrado lo celebra y se alegra.
7El honrado atiende la causa del pobre; en cambio, el malvado no entiende nada.
8Los provocadores agitan a los ciudadanos, los sensatos calman los ánimos.
9Si un sabio discute con un necio, se enfade o se ría, nada consigue.
10Los sanguinarios odian al honrado, los rectos cuidan de su vida.
11El necio desata su pasión, el sensato sabe controlarla.
12Gobernante que da crédito a calumnias es que tiene malvados por sirvientes.
13Pobre y usurero coinciden en esto: la luz que ambos ven viene del Señor.
14Rey que juzga con justicia a los pobres consolida su trono para siempre.
15Palo y corrección dan sabiduría, niño consentido avergüenza a su madre.
16Si gobiernan los malvados aumenta el delito, pero los honrados los verán perecer.
17Si corriges a tu hijo, vivirás tranquilo, además te colmará de satisfacción.
18Si no hay profetas, el pueblo se desmanda; felices los que observan la ley.
19No se corrige al siervo con palabras: entiende, pero no obedece.
20Más puedes esperar de un necio que de alguien que habla sin parar.
21Siervo mimado desde niño, al final será desagradecido.
22Hombre violento provoca pleitos, hombre furioso duplica delitos.
23El orgullo del hombre acaba humillándolo, el de espíritu humilde será respetado.
24Quien reparte con ladrón se daña a sí mismo: oye la maldición, pero no lo delata.
25Es engañoso temer a los hombres, quien confía en el Señor vive seguro.
26Muchos buscan el favor de quien gobierna, pero el Señor es quien hace justicia.
27Los justos detestan al criminal, los malvados detestan a los honrados.
1 Juan 5
1Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama al que da el ser ama también al que ha nacido de él.
2En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.
3Pues en esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados,
4pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.
5¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
6Este es el que vino por el agua y la sangre: Jesucristo. No solo en el agua, sino en el agua y en la sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.
7Porque tres son los que dan testimonio:
8el Espíritu, el agua y la sangre, y el testimonio de los tres es único.
9Si aceptamos el testimonio humano, mayor es el testimonio de Dios. Pues este es el testimonio de Dios, que ha dado testimonio acerca de su Hijo.
10El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. Quien no cree a Dios lo hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
11Y este es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo.
12Quien tiene al Hijo tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
13Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna.
14En esto consiste la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha.
15Y si sabemos que nos escucha en lo que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que le hayamos pedido.
16Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no es de muerte, pida y Dios le dará vida —a los que cometan pecados que no son de muerte, pues hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida—.
17Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es de muerte.
18Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios lo guarda, y el Maligno no llega a tocarlo.
19Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero yace en poder del Maligno.
20Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna.
21Hijos míos, guardaos de los ídolos.