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Lectura 145 de 365

Tobías 7-9 · 2 Tesalonicenses 3

Letra: Normal

Tobías 7

1Cuando entraron en Ecbatana, dijo Tobías: «Hermano Azarías, condúceme rápido a casa de nuestro pariente Ragüel». Así lo hizo el ángel. Lo encontraron sentado a la entrada del patio. Al saludo de ambos él respondió: «Mi más cordial bienvenida. Espero que estéis bien». Los hizo entrar en casa

2y dijo a Edna, su mujer: «¿No se parece este joven a mi pariente Tobit?».

3Edna les preguntó: «¿De dónde sois, hermanos?». Respondieron: «Somos de la tribu de Neftalí, de los deportados a Nínive».

4Ella continuó: «¿Conocéis a nuestro pariente Tobit?». Ellos respondieron: «Claro que lo conocemos». «¿Está bien?».

5«Vive y está bien», contestaron ellos. Tobías precisó: «Es mi padre».

6Entonces Ragüel se levantó de un salto y, con lágrimas en los ojos, lo besó y le dijo: «Bendito seas, hijo. Tienes un padre bueno y noble. ¡Qué desgracia que un hombre tan honrado y generoso se haya quedado ciego!». Y echándose al cuello de su pariente Tobías, lloró de nuevo.

7También lloraban Edna, su mujer, y Sara, su hija.

8Entonces Ragüel sacrificó un carnero y los hospedó con suma cordialidad.

9Después de bañarse y lavarse las manos, se sentaron a la mesa. Tobías dijo entonces a Rafael: «Hermano Azarías, di a Ragüel que me dé por mujer a mi pariente Sara».

10Ragüel lo oyó y dijo al joven: «Come, bebe y disfruta esta noche. Tú eres quien más derecho tiene a casarse con Sara. No podría yo dársela a otro, puesto que tú eres el pariente más próximo. Pero debo decirte la verdad, hijo.

11Ya se la he dado en matrimonio a siete parientes y todos murieron la noche de la boda. Ahora, hijo, come y bebe, que el Señor se cuidará de vosotros».

12Pero Tobías insistió: «No comeré ni beberé hasta que tomes una decisión sobre lo que te he pedido». Ragüel respondió: «De acuerdo. Te la doy por esposa según lo prescrito en la ley de Moisés. Dios ordena que sea tuya. Recíbela. Desde ahora sois marido y mujer. Tuya es desde hoy para siempre. Hijo, que el Señor del cielo os ayude esta noche y os conceda misericordia y paz».

13Llamó Ragüel a su hija Sara y, cuando ella estuvo presente, la tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo: «Tómala por mujer según lo previsto y ordenado en la ley de Moisés. Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre. Que el Dios del cielo os conserve en paz y prosperidad».

14Llamó luego a la madre, mandó traer una hoja de papel y escribió el contrato de matrimonio: Sara era entregada por mujer a Tobías según lo prescrito en la ley de Moisés. Después de esto comenzaron a cenar.

15Ragüel se dirigió a Edna, su mujer, y le dijo: «Querida, prepara la otra habitación para Sara».

16Así lo hizo Edna y llevó allí a su hija. No pudo evitar el llanto. Luego, secándose las lágrimas, le dijo:

17«¡Ten ánimo, hija! Que el Señor del cielo cambie tu tristeza en alegría. ¡Ten ánimo, hija!». Y se retiró.

Tobías 8

1Cuando terminaron de cenar y decidieron acostarse, acompañaron al joven hasta la habitación.

2Tobías, recordando lo que le había dicho Rafael, sacó de la bolsa el hígado y el corazón del pez y los arrojó en el brasero del incienso.

3El olor del pez expulsó al demonio, que huyó volando hasta la región de Egipto. Rafael salió inmediatamente tras él y lo retuvo allí, atado de pies y manos.

4Cuando todos hubieron salido y cerrado la puerta de la habitación, Tobías se levantó de la cama y dijo a Sara: «Levántate, mujer. Vamos a rezar pidiendo a nuestro Señor que se apiade de nosotros y nos proteja».

5Ella se levantó, y comenzaron a suplicar la protección del Señor. Tobías oró así: «Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito tu nombre por siempre. Que por siempre te alaben los cielos y todas tus criaturas.

6Tú creaste a Adán y le diste a Eva, su mujer, como ayuda y apoyo. De ellos nació la estirpe humana. Tú dijiste: “No es bueno que el hombre esté solo; hagámosle una ayuda semejante a él”.

7Al casarme ahora con esta mujer, no lo hago por impuro deseo, sino con la mejor intención. Ten misericordia de nosotros y haz que lleguemos juntos a la vejez».

8Los dos dijeron: «Amén, amén».

9Y durmieron toda la noche. Ragüel se levantó y fue con sus criados a cavar una fosa,

10pues se dijo: «Es posible que haya perecido, y ello nos convierta en burla y escarnio para la gente».

11Cuando terminaron de cavar la fosa, Ragüel volvió a casa, llamó a su mujer

12y le dijo: «Manda que vaya una criada a ver si está vivo. Si ha muerto, lo enterraremos sin que nadie se entere».

13Encendieron una lámpara, abrieron la puerta e hicieron entrar a la criada. Ella los encontró acostados, durmiendo los dos juntos.

14Salió y les dijo: «Está vivo. No le ha pasado nada».

15Entonces Ragüel dio gracias al Dios del cielo: «Bendito seas, Dios, con toda verdad. Que te bendigan todos los siglos.

16Bendito seas por el gozo que me das: no ha pasado lo que me temía, y nos has mostrado tu gran misericordia.

17Bendito seas por haberte compadecido de estos dos hijos únicos. Señor, derrama sobre ellos tu misericordia y protección. Concédeles larga vida de amor y felicidad».

18Después ordenó a los criados que cerraran la fosa antes del amanecer.

19Encargó a su mujer que cociera pan en abundancia. Él, por su parte, corrió al establo, tomó dos bueyes y cuatro carneros y mandó que los cocinaran. Así empezaron los preparativos.

20Entonces llamó a Tobías y le dijo: «Quédate aquí catorce días, comiendo y bebiendo conmigo y haciendo feliz a mi hija, que tanto ha sufrido.

21Después tomarás la mitad de mis bienes y volverás felizmente a casa de tu padre. Cuando hayamos muerto mi mujer y yo, también la otra mitad será vuestra. ¡Ten confianza, hijo! Yo soy tu padre y Edna tu madre para siempre, como lo somos de tu mujer. ¡Ten confianza, hijo!».

Tobías 9

1Tobías llamó a Rafael y le dijo:

2«Hermano Azarías, toma contigo cuatro criados y dos camellos y ve a Ragués.

3Cuando llegues a casa de Gabael, le das el recibo, cargas el dinero y a él te lo traes para la boda.

4Tú sabes que mi padre estará contando los días y con uno solo que me retrase le daré un disgusto. Ragüel me ha pedido que me quede y no puedo oponerme a su deseo».

5Rafael marchó a Ragués de Media con los cuatro criados y los dos camellos. Una vez hospedados en casa de Gabael, Rafael le presentó el recibo y le informó de que Tobías, el hijo de Tobit, se había casado y lo invitaba a la boda. Gabael le entregó los sacos de dinero, con los precintos intactos, y los cargaron.

6Partieron juntos, muy de mañana, para la boda. Cuando entraron en casa de Ragüel, Tobías, que estaba sentado a la mesa, se levantó a toda prisa y saludó a Gabael. Con lágrimas en los ojos, Gabael lo bendijo: «¡Digno hijo de un padre digno, justo y caritativo! Que el Señor derrame las bendiciones del cielo sobre ti, tu mujer y tus suegros. Bendito sea Dios porque me ha permitido ver en ti el vivo retrato de mi primo Tobit».

2 Tesalonicenses 3

1Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada, como lo fue entre vosotros,

2y para que nos veamos libres de la gente perversa y malvada, porque la fe no es de todos.

3El Señor, que es fiel, os dará fuerzas y os librará del Maligno.

4En cuanto a vosotros, estamos seguros en el Señor de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos mandado.

5Que el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y la paciencia en Cristo.

6En nombre del Señor Jesucristo, os mandamos, hermanos, que os apartéis de todo hermano que lleve una vida desordenada y no conforme con la tradición que recibió de nosotros.

7Ya sabéis vosotros cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: No vivimos entre vosotros sin trabajar,

8no comimos de balde el pan de nadie, sino que con cansancio y fatiga, día y noche, trabajamos a fin de no ser una carga para ninguno de vosotros.

9No porque no tuviéramos derecho, sino para daros en nosotros un modelo que imitar.

10Además, cuando estábamos entre vosotros, os mandábamos que si alguno no quiere trabajar, que no coma.

11Porque nos hemos enterado de que algunos viven desordenadamente, sin trabajar, antes bien metiéndose en todo.

12A esos les mandamos y exhortamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con sosiego para comer su propio pan.

13Por vuestra parte, hermanos, no os canséis de hacer el bien.

14Si alguno no hace caso de lo que decimos en la carta, señaladlo y no tratéis con él, para que se avergüence.

15Pero no lo consideréis como un enemigo, sino corregidlo como a un hermano.

16Que el mismo Señor de la paz os dé la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros.

17El saludo va de mi mano, Pablo; esta es la contraseña en toda carta; esta es mi letra.

18La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos vosotros.