Lectura 122 de 365
1 Crónicas 26-28 · Gálatas 5
1 Crónicas 26
1Clases de porteros:De los corajítas: Meselemías, hijo de Coré, descendiente de Abiasaf.
2Hijos de Meselemías: el primogénito, Zacarías; el segundo, Yediael; el tercero, Zebadías; el cuarto, Yatniel;
3el quinto, Elán; el sexto, Juan; el séptimo, Eljoenay.
4Hijos de Obededón: Semaías, el primogénito; Jozabad, el segundo; Joaj, el tercero; Sacar, el cuarto; Netanel, el quinto;
5Amiel, el sexto; Isacar, el séptimo; Peuletay, el octavo; pues Dios le había bendecido.
6Su hijo Semaías tuvo varios hijos, que se impusieron en sus familias paternas por ser hombres valerosos.
7Hijos de Semaías: Otní, Rafael, Obed, Elzabad y sus hermanos Elihú y Semaquías, hombres valerosos.
8Todos estos descendían de Obededón; ellos, sus hijos y hermanos eran setenta y dos en total, hombres valerosos y robustos para el trabajo.
9Meselemías tuvo hijos y hermanos, dieciocho hombres valerosos.
10Hijos de Josá, descendiente de Merarí: Simrí, el jefe; aunque no era el primogénito, su padre le puso al frente.
11Jilquías, el segundo; Tebalías, el tercero; Zacarías, el cuarto. Los hijos y hermanos de Josá fueron trece en total.
12Los grupos de porteros, tanto los jefes como sus hermanos, cuidaban el servicio en el templo del Señor.
13Se sorteó cada puerta por familias entre pequeños y grandes.
14En el sorteo, la puerta oriental le tocó a Selemías; la septentrional le tocó a su hijo Zacarías, consejero prudente;
15la meridional le tocó a Obededón —y a sus hijos los almacenes—;
16a Sufín y a Josá les tocó la puerta occidental, junto a la puerta de Salequet, en la ruta de la subida. Los turnos de guardia eran proporcionales:
17seis levitas por día en la puerta oriental, cuatro por día en la septentrional, cuatro por día en la meridional, y en los almacenes de dos en dos;
18en el atrio, cuatro por ruta y dos para el atrio.
19Estas eran las clases de porteros, descendientes de Coré y de Merarí.
20Levitas encargados del tesoro del templo de Dios y del erario sagrado:
21Yejielí, hijo de Ladán, el guersonita.
22Los hijos de Yejielí, Zetán y su hermano Joel, estaban al frente del tesoro del templo del Señor.
23Descendientes de Amrán: Yisar, Hebrón y Uriel;
24Sebuel, hijo de Guersón, hijo de Moisés era el tesorero mayor.
25Sus hermanos, por parte de Eliézer, eran: Rejabías, Isaías, Jorán, Zicrí y Selomit.
26Este y sus hermanos estaban al frente del erario sagrado: lo que había entregado el rey David, los cabezas de familia, los jefes de millar, los centuriones y los jefes del ejército.
27Habían dedicado parte del botín de guerra para sostener el templo del Señor.
28Estaban también al frente de lo que habían entregado el vidente Samuel, Saúl, hijo de Quis, Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Seruyá. Todo lo consagrado estaba a cargo de Selomit y sus hermanos.
29De los yisaríes, Quenanías y sus hijos se ocupaban de los asuntos civiles de Israel como secretarios y jueces.
30De los hebronitas, Jasabías y sus parientes —mil setecientos hombres de valía— administraban todos los asuntos del Señor y del rey en Israel allende el Jordán, hacia occidente.
31El jefe de los hebronitas era Yerías. El año cuarenta del reinado de David se investigó la genealogía de los hebronitas y hallaron gente valiosa en Yazer de Galaad.
32Los parientes de Yerías eran dos mil setecientos cabezas de familia, hombres valerosos. El rey David los puso al frente de los rubenitas, de los gaditas y de la media tribu de Manasés para todos los asuntos de Dios y del rey.
1 Crónicas 27
1Por lo que se refiere al número de los hijos de Israel: Los cabezas de familia, jefes de millares y de cien, con sus secretarios, estaban al servicio del rey en todos los asuntos. Se turnaban por divisiones al finalizar el mes a lo largo del año. Cada sección tenía veinticuatro mil hombres.
2Al frente de la primera sección, la del primer mes, estaba Yasobán, hijo de Zabdiel, al frente de su sección de veinticuatro mil hombres.
3Era descendiente de Peres, jefe de los oficiales del ejército del primer mes.
4Al frente de la sección del segundo mes estaba Doday, el ajojita —Miclot era jefe de ella—; tenía veinticuatro mil hombres.
5Jefe del ejército, al frente de la sección del tercer mes, era Benaías, hijo del sumo sacerdote Yehoyadá, al frente de una sección de veinticuatro mil hombres.
6Benaías era uno de los treinta valientes y estaba al frente de ellos; su hijo Amizabad pertenecía a esta sección.
7El cuarto, para el cuarto mes, era Asael, hermano de Joab; le sucedió su hijo Zebadías; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
8El quinto, para el mes quinto, era el jefe Samut de Zeraj; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
9El sexto, para el mes sexto era Irá, hijo de Iqués de Técoa; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
10El séptimo, para el mes séptimo, era Jeles, el pelteo, de la tribu de Benjamín; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
11El octavo, para el mes octavo, era Sibcay de Jusá; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
12El noveno, para el mes noveno, era Abiezer de Anatot, benjaminita; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
13El décimo, para el mes décimo, era Mahray de Netofá, zerajita; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
14El undécimo, para el mes undécimo, era Benaías de Piratón, efraimita; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
15El duodécimo, para el mes duodécimo, era Jelday de Netofá, descendiente de Otniel; su sección tenía veinticuatro mil hombres.
16Al frente de las tribus de Israel estaban, de Rubén, Eliézer, hijo de Zicrí; de Simeón, Sefatías, hijo de Maacá;
17de Leví, Jasabías, hijo de Quemuel; de Aarón, Sadoc;
18de Judá, Elihú, uno de los hermanos de David; de Isacar, Omrí, hijo de Miguel;
19de Zabulón, Yismaías, hijo de Abdías; de Neftalí, Yerimot, hijo de Azriel;
20de Efraín, Oseas, hijo de Azazías; de media tribu de Manasés, Joel, hijo de Pedaías;
21de la otra media tribu de Manasés en Galaad, Yidó, hijo de Zacarías; de Benjamín, Yaasiel, hijo de Abner;
22de Dan, Azarael, hijo de Yeroján. Estos eran los jefes de las tribus de Israel.
23David no hizo el censo de menores de veinte años, porque el Señor había prometido multiplicar a Israel como las estrellas del cielo.
24Joab, hijo de Seruyá, comenzó a hacer el censo —lo que motivó la cólera contra Israel—, pero no lo acabó; por ello su número no fue puesto en el registro de los Anales del rey David.
25Asmávet, hijo de Adiel, estaba al frente de la hacienda real; Jonatán, hijo de Uzías, al frente de los silos del campo, ciudades, aldeas y de las fronteras.
26Al frente de los labradores que cultivaban la tierra estaba Ezrí, hijo de Quelub;
27al frente de los viñedos, Semeí, de Ramá; de los productos de las viñas y bodegas se encargaba Zabdí, de Safán;
28de los olivares y de los sicomoros de la Sefelá, se ocupaba Baal Janán, de Guéder; de los depósitos de aceite, Joás;
29de las vacadas que pastaban en Sarón, Sitray, saronita; de las vacadas que pastaban en los valles, Safat, hijo de Adlay;
30de los camellos, Obil, de Ismael; de las asnas, Yejdías, de Menorot;
31del ganado menor, Yaziz, de Agar. Todos estos eran intendentes de los bienes pertenecientes al rey David.
32Jonatán, tío de David, hombre prudente e instruido, era consejero; él y Yejiel, hijo de Yacmoní, eran preceptores de los hijos del rey.
33También Ajitófel era consejero del rey. Jusay, el arquita, era amigo del rey.
34A Ajitófel le sucedieron Joadá, hijo de Benaías, y Abiatar. Joab era general del ejército real.
1 Crónicas 28
1David reunió en Jerusalén a todos los jefes de Israel: a los jefes de las tribus y de las secciones que estaban al servicio del rey, a los jefes de millares, a los centuriones, a los administradores de los bienes y de la ganadería del rey y de sus hijos, a los cortesanos, a los guerreros y a los hombres valerosos.
2Puesto en pie, dijo el rey David: «Hijos míos, pueblo mío, escuchadme. Tenía el propósito de edificar un templo en el que reposara el Arca de la alianza del Señor y fuera el escabel de los pies de nuestro Dios. Hice los preparativos para la construcción,
3pero Dios me dijo: “Tú no construirás un templo en mi honor, pues eres un hombre belicoso y has derramado mucha sangre”.
4El Señor, Dios de Israel, me eligió entre toda mi familia para que fuese rey de Israel para siempre. En efecto, escogió a Judá para ser caudillo; de entre las familias de Judá, a mi familia; y de entre mis hermanos, se fijó en mí para hacerme rey de todo Israel.
5Entre todos mis hijos —pues el Señor me ha dado muchos hijos—, eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono real del Señor en Israel.
6Y me dijo: “Tu hijo Salomón edificará mi templo y mis atrios, porque lo he escogido como hijo y yo seré un padre para él”.
7Consolidaré su reino para siempre, si se mantiene firme en el cumplimiento de los mandamientos y decretos como lo hace hoy.
8Así pues, ante la mirada de todo Israel, asamblea del Señor, y a oídos de nuestro Dios, os digo: observad y estudiad los mandamientos del Señor vuestro Dios, para que poseáis esta tierra espléndida y la dejéis como heredad a vuestros descendientes para siempre.
9Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre y sírvelo con corazón íntegro y con ánimo generoso, que el Señor sondea los corazones y penetra todas las intenciones. Si lo buscas, se dejará encontrar; pero si lo abandonas, te desechará definitivamente.
10Mira, el Señor te ha elegido para que le construyas una casa que sea su santuario. ¡Ánimo y manos a la obra!».
11David entregó a su hijo Salomón el plano del pórtico y del templo, de los almacenes, las salas superiores, las naves interiores y del lugar del Propiciatorio.
12También le entregó el proyecto de lo que había pensado sobre los atrios del templo del Señor y los locales circundantes para el tesoro del templo de Dios y para el erario sagrado,
13para las clases sacerdotales y levíticas, para los diversos servicios de culto del templo del Señor y de todos los utensilios cultuales del templo del Señor.
14Le indicó el peso de oro para los utensilios de oro de cada servicio, y el peso de plata para los utensilios de plata de cada servicio;
15el peso de cada candelabro de oro con sus lámparas de oro, y el peso de cada candelabro de plata con sus lámparas de plata, según el uso de los diversos candelabros;
16el peso de oro de cada mesa de los panes presentados y de plata para las mesas de plata;
17oro puro para los tenedores, acetres y jarros; el peso de oro para cada taza de oro, y el de plata para cada taza de plata;
18y el peso de oro refinado para el altar del incienso. Le entregó también el proyecto del carro de querubines de oro, que con sus alas extendidas cubren el Arca de la alianza del Señor.
19Todo esto estaba en un escrito que el Señor le había consignado para explicar todos los detalles del diseño.
20Dijo David a su hijo Salomón: «Ánimo y sé valiente; pon manos a la obra. No temas ni desmayes, porque el Señor Dios, mi Dios, está contigo. No te dejará ni abandonará hasta que hayas terminado la obra para servicio del templo del Señor.
21Ahí tienes las clases sacerdotales y levíticas al servicio del templo de Dios. Estarán contigo en toda la obra. Toda clase de voluntarios, expertos en cualquier servicio, los jefes y todo el pueblo están a tus órdenes».
Gálatas 5
1Para la libertad nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud.
2Mirad: yo, Pablo, os digo que, si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada.
3Y vuelvo a declarar que todo aquel que se circuncida está obligado a observar toda la ley.
4Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia.
5Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe;
6porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor.
7Estabais corriendo bien; ¿quién os cerró el paso para que no obedecieseis a la verdad?
8Tal persuasión no procede del que os llama.
9Un poco de levadura hace fermentar toda la masa.
10En relación con vosotros, yo confío en que el Señor hará que no penséis de otro modo; ahora bien, el que os alborota, sea quien sea, cargará con su condena.
11Por mi parte, hermanos, si es verdad que continúo predicando la circuncisión, ¿por qué siguen persiguiéndome? ¡El escándalo de la cruz ha quedado anulado!
12¡Ojalá se mutilasen los que os soliviantan!
13Pues vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; ahora bien, no utilicéis la libertad como estímulo para la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor.
14Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
15Pero, cuidado, pues mordiéndoos y devorándoos unos a otros acabaréis por destruiros mutuamente.
16Frente a ello, yo os digo: caminad según el Espíritu y no realizaréis los deseos de la carne;
17pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne; efectivamente, hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.
18Pero si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
19Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje,
20idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades,
21borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios.
22En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad,
23modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley.
24Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos.
25Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.
26No seamos vanidosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.