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Lectura 147 de 365

Tobías 13-14 · Judit 1 · 1 Timoteo 2

Letra: Normal

Tobías 13

1Dijo Tobías: «Bendito sea Dios, que vive eternamente; y cuyo reino dura por los siglos.

2Él azota y se compadece; hunde hasta el abismo y saca de él y no hay quien escape de su mano.

3Dadle gracias, hijos de Israel, ante los gentiles, porque él nos dispersó entre ellos.

4Proclamad allí su grandeza, ensalzadlo ante todos los vivientes, que él es nuestro Dios y Señor, nuestro Padre por todos los siglos.

5Él nos azota por nuestros delitos, pero se compadecerá de nuevo, y os congregará de entre las naciones por donde estáis dispersados.

6Si os volvéis a él de todo corazón y con toda el alma, siendo sinceros con él, él volverá a vosotros y no os ocultará su rostro.

7Veréis lo que hará con vosotros, le daréis gracias a boca llena. Bendeciréis al Señor de la justicia y ensalzaréis al rey de los siglos.

8Yo le doy gracias en mi cautiverio, anuncio su grandeza y su poder a un pueblo pecador. Convertíos, pecadores, obrad rectamente en su presencia: quizá os mostrará benevolencia y tendrá compasión.

9Ensalzaré a mi Dios, al Rey del cielo, y me alegraré de su grandeza.

10Que todos alaben al Señor y le den gracias en Jerusalén. Jerusalén, ciudad santa, él te castigó por las obras de tus hijos, pero volverá a apiadarse del pueblo justo.

11Da gracias al Señor como es debido y bendice al rey de los siglos: para que su templo sea reconstruido con júbilo,

12para que él alegre en ti a todos los desterrados y ame en ti a todos los desgraciados, por los siglos de los siglos.

13Una luz esplendente iluminará a todas las regiones de la tierra. Vendrán a ti de lejos muchos pueblos. Y los habitantes del confín de la tierra vendrán a visitar al Señor, tu Dios, con ofrendas para el Rey del cielo. Generaciones sin fin cantarán vítores en tu recinto, y el nombre de la elegida durará para siempre.

14Malditos quienes te agravien, quienes te destruyan y abatan tus muros, arrasen tus torres y quemen tus casas. Pero benditos sean por siempre quienes trabajen por construirte.

15Saldrás entonces con júbilo al encuentro del pueblo justo, porque todos se reunirán para bendecir al Señor del mundo. Dichosos los que te aman, dichosos los que te desean tu paz.

16Dichosos los que lloraron tus castigos: se alegrarán viendo tu gozo por siempre. Bendice, alma mía, al Señor, al Rey soberano, porque Jerusalén será reconstruida, y allí su templo para siempre.

17Seré feliz si el resto de mi raza puede contemplar tu gloria y dar gracias al Rey del cielo. Las puertas de Jerusalén serán renovadas con zafiros y esmeraldas, y todos tus muros con piedras preciosas. Las torres de Jerusalén serán edificadas con oro, y sus baluartes con oro fino. El pavimento de sus plazas será de azabaches y piedras de Ofir.

18Las puertas de Jerusalén resonarán con cantos de júbilo, y todas sus casas aclamarán: ¡Aleluya! ¡Bendito sea el Dios de Israel! Los bendecidos por él bendecirán su santo nombre por siempre jamás».

Tobías 14

1Así terminó Tobías su acción de gracias.

2Tobit murió en paz a la edad de ciento doce años y recibió honrosa sepultura en Nínive. Tenía sesenta y dos cuando quedó ciego y, después de recobrar la vista, vivió feliz, dando limosnas, alabando siempre a Dios y proclamando sus grandezas.

3Ya próxima su muerte, llamó a su hijo Tobías y le hizo estas recomendaciones: «Hijo, toma a tus hijos

4y huye sin tardar a Media. Estoy seguro de que se va a cumplir lo que dijo Dios por medio de Nahún contra Nínive. Sucederá todo lo que contra Asur y Nínive anunciaron los profetas enviados por Dios a Israel. No fallará ni una de sus palabras. Todo se cumplirá a su tiempo. En Media habrá más seguridad que en Asiria y Babilonia. Sé y mantengo que cuanto Dios ha dicho se cumplirá sin que falle una palabra. Nuestros hermanos que habitan en Israel serán dispersados y deportados de aquella buena tierra. Todo Israel quedará desierto. Desiertas quedarán Samaría y Jerusalén. El templo de Dios, devastado por el fuego, permanecerá por un tiempo en ruinas.

5Pero Dios se apiadará una vez más de ellos y los devolverá a la tierra de Israel. Reconstruirán el templo, pero no como el primero, no hasta que se cumpla el tiempo prefijado. Entonces volverán todos del destierro, edificarán una Jerusalén maravillosa y reconstruirán allí el templo, como lo anunciaron los profetas de Israel.

6Todos los pueblos de la tierra se convertirán al verdadero temor de Dios; abandonarán a los ídolos que los condujeron al error y alabarán rectamente al Dios de los siglos.

7Todos los hijos de Israel que vivan entonces y hayan permanecido firmes en su fidelidad a Dios se reunirán para ir a Jerusalén, tomarán posesión de la tierra de Abrahán y en ella vivirán a salvo por siempre. Se alegrarán los que aman de verdad a Dios, mientras que los pecadores e injustos desaparecerán de la faz de la tierra.

8Ahora, hijos, os recomiendo que sirváis a Dios con lealtad y hagáis lo que le agrada. Mandad a vuestros hijos que practiquen la justicia y la limosna, que tengan presente a Dios y siempre lo alaben con sinceridad y con todas sus fuerzas.

9Y tú, hijo, sal de Nínive. No te quedes aquí. Cuando entierres a tu madre junto a mí, no pases ni una noche en esta tierra, porque veo que está llena de maldades y de cínica falsedad.

10Hijo, recuerda lo que Nadab hizo con Ajicar, que lo había criado: lo metió vivo en un sepulcro. Pero Dios cubrió de ignominia a Nadab ante su víctima, pues Ajicar fue liberado, mientras que el otro fue arrojado a las tinieblas eternas por haber intentado la muerte de Ajicar. Gracias a sus limosnas, Ajicar se libró de la trampa mortal que Nadab le había preparado, y fue Nadab quien cayó en ella y pereció.

11Ved, pues, hijos adónde lleva la limosna y cómo la maldad lleva a la muerte. Pero ya las fuerzas me abandonan». Nada más tenderlo en el lecho, expiró. Le dieron honrosa sepultura.

12Cuando murió su madre, Tobías la enterró al lado de su padre. Después marchó a Media con su mujer y se estableció en Ecbatana, en casa de su suegro Ragüel.

13Tobías cuidó afectuosamente a sus suegros, ya ancianos, y los enterró en Ecbatana de Media. Entonces unió la herencia de Ragüel a la de su padre Tobit.

14Murió Tobías, rodeado de respeto, a la edad de ciento diecisiete años.

15Vivió lo suficiente para conocer la destrucción de Nínive y la deportación de sus habitantes por Ciaxares a Media. Bendijo a Dios por el castigo de los ninivitas y asirios. Antes de morir pudo celebrar el destino de Nínive y alabó al Señor, Dios por los siglos de los siglos.

Judit 1

1Corría el año duodécimo del reinado de Nabucodonosor, que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive. Por entonces reinaba Arfaxad sobre los medos en Ecbatana.

2Él fue quien rodeó esta ciudad con una muralla hecha de piedras labradas que medían metro y medio de ancho por unos tres de largo. La muralla tenía una altura de unos treinta y cinco metros y una anchura de veinticinco.

3Junto a las puertas de la ciudad construyó unas torres que se elevaban unos cincuenta metros y tenían en los cimientos un espesor de treinta.

4Las puertas, de unos treinta y cinco metros de altura por veinte de anchura, permitían el paso del ejército y el desfile de la infantería.

5En aquel tiempo, el rey Nabucodonosor entabló batalla contra el rey Arfaxad en la gran llanura que se extiende en el territorio de Ragau.

6Se unieron a él todos los habitantes de las montañas, los que vivían a orillas de los ríos Éufrates, Tigris e Hidaspes y los de la llanura de Arioj, rey de Elán. Fueron, pues, muchos los pueblos que se aliaron para luchar con los hijos de los caldeos.

7Nabucodonosor, rey de los asirios, envió mensajeros a Persia y a todos los habitantes de Occidente: Cilicia, Damasco, Líbano y Antilíbano; a los habitantes del litoral

8y a los pueblos del Carmelo, Galaad, alta Galilea y la gran llanura de Esdrelón;

9a todos los de Samaría y sus ciudades; a los del otro lado del Jordán hasta Jerusalén, Batanea, Jelús y Cadés; pasado el río de Egipto, a Tafnes, Rameses y toda la región de Gosén,

10y, más allá de Tanis y Menfis, a todos los egipcios hasta los límites de Etiopía.

11Pero los habitantes de aquellas tierras desatendieron el mensaje de Nabucodonosor, rey de los asirios, y se negaron a ir con él a la guerra. No le tenían miedo, porque pensaban que carecía de apoyos. Así pues, trataron a sus mensajeros con desprecio y los despidieron con las manos vacías.

12Nabucodonosor se enfureció contra aquellas tierras y juró por su trono y por su reino que se vengaría de todas las regiones de Cilicia, Damasco y Siria degollando a todos sus habitantes, junto con los de Moab, Amón, de toda Judea y todo Egipto hasta los confines de los dos mares.

13El año decimoséptimo de su reinado, Nabucodonosor atacó con todas sus tropas al rey Arfaxad y lo venció en la lucha, poniendo en fuga a todo el ejército, la caballería y los carros de Arfaxad.

14Se apoderó de sus ciudades y, llegado a Ecbatana, tomó sus torres, devastó sus calles y convirtió su esplendor en ruina.

15Capturó a Arfaxad en las montañas de Ragau y acabó con él a flechazos.

16Después regresó a Nínive con su ejército, una inmensa multitud de soldados, y allí se dedicó, junto con los soldados, a holgar y banquetear durante ciento veinte días.

1 Timoteo 2

1Ruego, pues, lo primero de todo, que se hagan súplicas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por toda la humanidad,

2por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos llevar una vida tranquila y sosegada, con toda piedad y respeto.

3Esto es bueno y agradable a los ojos de Dios, nuestro Salvador,

4que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

5Pues Dios es uno, y único también el mediador entre Dios y los hombres: el hombre Cristo Jesús,

6que se entregó en rescate por todos; este es un testimonio dado a su debido tiempo

7y para el que fui constituido heraldo y apóstol —digo la verdad, no miento—, maestro de las naciones en la fe y en la verdad.

8Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, alzando unas manos limpias, sin ira ni divisiones;

9de igual modo, las mujeres convenientemente vestidas, arregladas con decencia y modestia; no con peinados de trenzas y oro o perlas, ni con ropa costosa,

10sino como conviene a mujeres que profesan la piedad mediante las buenas obras.

11Que la mujer aprenda sosegadamente y con toda sumisión.

12No consiento que la mujer enseñe ni que domine sobre el varón, sino que permanezca sosegada.

13Pues primero fue formado Adán; después, Eva.

14Además, Adán no fue engañado; en cambio, la mujer, habiendo sido engañada, incurrió en transgresión,

15aunque se salvará por la maternidad, si permanece en la fe, el amor y la santidad, junto con la modestia.