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Lectura 121 de 365

1 Crónicas 23-25 · Gálatas 4

Letra: Normal

1 Crónicas 23

1Siendo ya viejo y colmado de años, David proclamó rey de Israel a su hijo Salomón.

2Reunió a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas,

3y se hizo el censo de los levitas mayores de treinta años; su número, contados de uno en uno, resultó ser de treinta y ocho mil varones.

4Veinticuatro mil de ellos dirigían los trabajos del templo del Señor; seis mil eran escribas y jueces.

5Cuatro mil eran porteros y cuatro mil alababan al Señor con los instrumentos que David había fabricado para la alabanza.

6Este los distribuyó por clases, según los hijos de Leví: Guersón, Queat y Merarí.

7Hijos de Guersón eran Ladán y Semeí.

8Los hijos de Ladán eran tres: Yejiel, el primogénito, Zetán y Joel.

9También eran tres los hijos de Semeí: Selomit, Jaziel y Harán, todos ellos cabezas de familia de Ladán.

10Semeí tuvo cuatro hijos: Yájat, Zizá, Yeús y Beriá.

11Yájat era el primogénito, Zizá, el segundo; Yeús y Beriá no tuvieron muchos hijos, por lo que fueron registrados como una sola familia.

12Queat tuvo cuatro hijos: Amrán, Yisar, Hebrón y Uziel.

13Hijos de Amrán fueron Aarón y Moisés. A Aarón y a sus descendientes los apartaron a perpetuidad para ofrecer los dones santísimos, para quemar incienso ante el Señor, servirle y bendecir su nombre por siempre.

14Moisés, el hombre de Dios, y sus hijos fueron contados con la tribu de Leví.

15Hijos de Moisés fueron Guersón y Eliézer.

16El primogénito de Guersón fue Sebuel,

17y el primogénito de Eliézer, Rajabías. Eliézer no tuvo más hijos, pero Rajabías tuvo una descendencia numerosa.

18Selomit fue el primogénito de Yisar.

19Los hijos de Hebrón fueron Yerías, el primogénito; Amarías, el segundo; Uziel, el tercero, y Yecamán, el cuarto.

20Los hijos de Uziel fueron Micá, el primogénito, y Yisías, el segundo.

21Hijos de Merarí fueron Majlí y Musí. Hijos de Majlí fueron Eleazar y Quis.

22Murió Eleazar sin tener hijos, solo hijas, que se casaron con sus primos, los hijos de Quis.

23Musí tuvo tres hijos: Majlí, Éder y Yeremot.

24Estos eran los hijos de Leví, por familias, los cabezas de familia según su censo, contados nominalmente uno a uno. Los mayores de veinte años estaban al servicio del culto en el templo del Señor.

25En efecto, David había dicho: «El Señor, Dios de Israel, ha dado descanso a su pueblo y habita en Jerusalén para siempre.

26Por eso, los levitas ya no tienen que transportar la Morada y los utensilios para su ministerio».

27De acuerdo con las últimas disposiciones de David, se hizo el cómputo de los levitas mayores de veinte años.

28Estaban a las órdenes de los aaronitas para el servicio del templo del Señor, de los atrios y de las cámaras, para purificar todo lo sagrado y demás trabajos relacionados con el templo de Dios.

29Estaban encargados del pan de la proposición, de la harina para las ofrendas, las tortas sin levadura, lo frito en la sartén o cocido, y de todos los pesos y medidas.

30Por la mañana y por la tarde tenían que asistir para dar gracias y alabar al Señor,

31y para ofrecer regularmente holocaustos al Señor —en su presencia— los sábados, novilunios y solemnidades, según el número y de acuerdo con su rito correspondiente.

32También tenían a su cargo el servicio del templo del Señor, según el ritual de la Tienda del Encuentro, del santuario y de sus hermanos aaronitas.

1 Crónicas 24

1Clases de los descendientes de Aarón:Hijos de Aarón fueron Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.

2Como Nadab y Abihú murieron antes que su padre, sin dejar hijos, ejercieron el sacerdocio Eleazar e Itamar.

3David, con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y con Abiatar, de los hijos de Itamar, los distribuyeron según sus funciones en el servicio.

4Resultó que la familia de Eleazar tenía más varones que la de Itamar, por eso a los de Eleazar les correspondieron dieciséis cabezas de familia, y a los de Itamar, ocho.

5A unos y otros los distribuyeron por sorteo, ya que, tanto en la familia de Eleazar como en la de Itamar, había jefes del santuario y jefes de la casa de Dios.

6Un levita, el escriba Semaías, hijo de Netanel, los inscribió en presencia del rey y de los jefes, del sacerdote Sadoc y de Ajimélec, hijo de Abiatar, en presencia de las familias sacerdotales y levíticas: dos familias de Eleazar y una de Itamar.

7El primero que salió en el sorteo fue Joarib; el segundo, Yedaías;

8el tercero, Jarín; el cuarto, Seorín;

9el quinto, Malquías; el sexto, Miyamín;

10el séptimo, Hacós; el octavo, Abías;

11el noveno, Jesús; el décimo, Secanías;

12el undécimo, Eliasib; el duodécimo, Yaquín;

13el decimotercero, Jupá; el decimocuarto, Yesebab;

14el decimoquinto, Bilgá; el decimosexto, Imer;

15el decimoséptimo, Jezir; el decimoctavo, Hapisés;

16el decimonono, Petajías; el vigésimo, Ezequiel;

17el vigésimo primero, Yaquín; el vigésimo segundo, Gamul;

18el vigésimo tercero, Delaías; el vigésimo cuarto, Maazías.

19Estos fueron registrados según sus servicios para entrar en el templo del Señor, conforme a la ordenanza establecida por su padre Aarón, de acuerdo con lo mandado por el Señor, Dios de Israel.

20Otros de las familias de Leví: De la familia de Amrán: Subael. De la familia de Subael, Yejdías.

21De la familia de Rejabías, Yisías, que era el primogénito.

22De los yisaritas, Selomot. De la familia de Selomot, Yájat.

23De la familia de Hebrón, Yerías, el primogénito; Amarías era el segundo; Yajaziel, el tercero; Yecamán, el cuarto.

24De la familia de Uziel, Micá. De la familia de Micá, Samur.

25Yisías era hermano de Micá. De la familia de Yisías, Zacarías.

26Hijos de Merari fueron Majlí y Musí; también era hijo suyo Yaazías.

27Descendientes de Merarí, por parte de su hijo Yaazías fueron Sohán, Zacur e Ibrí.

28Por parte de Majlí fueron Eleazar, que no tuvo hijos, y Quis.

29Por parte de Quis, Yerajmeel.

30Hijos de Musí fueron Majlí, Éder y Yerimot. Estos fueron los descendientes de Leví por familias.

31Igual que sus hermanos aaronitas, también estos entraron en sorteo —tanto las familias principales como las más pequeñas— ante el rey David, y ante Sadoc, Abiatar y los cabezas de familia sacerdotales y levíticos.

1 Crónicas 25

1David y los jefes del ejército separaron para el culto a los hijos de Asaf, Hemán y Yedutún, para que profetizaran al son de cítaras, arpas y platillos. Ésta es la lista de personas empleadas en esta tarea del culto:

2De la familia de Asaf: Zacur, José, Natanías y Asarelá, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, que profetizaba a las órdenes del rey.

3De la familia de Yedutún eran seis: Godolías, Serí, Isaías, Semeí, Jasabías y Matitías; estos actuaban bajo la dirección de su padre Yedutún, que profetizaba al son de la cítara para dar gracias y alabar al Señor.

4De la familia de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Yerimot, Ananías, Jananí, Eliatá, Guidaltí, Romanti Ézer, Yosbecasa, Maloti, Hotir y Majaziot.

5Todos estos eran hijos de Hemán, vidente del rey, para enaltecer el poderío real, conforme a la promesa divina. Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas.

6Todos ellos, bajo la dirección de su padre, cantaban en el templo del Señor con platillos, arpas y cítaras, al servicio del templo de Dios. Asaf, Yedutún y Hemán se hallaban a las órdenes del rey.

7Su número, incluyendo el de sus parientes, era de doscientos ochenta y ocho; estaban instruidos en el canto al Señor; todos ellos eran maestros.

8Sortearon el turno de servicio, sin distinguir entre pequeños y grandes, maestros y discípulos.

9El primero que salió en el sorteo fue el asafita José; el segundo, Godolías con sus hermanos e hijos, doce personas;

10el tercero, Zacur con sus hijos y hermanos, doce personas;

11el cuarto, Yisrí con sus hijos y hermanos, doce personas;

12el quinto, Natanías con sus hijos y hermanos, doce personas;

13el sexto, Buquías con sus hijos y hermanos, doce personas;

14el séptimo, Yesarela con sus hijos y hermanos, doce personas;

15el octavo, Isaías con sus hijos y hermanos, doce personas;

16el noveno, Matanías con sus hijos y hermanos, doce personas;

17el décimo, Semeí con sus hijos y hermanos, doce personas;

18el undécimo, Azarel con sus hijos y hermanos, doce personas;

19el duodécino, Jasabías con sus hijos y hermanos, doce personas;

20el decimotercero, Subael con sus hijos y hermanos, doce personas;

21el decimocuarto, Matitías con sus hijos y hermanos, doce personas;

22el decimoquinto, Yerimot con sus hijos y hermanos, doce personas;

23el decimosexto, Ananías con sus hijos y hermanos, doce personas;

24el decimoséptimo, Yosbecasa con sus hijos y hermanos, doce personas;

25el decimoctavo, Jananí con sus hijos y hermanos, doce personas;

26el decimonono, Malotí con sus hijos y hermanos, doce personas;

27el vigésimo, Eliatá con sus hijos y hermanos, doce personas;

28el vigésimo primero, Hotir con sus hijos y hermanos, doce personas;

29el vigésimo segundo, Guidaltí con sus hijos y hermanos, doce personas;

30el vigésimo tercero, Majaziot con sus hijos y hermanos, doce personas;

31el vigésimo cuarto, Romanti Ézer con sus hijos y hermanos, doce personas.

Gálatas 4

1Digo además que mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo siendo como es dueño de todo,

2sino que está bajo tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre.

3Lo mismo nosotros, cuando éramos menores de edad, estábamos esclavizados bajo los elementos del mundo.

4Mas cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,

5para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial.

6Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba, Padre!».

7Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

8Pero, en otro tiempo, cuando no conocíais a Dios, erais esclavos de seres que en realidad no son dioses;

9mas ahora que habéis conocido a Dios, o, mejor dicho, que Dios os ha conocido, ¿cómo os volvéis de nuevo a esos elementos sin eficacia ni contenido y queréis volver a ser sus esclavos como antes?

10Observáis días, meses, estaciones y años;

11me hacéis temer que mis fatigas por vosotros hayan sido en vano.

12Poneos, por favor, en mi lugar, lo mismo que yo, hermanos, me pongo en el vuestro. En nada me ofendisteis.

13Sabéis que la primera vez os anuncié el Evangelio con ocasión de una enfermedad corporal;

14con todo, aunque mi estado físico os debió de tentar a ello, no me despreciasteis ni me hicisteis ningún desaire; al contrario, me recibisteis como a un mensajero de Dios, como a Jesucristo en persona.

15¿Dónde ha quedado ahora aquella dicha vuestra? Porque puedo dar testimonio de que, si hubiera sido posible, os habríais sacado los ojos para dármelos.

16Y ahora, ¿me he convertido en enemigo vuestro por ser sincero con vosotros?

17El interés que muestran por vosotros no es de buena ley; quieren apartaros de mí para que os mostréis más bien seguidores suyos.

18Está bien, en cambio, ser objeto de interés para el bien siempre, y no solo cuando estoy ahí con vosotros.

19Hijos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo se forme en vosotros.

20Quisiera estar ahora entre vosotros y matizar el tono de mi voz, pues con vosotros no encuentro medio.

21Decidme vosotros, los que queréis someteros a la ley: ¿no oís lo que dice la ley?

22Porque está escrito que Abrahán tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre;

23pero el hijo de la esclava nació según la carne y el de la libre en virtud de una promesa.

24Estas cosas son una alegoría: aquellas representan dos alianzas. Una, la del monte Sinaí, engendra para la esclavitud, y es Agar;

25en efecto, Agar significa la montaña del Sinaí, que está en Arabia, pero corresponde a la Jerusalén actual, pues está sometida a esclavitud junto con sus hijos.

26En cambio, la Jerusalén de arriba es libre; y esa es nuestra madre.

27Pues está escrito: Alégrate, estéril, la que no dabas a luz, rompe a gritar de júbilo, la que no tenías dolores de parto, porque serán muchos los hijos de la abandonada; más que los de la que tiene marido.

28Pero vosotros, hermanos, sois, como Isaac, hijos de la promesa.

29Ahora bien, lo mismo que entonces el que había sido engendrado según la carne perseguía al que había sido engendrado según el Espíritu, así ocurre ahora.

30Pero ¿qué dice la Escritura? Expulsa a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

31Así, pues, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la libre.