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Lectura 172 de 365

Job 17-19 · Hebreos 13

Letra: Normal

Job 17

1Me falta el aliento, mis días se extinguen, me espera la tumba.

2Vivo rodeado de burlas, tanta provocación me desvela.

3Conviértete tú en mi garantía, ¿quién, si no, saldría en mi favor?

4Has cerrado su mente a la razón y no permitirás que triunfen,

5¿o eres como quien convida a sus amigos, mientras sus hijos padecen necesidad?

6Me ha convertido en mofa de la gente, en objeto de los salivazos de los demás.

7La pena consume mis ojos, mi cuerpo es solo una sombra.

8Los justos se asombran al verlo, el inocente se alza contra el impío.

9Pero el justo sigue por su camino, el de manos limpias redobla su energía.

10Volved, vosotros, seguid atacándome, que no encontraré un sabio entre vosotros.

11Mis días y mis planes han pasado, todas mis esperanzas se desvanecen.

12¿Pretendéis que la noche sea día, que haya luz cuando solo hay tinieblas?

13Solo espero habitar en el Abismo, hacer mi lecho en las tinieblas,

14llamar al sepulcro “padre mío”, “madre” y “hermana” a los gusanos.

15¿Dónde ha quedado mi esperanza?, ¿alguien ve por mí la dicha?

16¿Descenderán conmigo al Abismo?, ¿bajaremos juntos al polvo?».

Job 18

1Bildad de Súaj habló así:

2«¿Cuándo acabarán vuestros discursos?; reflexionad y hablemos después.

3¿Por qué considerarnos unas bestias, y pensar que somos viles?

4Tú te estás destrozando con tu cólera, pero ¿quedará por eso deshabitada la tierra?, ¿serán las rocas desalojadas de su sitio?

5La lámpara del malvado se apaga, la llama de su hogar ya no brilla.

6En su tienda la luz se oscurece, el candil que lo alumbra se extingue.

7Se debilita su pie vigoroso, lo pierden sus propios proyectos;

8sus pies lo llevan a la red, camina encima de una malla;

9un lazo le atrapa los tobillos, un cepo se cierra sobre él;

10un nudo se oculta en el suelo, la trampa lo aguarda en la senda.

11Lo espantan terrores por doquier, lo acosan cuando intenta andar:

12la desgracia hambrea tras él, el desastre espera que tropiece;

13la enfermedad devora su piel, la muerte consume sus miembros.

14Arrancado del abrigo de su tienda, lo arrastran ante el rey de los terrores.

15El fuego se aloja en su tienda, esparcen azufre en su morada;

16por abajo se secan sus raíces, por arriba se agostan sus ramas;

17su recuerdo se borra del país, se queda sin nombre en la comarca.

18Lo conducen de la luz a las tinieblas, acaba expulsado del mundo;

19sin familia ni prole entre su gente, sin nadie que ocupe su terruño.

20Su destino espanta al Occidente, el terror atenaza a los de Oriente.

21Así acaba la morada del malvado, el lugar de quien ignora a Dios».

Job 19

1Job respondió así:

2«¿Hasta cuándo pensáis atormentarme, aplastándome con tanta palabrería?

3Ya me habéis humillado diez veces, me habéis atacado sin pudor.

4Aun en caso de haber pecado, solo a mí afectaría mi culpa.

5Pero ya que queréis someterme usando mi dolor como prueba,

6sabed que Dios me ha hecho daño, que me ha copado en sus redes.

7Si grito “Violencia”, no oigo respuesta; imploro “Socorro”, pero no hay justicia.

8Ha vallado mi camino para que no pase, ha velado mi senda con densa oscuridad.

9Me ha despojado de mi honor, dejando mi cabeza sin corona.

10Me socava por doquier y me deshago, ha arrancado la raíz de mi esperanza.

11Ha atizado su cólera contra mí, me tiene como un enemigo.

12Sus tropas han venido en masa, construyen terraplenes de ataque, asedian mi tienda por doquier.

13Ha alejado de mí a mis parientes, mis conocidos me tienen por extraño;

14me abandonan vecinos e íntimos, me olvidan los huéspedes de mi casa.

15Las siervas me tratan como a intruso, me consideran igual que a un extraño.

16Llamo a mi siervo y no responde, aunque se lo pida por favor.

17Hasta mi vida repugna a mi esposa, doy asco a mis propios hermanos.

18Incluso los niños me rechazan; me levanto y me dan la espalda.

19Todos mis íntimos me aborrecen, los más amigos se vuelven contra mí.

20Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne, he escapado con la piel de mis dientes.

21¡Piedad, piedad, amigos míos, que me ha herido la mano de Dios!

22¿Por qué me perseguís como Dios y no os hartáis de escarnecerme?

23¡Ojalá se escribieran mis palabras! ¡Ojalá se grabaran en cobre,

24con cincel de hierro y con plomo se escribieran para siempre en la roca!

25Yo sé que mi redentor vive y que al fin se alzará sobre el polvo:

26después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios.

27Yo mismo lo veré, y no otro; mis propios ojos lo verán. ¡Tal ansia me consume por dentro!

28Cuando decís: “¿Cómo acosarlo, qué pretexto hallaremos contra él?”,

29temblad entonces ante la espada (pues vuestra cólera merece la espada) y pensad que hay un juicio por llegar».

Hebreos 13

1Conservad el amor fraterno

2y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles.

3Acordaos de los presos como si estuvierais presos con ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en su carne.

4Que todos respeten el matrimonio; el lecho nupcial, que nadie lo mancille, porque a los impuros y adúlteros Dios los juzgará.

5Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con lo que tengáis, pues él mismo dijo: Nunca te dejaré ni te abandonaré;

6así tendremos valor para decir: El Señor es mi auxilio: nada temo; ¿qué podrá hacerme el hombre?

7Acordaos de vuestros guías, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe.

8Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre.

9No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas; lo importante es robustecerse interiormente por la gracia y no con prescripciones alimenticias, que de nada valieron a los que las observaban.

10Nosotros tenemos un altar del que no tienen derecho a comer los que dan culto en el tabernáculo;

11porque los cuerpos de los animales, cuya sangre lleva el sumo sacerdote para el rito de la expiación, se queman fuera del campamento;

12y por eso Jesús, para consagrar al pueblo con su propia sangre, murió fuera de la puerta.

13Salgamos, pues, hacia él, fuera del campamento, cargados con su oprobio;

14que aquí no tenemos ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura.

15Por medio de él, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que confiesan su nombre.

16No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios.

17Obedeced y someteos a vuestros guías, pues ellos se desvelan por vuestro bien, sabiéndose responsables; así lo harán con alegría y sin lamentarse, cosa que no os aprovecharía.

18Rezad por nosotros; estamos convencidos de tener la conciencia limpia, y deseos de proceder en todo noblemente.

19Con la mayor insistencia os pido que lo hagáis para que muy pronto os sea yo devuelto.

20Que el Dios de la paz, que hizo retornar de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, Jesús Señor nuestro, en virtud de la sangre de la alianza eterna,

21os confirme en todo bien para que cumpláis su voluntad, realizando en nosotros lo que es de su agrado por medio de Jesucristo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

22Os ruego, hermanos, que soportéis esta exhortación; por eso os he escrito brevemente.

23Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido liberado. Si llega pronto, iré con él a veros.

24Saludad a todos vuestros dirigentes, y a todos los santos: os saludan los de Italia.

25La gracia esté con todos vosotros.