Lectura 181 de 365
Proverbios 2-4 · 1 Pedro 4
Proverbios 2
1Hijo mío, si aceptas mis palabras, si quieres conservar mis consejos,
2si prestas oído a la sabiduría y abres tu mente a la prudencia;
3si haces venir a la inteligencia y llamas junto a ti a la prudencia;
4si la procuras igual que el dinero y la buscas lo mismo que un tesoro,
5comprenderás lo que es temer al Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios.
6Porque el Señor concede sabiduría, de su boca brotan saber e inteligencia;
7atesora acierto para el hombre recto, es escudo para el de conducta intachable;
8custodia la senda del honrado, guarda el camino de sus fieles.
9Entonces podrás comprender justicia, derecho y rectitud, el camino que lleva a la felicidad:
10la sabiduría penetrará en tu mente y te agradará el saber.
11La perspicacia cuidará de ti, la prudencia te protegerá;
12te librará del mal camino, del hombre perverso,
13que abandona la senda recta para ir por caminos tenebrosos;
14que goza haciendo el mal, complacido en sus perversas ideas;
15que va por rumbos tortuosos y sigue caminos extraviados.
16Te librará de la mujer extraña, de la desconocida seductora,
17que abandonó al amigo de su juventud y olvidó la alianza de su Dios.
18Su casa se ladea hacia la muerte, sus sendas hacia la tierra de las sombras.
19Los que entran allí no vuelven, no dan con la senda de la vida.
20Sigue, pues, el buen camino, imita la conducta del honrado,
21pues los rectos habitarán la tierra y los íntegros permanecerán en ella;
22pero los malvados serán arrancados, los canallas, extirpados de ella.
Proverbios 3
1Hijo mío, no olvides mi enseñanza, guarda en el corazón mis preceptos,
2pues te traerán largos días, años de vida y prosperidad.
3Que no te dejen la bondad y la lealtad, llévalas colgadas al cuello, grábalas bien en el corazón:
4alcanzarás favor y aceptación lo mismo ante Dios que ante los hombres.
5Confía en el Señor con toda el alma, no te fíes de tu propia inteligencia;
6cuenta con él cuando actúes, y él te facilitará las cosas;
7no te las des de sabio, teme al Señor y evita el mal:
8será salud para tu cuerpo, medicina para tus huesos.
9Honra a Dios con tus riquezas, con la primicia de todas tus cosechas:
10tus graneros se colmarán de grano, rebosarán mosto tus lagares.
11Hijo mío, no rechaces la reprensión del Señor, no te enfades cuando él te corrija,
12porque el Señor corrige a los que ama, como un padre al hijo preferido.
13Dichoso el que encuentra sabiduría, el hombre que logra inteligencia:
14adquirirla vale más que la plata, es más provechosa que el oro
15y más valiosa que las perlas; no se le comparan las joyas.
16En la diestra trae largos años, honor y riquezas en la izquierda;
17sus caminos son deleitosos, todas sus sendas prosperan;
18es árbol de vida para quienes la acogen, son dichosos los que se aferran a ella.
19El Señor cimentó la tierra con sabiduría y afirmó el cielo con inteligencia;
20con su saber se abren los veneros y las nubes destilan rocío.
21Hijo mío, no las pierdas de vista, conserva la prudencia y la reflexión:
22serán ellas tu aliento vital, serán el adorno de tu cuerpo.
23Así caminarás confiado y no tropezará tu pie.
24Podrás descansar sin temor, dormir con un sueño relajado.
25No temerás el terror repentino ni el ataque de los malvados cuando llegue,
26pues el Señor estará a tu lado y librará tu pie de la trampa.
27No niegues un favor a quien lo necesita, si está en tu mano concedérselo.
28Si tienes, no digas al prójimo: «Anda, vete; mañana te lo daré».
29No trames daños contra tu prójimo, mientras vive confiado a tu lado;
30no pleitees con nadie sin motivo, si no te ha hecho daño alguno;
31no envidies al hombre violento, ni trates de imitar su conducta,
32porque el Señor detesta al perverso y pone su confianza en los honrados;
33el Señor maldice la casa del malvado y bendice la morada del justo;
34el Señor se burla de los burlones y concede su gracia a los humildes.
35Los sabios heredan honores, los necios acumulan deshonra.
Proverbios 4
1Escuchad, hijos, la instrucción paterna; prestad atención y adquirid inteligencia.
2Os transmito un saber excelente, no abandonéis mi enseñanza.
3También yo fui un hijo para mi padre, querido cual unigénito para mi madre;
4mi padre me instruía diciéndome: «Guarda mis palabras en tu corazón, observa mis mandatos y vivirás».
5Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no la olvides, ni dejes mis consejos;
6no la abandones y ella te cuidará, ámala y te protegerá.
7El comienzo de la sabiduría es adquirirla, con todos tus haberes compra prudencia;
8conquístala, y te hará noble; abrázala, y te colmará de honores;
9te tocará con hermosa diadema, te ceñirá una espléndida corona.
10Escucha, hijo mío, recibe mis palabras, y aumentarán los años de tu vida.
11Te instruiré en el camino de la sabiduría, te guiaré por la senda recta;
12al caminar, serán ágiles tus pasos; cuando corras, no tropezarás;
13agárrate a la instrucción, no la sueltes; consérvala, que en ello te va la vida.
14No transites por rutas de malvados, no pises el camino de los perversos;
15déjalo a un lado, no cruces por él; apártate de él, pasa de largo.
16Los malvados no duermen si no hacen el mal, pierden el sueño si no acaban con alguien;
17se hartan de crímenes como de pan, se embriagan de violencia como de vino.
18La senda del justo es aurora luminosa, crece su luz hasta hacerse mediodía;
19mas los malvados caminan en tinieblas, y no saben dónde tropiezan.
20Hijo mío, atiende a mis palabras, presta atención a mis razones;
21nunca las pierdas de vista, guárdalas en tu corazón,
22pues dan vida a quien las encuentra, proporcionan salud a su cuerpo.
23Sobre todo, vigila tus intenciones, pues de ellas brota la vida.
24Aparta de tu boca la maledicencia, aleja la mentira de tus labios;
25mira siempre de frente, que no se desvíe tu mirada.
26Mira dónde pones los pies y será seguro tu camino;
27No te desvíes a derecha ni a izquierda, aparta tus pasos de la maldad.
1 Pedro 4
1Así pues, dado que Cristo sufrió según la carne, también vosotros armaos de la misma mentalidad, porque el que sufrió según la carne ha acabado con el pecado,
2para vivir el resto de su vida no según las pasiones humanas, sino según la voluntad de Dios.
3Pues ya es bastante el tiempo transcurrido llevando una vida de gentiles, andando entre libertinajes, instintos, borracheras, comilonas, orgías e idolatrías nefastas.
4Por eso se extrañan y os insultan cuando no acudís con ellos a ese derroche de inmoralidad.
5Ellos darán cuenta ante aquel que está dispuesto para juzgar a vivos y muertos.
6Pues para esto se anunció el Evangelio también a los que ya están muertos, para que, condenados como todos los hombres en el cuerpo, vivan según Dios en el Espíritu.
7Además, el fin de todas las cosas está cercano. Así pues, sed sensatos y sobrios para la oración.
8Ante todo, mantened un amor intenso entre vosotros, porque el amor tapa multitud de pecados.
9Sed hospitalarios unos con otros sin protestar.
10Como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios, poned al servicio de los demás el carisma que cada uno ha recibido.
11Si uno habla, que sean sus palabras como palabras de Dios; si uno presta servicio, que lo haga con la fuerza que Dios le concede, para que Dios sea glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
12Queridos míos, no os extrañéis del fuego que ha prendido en vosotros y sirve para probaros, como si ocurriera algo extraño.
13Al contrario, estad alegres en la medida que compartís los sufrimientos de Cristo, de modo que, cuando se revele su gloria, gocéis de alegría desbordante.
14Si os ultrajan por el nombre de Cristo, bienaventurados vosotros, porque el Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.
15Así pues, que ninguno de vosotros tenga que sufrir por ser asesino, ladrón, malhechor o entrometido,
16pero si es por ser cristiano, que no se avergüence, sino que dé gloria a Dios por este nombre.
17Porque ha llegado el momento de que el juicio empiece por la casa de Dios; pero, si nosotros somos los primeros, ¿cuál será el final de los que desprecian el Evangelio de Dios?
18Y si el justo a duras penas se salva, ¿qué será del impío y pecador?
19Así pues, que los que sufren conforme a la voluntad de Dios, haciendo el bien, pongan también sus vidas en manos del Creador, que es fiel.