Lectura 182 de 365
Proverbios 5-7 · 1 Pedro 5
Proverbios 5
1Hijo mío, atiende a mi sabiduría, presta atención a mi experiencia,
2de ese modo serás reflexivo y tus labios sabrán lo que dicen.
3La seductora tiene miel en los labios, sus palabras son más suaves que el aceite,
4pero al final son amargas como ajenjo, letales como espada de dos filos.
5Corren sus pies hacia la muerte, sus pasos se encaminan al Abismo;
6le da igual el camino de la vida, no le importa que su senda se extravíe.
7Así pues, hijo mío, escúchame, no rechaces los consejos que te doy:
8aleja de ella tu camino, no te acerques a la puerta de su casa,
9pues cederías a otros tu honor, tu dignidad a gente implacable.
10Así no gozarán extraños de tus bienes, ni tu renta acabará yendo a casa ajena.
11Al final acabarías lamentándolo, con tu cuerpo y tu carne agotados.
12Pensarás: «¿Por qué rechacé la disciplina, por qué mi corazón despreció la corrección?
13¿Por qué no escuché a mis maestros y no hice caso a mis preceptores?
14Me he encontrado al borde de la ruina en medio de la asamblea convocada».
15Bebe agua de tu propia cisterna, la que mana dentro de tu pozo.
16¿Se derramarán tus fuentes por la calle, se perderán tus arroyos por las plazas?
17Guárdalos solo para ti, no los compartas con extraños.
18Sea bendita tu fuente, goza de la esposa de tu juventud:
19cierva encantadora, graciosa gacela, que siempre te embriaguen sus caricias, que de continuo te deleite su amor.
20No busques, hijo, deleite en la seductora, no cedas al abrazo de una desconocida;
21que el Señor vigila la conducta del hombre, observa atento todos sus pasos.
22Su propia maldad atrapa al malvado, queda preso en los lazos de su pecado;
23morirá por no dejarse corregir, tanta insensatez lo perderá.
Proverbios 6
1Hijo mío, si sales fiador de tu vecino, si das la mano en favor de un extraño;
2si te has enredado con tus palabras, dejándote atrapar por ellas,
3haz esto, hijo mío, para librarte (pues caíste en manos de tu vecino): ve, insiste, importúnalo,
4no concedas sueño a tus ojos ni des reposo a tus párpados:
5escapa como gacela de la trampa, como pájaro de la red del cazador.
6Ve a observar a la hormiga, perezoso, fíjate en sus costumbres y aprende.
7No tiene capataz, ni jefe ni inspector;
8pero reúne su alimento en verano, recopila su comida en la cosecha.
9¿Hasta cuándo dormirás, perezoso?, ¿cuándo te sacudirás la modorra?
10Un rato duermes, otro dormitas, cruzas los brazos y a descansar.
11¡Y te llega la miseria del vagabundo, te sobreviene la pobreza del mendigo!
12El hombre malvado y perverso anda con el engaño en la boca;
13guiña los ojos, menea los pies, va haciendo gestos con los dedos;
14maquina desatinos, planea maldades, provoca continuas peleas.
15Por eso, de pronto, llega su ruina, su caída, de repente y sin remedio.
16Seis cosas detesta el Señor, y una séptima aborrece del todo:
17ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente,
18corazón que maquina planes perversos, pies que se apresuran tras la maldad,
19testigo falso que proclama mentiras y hombre que siembra discordias entre hermanos.
20Atiende, hijo, la instrucción de tu padre, no rechaces la enseñanza de tu madre.
21Llévalas siempre en tu corazón, cuélgalas en torno a tu cuello:
22cuando camines serán tu guía, velarán junto a ti cuando duermas, hablarán contigo cuando despiertes.
23Lámpara es la instrucción y luz la enseñanza, camino de vida la reprensión que corrige.
24Te protegerán de la mala mujer, de la lengua seductora de la extraña.
25Que tu corazón no ansíe su hermosura, no dejes que te atrapen sus miradas;
26con la prostituta basta un trozo de pan, mas la mujer casada pretende apoderarse de la vida del varón.
27¿Puede alguien meter fuego en su seno sin que así se le queme la ropa?
28¿Puede alguien andar sobre brasas sin que así se le quemen los pies?
29Pues lo mismo el que se acerque a la mujer del prójimo: no quedará indemne quien la toque.
30¿No es despreciado un ladrón cuando roba, aunque sea para saciar el hambre?
31Si le pillan, pagará siete veces, tendrá que dar todo su patrimonio.
32Quien comete adulterio carece de juicio, arruina su vida quien actúa de ese modo;
33cosechará golpes e insultos, nunca se borrará su infamia.
34Los celos enfurecerán al marido, no perdonará el día de la venganza;
35no se avendrá a compensaciones, ni las querrá por generosas que sean.
Proverbios 7
1Hijo mío, conserva mis palabras, guarda como tesoro mis mandatos;
2conserva mis mandatos y vivirás, mi enseñanza como la niña de tus ojos.
3Átalos a tus dedos, grábalos en tu corazón.
4Considera a la Sabiduría como hermana tuya, y llama pariente a la inteligencia:
5te guardará de la mujer seductora, de la desconocida que embelesa.
6Estaba en la ventana de mi casa, observando a través de las rejas;
7miraba a un grupo de inexpertos, cuando vi entre todos los jóvenes a un muchacho falto de juicio.
8Atravesaba la calle, cerca de una esquina, e iba directo hacia la casa de ella.
9Era al anochecer, cuando muere el día, cuando oscurece y se acerca la noche.
10En esto se le acerca la mujer, con ropas y ademanes de ramera:
11una mujer descarada e insolente, cuyos pies no paran en casa;
12en la calle o en la plaza, en cada esquina se pone al acecho.
13Abraza al joven y lo besa, lo mira con descaro y le dice:
14«Tengo preparado un sacrificio, pues hoy cumplo mi promesa;
15por eso he salido a tu encuentro, ansiosa, y al fin te he encontrado.
16He cubierto mi lecho de sábanas, de telas estampadas de Egipto;
17he perfumado mi lecho con mirra, áloe y nardo.
18Vamos a embriagarnos de caricias hasta el alba, a saciarnos de los placeres del amor;
19mi marido no está en casa, ha salido para un largo viaje;
20se ha llevado la bolsa del dinero, hasta la luna llena no vuelve».
21Lo seduce con palabras cariñosas, lo conquista con labios lisonjeros;
22y el infeliz le sigue los pasos, lo mismo que un buey al matadero, como ciervo atrapado en el lazo,
23hasta que una flecha le traspasa el hígado; como pájaro se precipita en la red, sin saber que se juega la vida.
24Y ahora, hijo mío, escúchame, presta atención a mis palabras;
25no se extravíe tu corazón por sus caminos, no vayas a perderte por sus sendas,
26pues ella ha acabado con muchos, sus víctimas son incontables.
27Su casa conduce al Abismo, se hunde en la morada de la muerte.
1 Pedro 5
1Así pues, a los presbíteros entre vosotros, yo presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y partícipe de la gloria que se va a revelar, os exhorto:
2pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa;
3no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño.
4Y, cuando aparezca el Pastor supremo, recibiréis la corona inmarcesible de la gloria.
5Igualmente los más jóvenes: someteos a los mayores. Pero revestíos todos de humildad en el trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes.
6Así pues, sed humildes bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce en su momento.
7Descargad en él todo vuestro agobio, porque él cuida de vosotros.
8Sed sobrios, velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar.
9Resistidle, firmes en la fe, sabiendo que vuestra comunidad fraternal en el mundo entero está pasando por los mismos sufrimientos.
10Y el Dios de toda gracia que os ha llamado a su gloria eterna en Cristo Jesús, después de sufrir un poco, él mismo os restablecerá, os afianzará, os robustecerá y os consolidará.
11Suyo es el poder por los siglos. Amén.
12Os he escrito brevemente por medio de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortaros y para daros testimonio de que esta es la verdadera gracia de Dios. Manteneos firmes en ella.
13Os saluda la comunidad que en Babilonia comparte vuestra misma elección, y también Marcos, mi hijo.
14Saludaos unos a otros con el beso del amor. Paz a todos vosotros, los que vivís en Cristo.