Lectura 118 de 365
1 Crónicas 14-16 · Gálatas 1
1 Crónicas 14
1Jirán, rey de Tiro, envió a David mensajeros, maderas de cedro, albañiles y carpinteros para construirle un palacio.
2Comprendió David que el Señor le había confirmado como rey de Israel, pues había enaltecido su realeza en atención a su pueblo Israel.
3David tomó en Jerusalén otras esposas y engendró más hijos e hijas.
4Estos son los nombres de los nacidos en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
5Yibjar, Elisúa, Elpálet,
6Nogah, Néfeg, Yafía,
7Elisamá, Belyadá y Elifélet.
8Cuando oyeron los filisteos que David había sido ungido rey de todo Israel, subieron todos en su busca. David, al enterarse, les salió al encuentro.
9Llegaron los filisteos y se desplegaron por el valle de Refaín.
10David consultó a Dios:«¿Puedo atacar a los filisteos? ¿Me los entregarás?».El Señor le respondió:«Atácalos, que te los entrego».
11Los atacó en Baal Perasín y allí los derrotó. David exclamó: «Dios, valiéndose de mí, ha abierto una brecha entre mis enemigos, como brecha en un torrente». Por eso aquel lugar recibió el nombre de Baal Perasín.
12Los filisteos dejaron allí los ídolos, y David ordenó que les prendieran fuego.
13Volvieron nuevamente los filisteos y se desplegaron por el valle.
14David consultó de nuevo a Dios, que le respondió: «No los ataques. Rodéalos y atácalos frente a las moreras.
15Cuando oigas un rumor de pasos en las copas de las moreras, sal a la batalla, porque Dios sale delante de ti a derrotar al ejército filisteo».
16David hizo como Dios le mandó y derrotó al ejército filisteo desde Gabaón hasta Guézer.
17La fama de David se extendió por todo el territorio y Dios le hizo temible ante todos los pueblos.
1 Crónicas 15
1David se construyó un palacio en la Ciudad de David, preparó un lugar para el Arca de Dios y le levantó una tienda.
2Luego ordenó: «Nadie transporte el Arca de Dios a no ser los levitas, pues el Señor los ha elegido para transportar el Arca del Señor y para servirlo perpetuamente».
3David congregó en Jerusalén a todo Israel para subir el Arca del Señor al lugar que le había preparado.
4Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas.
5Hijos de Queat fueron Uriel, el jefe, y ciento veinte de su familia.
6Hijos de Merarí fueron Asaías, el jefe, y doscientos veinte de su familia.
7Hijos de Guersón fueron Joel, el jefe, y ciento treinta de su familia.
8Hijos de Elisafán fueron Semaías, el jefe, y doscientos de su familia.
9Hijos de Hebrón fueron Eliel, el jefe, y ochenta de su familia.
10Hijos de Uziel fueron Aminadab, el jefe, y ciento doce de su familia.
11También llamó David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab,
12y les dijo: «Vosotros sois los cabeza de familia de los levitas; purificaos, junto con vuestros hermanos, para subir el Arca del Señor, Dios de Israel, al lugar que le he preparado.
13Por no haber estado vosotros la primera vez, el Señor, Dios nuestro, arremetió contra nosotros, ya que no le consultamos conforme a lo mandado».
14Los sacerdotes y los levitas se purificaron para subir el Arca del Señor, Dios de Israel.
15Luego los levitas levantaron el Arca de Dios tal como lo había mandado Moisés por orden del Señor: apoyando los varales sobre sus hombros.
16David mandó a los jefes de los levitas emplazar a los cantores de sus familias con instrumentos musicales —arpas, cítaras y platillos— para que los hiciesen resonar, alzando la voz con júbilo.
17Los levitas designaron a Hemán, hijo de Joel; a su pariente Asaf, hijo de Berequías, y a Etán, hijo de Cusaías, descendiente de Merarí y pariente de los anteriores.
18Junto con ellos, en segundo lugar, a sus parientes: Zacarías, hijo de Yaziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Benaías, Maasías, Matitías, Eliflehú, Micnías, Obededón y Yeiel, porteros.
19Los cantores Hemán, Asaf y Etán tocaban platillos de bronce.
20Zacarías, Yaaziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Maasías y Benaías tenían arpas agudas.
21Matitías, Eliflehú, Micnías, Obededón, Yeiel y Azarías tenían cítaras de octava para dirigir el canto.
22Quenanías, jefe de los levitas músicos, dirigía el canto porque era un experto.
23Berequías y Elcaná eran porteros del Arca.
24Los sacerdotes Sebanías, Josafat, Natanael, Amasay, Zacarías, Benaías y Eliézer tocaban las trompetas delante del Arca de Dios. Obededón y Yejías eran porteros del Arca.
25David, los ancianos de Israel y los jefes de millar fueron gozosamente a subir el Arca de la alianza de Dios desde la casa de Obededón.
26Como Dios ayudó a los levitas portadores del Arca de la alianza del Señor, sacrificaron siete novillos y siete carneros.
27David iba ataviado con un manto de lino fino, lo mismo que los levitas portadores del Arca, los cantores y Quenanías, director del coro. David llevaba sobre sí un efod de lino.
28Todo Israel acompañaba el Arca de la alianza del Señor entre aclamaciones, al son de cuernos, trompetas y platillos, y tocando arpas y cítaras.
29Cuando el Arca de la alianza del Señor entró en la Ciudad de David, Mical, hija de Saúl, estaba mirando por la ventana; al ver al rey David danzando y bailando, lo despreció en su interior.
1 Crónicas 16
1Llevaron el Arca de Dios y la colocaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión en presencia de Dios.
2Cuando David acabó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.
3Luego repartió a todos los israelitas, hombres y mujeres, una torta de pan, un trozo de carne y un pastel de pasas a cada uno.
4Puso a algunos levitas al servicio del Arca del Señor para celebrar, dar gracias y alabar al Señor, Dios de Israel:
5Asaf, el jefe; Zacarías, el segundo; luego Uziel, Semiramot, Yeiel, Matitías, Eliab, Benaías, Obededón y Yeiel, con arpas y cítaras. Asaf tocaba los platillos.
6Los sacerdotes Benaías y Yajaziel tocaban sin interrupción las trompetas ante el Arca de la alianza de Dios.
7Aquel día, David dispuso por primera vez que Asaf y sus hermanos alabaran al Señor así:
8«Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
9Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas,
10gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.
11Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.
12Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca.
13¡Estirpe de Israel, su siervo, hijos de Jacob, su elegido!
14El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.
15Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones,
16de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac,
17confirmado como ley para Jacob, como alianza eterna con Israel:
18“A ti te daré el país cananeo, como lote de vuestra heredad”.
19Cuando erais unos pocos mortales, contados, y forasteros en el país,
20cuando erraban de pueblo en pueblo y de un reino a otra nación,
21a nadie permitió que los molestase, y por ellos castigó a reyes:
22“No toquéis a mis ungidos, no hagáis mal a mis profetas”.
23Cantad al Señor toda la tierra, pregonad día tras día su victoria.
24Contad a los gentiles su gloria, sus maravillas a todos los pueblos;
25porque grande es el Señor y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
26Pues los dioses de los gentiles no son nada, mientras que el Señor ha hecho el cielo;
27honor y majestad lo preceden, la fuerza y el esplendor en su santuario.
28Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor;
29aclamad la gloria del nombre del Señor, traed ofrendas y entrad ante él. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
30Tiemble en su presencia la tierra toda; él afianzó el orbe, y no se moverá.
31Alégrese el cielo, goce la tierra; decid a los pueblos: “¡El Señor es rey!”.
32Retumbe el mar y cuanto lo llena, exulte la campiña y cuanto hay en ella.
33Aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega a regir la tierra.
34Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
35Decid: “Sálvanos, oh Dios nuestro salvador, reúnenos y líbranos de entre los gentiles: aremos gracias a tu santo nombre, y nos gloriaremos cantando tu alabanza”.
36Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde siempre y por siempre. Y todo el pueblo diga: “¡Amén! ¡Aleluya!”».
37David dejó allí, ante el Arca de la alianza del Señor, a Asaf y a sus hermanos al cuidado permanente del Arca, según el rito de cada día.
38Nombró porteros a Obededón, hijo de Yedutún, a sesenta y ocho de su familia y a Josá.
39Así mismo, puso al sacerdote Sadoc y a sus hermanos, los sacerdotes, al frente de la Morada del Señor, en el alto de Gabaón,
40para que ofrecieran constantemente holocaustos al Señor en el altar de los holocaustos, por la mañana y por la tarde, según está escrito en la ley que el Señor había prescrito a Israel.
41Con ellos estaban Hemán, Yedutún y los demás elegidos y nominalmente designados para dar gracias al Señor: «porque es eterno su amor».
42Entre ellos, Hemán y Yedutún tocaban trompetas, platillos y otros instrumentos para acompañar los cánticos de Dios. Los hijos de Yedutún eran porteros.
43Después se marcharon todos, cada cual a su casa. David regresó para bendecir su casa.
Gálatas 1
1Pablo, apóstol no de parte de hombres ni por mediación de ningún hombre, sino por Jesucristo y Dios Padre, que lo resucitó de entre los muertos,
2y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:
3Gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo,
4que se entregó por nuestros pecados para librarnos de este perverso mundo presente, conforme al designio de Dios, nuestro Padre.
5A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
6Me maravilla que hayáis abandonado tan pronto al que os llamó por la gracia de Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio.
7No es que haya otro evangelio; lo que pasa es que algunos os están turbando y quieren deformar el Evangelio de Cristo.
8Pues bien, aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os predicara un evangelio distinto del que os hemos predicado, ¡sea anatema!
9Lo he dicho y lo repito: Si alguien os anuncia un evangelio diferente del que recibisteis, ¡sea anatema!
10Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres, o la de Dios?, ¿o trato de agradar a los hombres? Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo.
11Os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de origen humano;
12pues yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo.
13Porque habéis oído hablar de mi pasada conducta en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba,
14y aventajaba en el judaísmo a muchos de mi edad y de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis antepasados.
15Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, se dignó
16revelar a su Hijo en mí para que lo anunciara entre los gentiles,
17no consulté con hombres ni subí a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, sino que, enseguida, me fui a Arabia, y volví a Damasco.
18Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y permanecí quince días con él.
19De los otros apóstoles no vi a ninguno, sino a Santiago, el hermano del Señor.
20Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo.
21Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia.
22Personalmente yo era un desconocido para las iglesias de Cristo que hay en Judea;
23solo habían oído decir que el que antes los perseguía anuncia ahora la fe que antes intentaba destruir;
24y glorificaban a Dios por causa mía.