Lectura 170 de 365
Job 11-13 · Hebreos 11
Job 11
1Sofar de Naamat contestó así:
2«¿Quedará sin respuesta tanta palabrería?, ¿daremos la razón a un charlatán?
3¿Hará callar a otros tu locuacidad?, ¿te burlarás sin que nadie te contradiga?
4Tú has dicho: “Mi doctrina es limpia, nada malo me puedes reprochar”.
5Pero ojalá Dios te hablase, abriese los labios para responderte
6y te enseñase secretos de sabiduría, que son prodigios de destreza; entonces seguro que sabrías que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.
7¿Pretendes sondear el misterio de Dios, descubrir la perfección del Todopoderoso?
8Es más alto que el cielo: ¿qué harás?; más hondo que el Abismo: ¿qué sabrás tú?
9Es más extenso que la tierra, y más ancho que el mar.
10Si se presenta y mete a alguien en la cárcel, si cita a juicio, ¿quién lo impedirá?
11Pues conoce a los hombres engañosos, cuando ve la maldad se fija bien.
12Pero el necio se volverá cuerdo cuando un pollino de asno nazca hombre.
13Mas si diriges tu mente a Dios, si extiendes las manos hacia él,
14si alejas tu mano de la maldad y no alojas en tu tienda la injusticia,
15podrás alzar la frente sin mancilla; te sentirás seguro y sin temor,
16podrás olvidar tu sufrimiento, recordándolo como agua que pasó;
17tu vida será más clara que el mediodía, tus tinieblas serán como la aurora;
18tendrás seguridad en la esperanza, te sentirás protegido y dormirás tranquilo;
19descansarás sin que nadie te asuste, y muchos buscarán tu favor.
20Pero los ojos del malvado se consumen, no tendrá posibilidad de refugio, su esperanza es solo un suspiro».
Job 12
1Job respondió así:
2«¡En verdad sois la gente con la que morirá la sabiduría!
3Pero también yo tengo inteligencia y no soy menos que vosotros. ¿Quién no sabe tales cosas?
4Soy el hazmerreír de mi vecino, yo, que invocaba a Dios, y él me escuchaba. ¡El hazmerreír, siendo honrado y cabal!
5“¡Burla ante la desgracia —dice el satisfecho—, empujad al suelo al que se tambalea!”
6¡Las tiendas de los bandidos están en paz, viven tranquilos los que provocan a Dios, los que tienen a Dios en su mano!
7Pero pregunta a las bestias y te instruirán; a las aves del cielo, y te informarán;
8habla con la tierra y te enseñará; te lo contarán los peces del mar.
9¿Quién no sabe entre todos ellos que la mano del Señor lo ha hecho todo?
10De él depende la vida de los seres, el aliento de todo ser humano.
11¿No distingue el oído las palabras?, ¿no saborea el paladar los manjares?
12¿No está en los ancianos la sabiduría?, ¿no destaca la prudencia en los viejos?
13Pues él posee sabiduría y poder, prudencia y perspicacia son suyas.
14Lo que él destruye, nadie lo levanta; si él aprisiona, no hay escapatoria;
15si retiene la lluvia, viene la sequía; si la deja suelta, se inunda la tierra.
16Él dispone de fuerza y eficacia, suyos son el engañado y el que engaña;
17conduce descalzos a los consejeros, hace enloquecer a los gobernantes;
18despoja a los reyes de sus insignias, les ata una soga a la cintura;
19conduce descalzos a los sacerdotes, arruina a los bien establecidos;
20quita la palabra a los expertos, priva de discreción a los ancianos;
21arroja desprecio sobre los señores, afloja el cinturón de los robustos.
22Revela lo más hondo de la tiniebla y saca a la luz las densas sombras;
23levanta pueblos y los arruina, dilata naciones y las destierra;
24priva de su talento a los jefes, los extravía por desiertos sin caminos,
25por ellos van a tientas y a oscuras, tropezando lo mismo que borrachos.
Job 13
1Todo esto ya lo han visto mis ojos, mis oídos lo oyeron y entendieron.
2Mi conocimiento es comparable al vuestro, no soy inferior a vosotros.
3Pero quiero hablar con el Todopoderoso, deseo disputar con Dios,
4pues todo lo arregláis con mentiras, sois médicos solo en apariencia.
5¡Ojalá callarais del todo, así demostraríais que sois sabios!
6Escuchad, si queréis, mis descargos, oíd los argumentos que pronuncio.
7¿Decís cosas falsas en defensa de Dios?, ¿sois capaces de mentir por él?
8¿Acaso os proponéis excusarlo?, ¿disputáis a favor de Dios?
9Si él os examina, ¿lo engañaríais como a un hombre cualquiera?
10Seguro que os pediría cuentas por ser parciales en secreto.
11Seguro que su majestad os aterraría, su terror caería sobre vosotros.
12Vuestras denuncias quedarían en ceniza; vuestras razones, en razones de barro.
13Silencio, que voy a hablar: suceda lo que suceda,
14voy a jugármelo todo, poniendo en riesgo mi vida.
15Aunque me mate, yo esperaré, quiero defenderme en su presencia;
16con eso me daría por salvado, pues el impío no comparece ante él.
17Escuchad con atención mis palabras, prestad oído a mi declaración;
18tengo aquí preparada mi defensa y sé que soy inocente.
19Si alguien pudiera contender conmigo, ahora mismo callaría y moriría.
20Asegúrame solo estas dos cosas, y no tendré que esconderme de ti:
21que alejarás tu mano de mí, que no me espantarás con tu terror;
22después acúsame y te responderé, o déjame hablar y tú replicarás.
23¿Cuántos son mis errores y mis culpas? ¡Demuéstrame mis delitos y errores!
24¿Por qué me ocultas tu rostro y me tratas como a tu enemigo?
25¿Acosarías a una hoja volandera?, ¿perseguirías a una paja ya agostada?
26Apuntas en mi cuenta rebeldías, me imputas faltas de juventud,
27metes en cepos mis pies, vigilas todas mis andanzas, examinas las huellas de mis pasos.
28¡A mí, que me desgasto como un odre, como vestido roído por la polilla!
Hebreos 11
1La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve.
2Por ella son recordados los antiguos.
3Por la fe sabemos que el universo fue configurado por la palabra de Dios, de manera que lo visible procede de lo invisible.
4Por la fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que Caín; por ella, Dios mismo, al recibir sus dones, lo acreditó como justo; por ella sigue hablando después de muerto.
5Por la fe fue arrebatado Henoc, sin pasar por la muerte; no lo encontraron, porque Dios lo había arrebatado; en efecto, antes de ser arrebatado se le acreditó que había complacido a Dios,
6y sin fe es imposible complacerlo, pues el que se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensa a quienes lo buscan.
7Por la fe, advertido Noé de lo que aún no se veía, tomó precauciones y construyó un arca para salvar a su familia; por ella condenó al mundo y heredó la justicia que viene de la fe.
8Por la fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.
9Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas, y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa,
10mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.
11Por la fe también Sara, siendo estéril, obtuvo vigor para concebir cuando ya le había pasado la edad, porque consideró fiel al que se lo prometía.
12Y así, de un hombre, marcado ya por la muerte, nacieron hijos numerosos, como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.
13Con fe murieron todos estos, sin haber recibido las promesas, sino viéndolas y saludándolas de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra.
14Es claro que los que así hablan están buscando una patria;
15pues si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver.
16Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad.
17Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac: ofreció a su hijo único, el destinatario de la promesa,
18del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia».
19Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar de entre los muertos, de donde en cierto sentido recobró a Isaac.
20Por la fe bendijo Isaac el futuro de Jacob y Esaú.
21Por la fe, Jacob, estando para morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y se inclinó apoyado en el extremo del bastón.
22Por fe, José, al final de la vida, evocó el éxodo de los hijos de Israel y dio órdenes acerca de sus huesos.
23Por fe, cuando nació Moisés, sus padres lo ocultaron tres meses, viendo que era un niño hermoso, y sin temer el decreto real.
24Por fe, Moisés, ya crecido, renunció al título de hijo de una hija del faraón,
25y prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios al disfrute efímero del pecado,
26estimando que la afrenta de Cristo valía más que los tesoros de Egipto, y atendiendo a la recompensa.
27Por fe abandonó Egipto, sin temer la cólera del rey, y se apoyó en el invisible como si lo viera.
28Por fe celebró la Pascua, e hizo la aspersión de la sangre para que el exterminador no tocase a sus primogénitos.
29Por fe atravesaron el mar Rojo como por tierra firme, mientras que los egipcios, al intentarlo, se ahogaron.
30Por fe, la muralla de Jericó, después de ser rodeada durante siete días, se derrumbó.
31Por fe, la prostituta Rajab acogió amistosamente a los espías y no pereció con los rebeldes.
32¿Para qué seguir? No me da tiempo de referir la historia de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas;
33estos, por fe, conquistaron reinos, administraron justicia, vieron promesas cumplidas, cerraron fauces de leones,
34apagaron hogueras voraces, esquivaron el filo de la espada, se curaron de enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros;
35hubo mujeres que recobraron resucitados a sus muertos. Pero otros fueron torturados hasta la muerte, rechazando el rescate, para obtener una resurrección mejor.
36Otros pasaron por la prueba de las burlas y los azotes, de las cadenas y la cárcel;
37los apedrearon, los aserraron, murieron a espada, rodaron por el mundo vestidos con pieles de oveja y de cabra, faltos de todo, oprimidos, maltratados
38—el mundo no era digno de ellos—, vagabundos por desiertos y montañas, por grutas y cavernas de la tierra.
39Y todos estos, aun acreditados por su fe, no consiguieron lo prometido,
40porque Dios tenía preparado algo mejor a favor nuestro, para que ellos no llegaran sin nosotros a la perfección.