Lectura 117 de 365
1 Crónicas 11-13 · 2 Corintios 13
1 Crónicas 11
1Los israelitas se reunieron con David en Hebrón y le dijeron:«Mira: hueso tuyo y sangre tuya somos.
2Desde mucho antes, incluso cuando Saúl era rey, eras tú el que dirigía las entradas y salidas de Israel. El Señor, tu Dios, te dijo: “Tú pastorearás a mi pueblo, Israel; tú serás el jefe de mi pueblo, Israel”».
3Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón, donde se encontraba el rey. David hizo un pacto con ellos ante el Señor en Hebrón y le ungieron como rey de Israel, tal como había dicho el Señor por medio de Samuel.
4David y todo Israel atacaron Jerusalén, es decir, Jebús; los habitantes del país eran jebuseos.
5Los habitantes de Jebús dijeron a David: «No entrarás aquí». Pero David conquistó la fortaleza de Sión que es la Ciudad de David.
6David había prometido: «El primero que mate a un jebuseo será general en jefe». Joab, hijo de Seruyá, subió el primero y fue nombrado general.
7David se instaló en la fortaleza, y por eso la llamaron Ciudad de David.
8Construyó los alrededores de la ciudad, desde el Miló hasta la muralla circundante, mientras Joab restauraba el resto de la ciudad.
9David iba medrando y el Señor del universo estaba con él.
10Estos son los jefes de los valientes de David, que, durante su reinado, se esforzaron con él y con todo Israel para que reinara, conforme a lo predicho por el Señor a Israel.
11Lista de los guerreros de David: Yasobeán, hijo de Jacmoní, el primero de los tres, que blandió su lanza y mató a más de trescientos de una sola vez.
12Después de él Eleazar, hijo de Dodó, el ajojita, que también pertenecía a los tres valientes.
13Estuvo con David en Fesdamín, donde los filisteos se habían concentrado para la batalla. Había una parcela sembrada de cebada. Cuando el ejército huía ante los filisteos,
14él se apostó en medio de la parcela, la defendió y mató a los filisteos. Así el Señor los puso a salvo con una gran victoria.
15Tres de los treinta príncipes bajaron a la peña donde estaba David, a la cueva de Adulán, mientras los filisteos estaban acampados en el valle de Refaín.
16David estaba entonces en el refugio y la guarnición filistea ocupaba Belén.
17David sintió sed y exclamó: «¡Quién me diera a beber agua del pozo que está junto a la puerta de Belén!».
18Los tres irrumpieron en el campamento filisteo, sacaron agua del pozo que está junto a la puerta de Belén y se la llevaron a David. Pero David no quiso beberla, sino que la derramó como libación al Señor,
19diciendo: «¡Líbreme el Señor de hacerlo! ¿Voy a beber la sangre y la vida de estos hombres que la han traído arriesgando sus vidas?». Y no quiso beberla. Esto lo hicieron los tres héroes.
20Abisay, hermano de Joab, era jefe de los treinta. Blandiendo su lanza, mató a más de trescientos y adquirió renombre entre los treinta.
21Fue el más famoso de los treinta y fue su jefe, pero no igualó a los tres.
22Benaías, hijo de Yehoyadá, natural de Cabseel, hombre valiente y pródigo en hazañas, mató a los dos moabitas hijos de Ariel. Bajó a matar al león en la cisterna el día de la nevada.
23También mató a un egipcio que medía unos dos metros y medio. El egipcio empuñaba una lanza del tamaño de un rodillo de telar. Benaías fue hacia él con un bastón, le arrebató la lanza y con ella lo mató.
24Esto hizo Benaías, hijo de Yehoyadá. Así adquirió renombre entre los treinta guerreros.
25Fue famoso entre los treinta, pero no igualó a los tres. David lo puso al frente de su escolta.
26Los guerreros más famosos fueron Asael, hermano de Joab; Eljanán, hijo de Dodó, de Belén;
27Samot, el de Jarod; Jeles, el pelonita;
28Irá, hijo de Iqués, de Técoa; Abiezer, de Anatot;
29Sibcay, el jusita; Ilay, el ajojita;
30Mahray, el netofita; Jéled, hijo de Baaná, de Netof;
31Itay, hijo de Ribay, de Guibeá de Benjamín; Benaías, de Piratón;
32Juray, del Río Gaas; Abiel, de Arabá;
33Azmávet, de Bajurín; Elyajbá, de Saalbín;
34Bené Jasén, el guizonita; Jonatán, hijo de Sagué, de Arar;
35Ajián, hijo de Sacar, el ararita; Elifal, hijo de Ur;
36Jéfer, de Mequerá; Ajías, el pelonita;
37Jesró, de Carmel; Naaray, hijo de Ezbay;
38Joel, hermano de Natán; Mibjar, hijo de Agrí;
39Sélec, el amonita; Najray, de Berot, escudero de Joab, hijo de Seruyá;
40Irá, de Yatir; Gareb, de Yatir;
41Urías, el hitita; Zabad, hijo de Ajlay;
42Adiná, hijo de Sizá, el rubenita, jefe de los rubenitas, y con él treinta;
43Janán, hijo de Maacá; Josafat, el mitnita;
44Uzías, de Astarot; Samá y Yeiel, hijos de Jotán, de Aroer;
45Yediael, hijo de Simrí; Yojá, su hermano, el tisita;
46Eliel, el majavita; Yeribay y Josabías, hijos de Elnaán; Yitmá, el moabita;
47Eliel, Obed y Yassiel, de Sobá.
1 Crónicas 12
1Estos son los que fueron a Sicelag, donde estaba David, cuando este evitaba a Saúl, hijo de Quis. Eran de los valientes que le ayudaban en la guerra;
2equipados con arco, podían lanzar piedras y disparar flechas con las dos manos. Eran parientes de Saúl, el benjaminita:
3Ajiézer, el jefe, y Joás, hijos de Semaá, de Guibeá; Yeziel y Pélet, hijos de Asmávet; Beracá y Jehú, de Anatot;
4Yismaías, de Gabaón, valiente entre los treinta y jefe de los mismos;
5Jeremías, Yajaziel, Juan, Jozabad, de Guederot;
6Eluzay, Yerimot, Baalías, Semarías y Sefatías, de Jarif;
7Elcaná, Isaías, Azarel, Yoézer, Yasobán, coreítas;
8Yoelá y Zebadías, hijos de Yeroján, de Guedor.
9También algunos gaditas se pasaron a David en el refugio del desierto: valientes guerreros, combativos, diestros con el escudo y la lanza, parecidos a los leones, ágiles como gacelas monteses.
10Su jefe era Ézer; Abdías, el segundo; Eliab, tercero;
11Mismaná, cuarto; Jeremías, quinto;
12Atay, sexto; Eliel, séptimo;
13Juan, octavo; Elzabad, noveno;
14Jeremías, décimo; Macbanay, undécimo.
15Todos estos gaditas eran jefes del ejército; el menor mandaba a cien y el mayor a mil.
16Estos son los que el mes primero pasaron el Jordán, cuando se desborda por sus riberas, y pusieron en fuga a los habitantes de los valles, a oriente y occidente.
17También algunos benjaminitas y judaítas fueron al refugio de David.
18Este salió a su encuentro y les dijo:«Si venís a mí en son de paz para ayudarme, estoy dispuesto a unirme a vosotros; pero si es para entregarme a mis enemigos, sin haber actuado con violencia, que el Dios de nuestros padres lo vea y os lo demande».
19Entonces el espíritu cubrió a Amasay, jefe de los treinta:«Somos tuyos, David. Contigo estamos, hijo de Jesé. ¡Paz, paz a ti! ¡Paz a los que te ayuden, porque tu Dios te ayuda!».David los recibió y los puso al frente de su tropa.
20También algunos de Manasés se pasaron a David, cuando este iba con los filisteos a la guerra contra Saúl. Aunque en realidad no combatió con ellos, porque los príncipes de los filisteos, tras deliberar, pensaron: «Se pasará a Saúl, su señor, con nuestras cabezas».
21Cuando volvió a Sicelag, se le pasaron algunos de Manasés: Adná, Yozabad, Yediael, Miguel, Yozabad, Elihú y Siletay, jefes de millares de Manasés.
22Ayudaron a David en sus incursiones. Todos ellos fueron valientes guerreros y llegaron a ser jefes del ejército.
23Día tras día le llegaban refuerzos a David, hasta que llegó a formar un gran ejército, un ejército poderosísimo.
24Este es el número de los líderes preparados para la guerra que se presentaron a David, en Hebrón, para transferirle el reino de Saúl, conforme a la palabra del Señor:
25seis mil ochocientos de Judá, portadores de escudo y lanza, preparados para la guerra;
26siete mil cien benjaminitas valientes y esforzados para la guerra;
27cuatro mil seiscientos de Leví;
28Yehoyadá, jefe de los aaronitas, con otros tres mil setecientos;
29Sadoc, joven guerrero y valeroso, con veintidós jefes de su familia;
30tres mil de Benjamín, parientes de Saúl, que hasta entonces habían permanecido fieles en su mayor parte a la casa de Saúl;
31veinte mil ochocientos efraimitas, guerreros valientes y famosos en sus familias;
32dieciocho mil de media tribu de Manasés, nominalmente designados para ir a proclamar rey a David;
33doscientos jefes de Isacar, y todos sus hermanos a sus órdenes, duchos en discernir las oportunidades y en saber lo que Israel debía hacer;
34cincuenta mil de Zabulón, aptos para el ejército, preparados para la guerra, equipados con toda clase de armas, que intervenían sin doblez de corazón;
35mil jefes de Neftalí, con treinta y siete mil hombres provistos de escudo y lanza;
36veintiocho mil seiscientos danitas, preparados para la guerra;
37cuarenta mil de Aser, aptos para el ejército y preparados para la guerra;
38y de Transjordania, ciento veinte mil entre rubenitas, gaditas y media tribu de Manasés, provistos de toda clase de armas.
39Todos estos hombres de guerra, agrupados en formaciones, fueron a Hebrón decididos a nombrar a David rey de todo Israel. También los demás israelitas estaban de acuerdo en nombrar rey a David.
40Permanecieron allí tres días con David, comiendo y bebiendo a expensas de sus hermanos.
41Tanto los de las cercanías como los de Isacar, Zabulón y Neftalí vinieron en asnos, camellos, mulos y bueyes, trayendo víveres: harina, tortas de higos, pasas, vino y aceite, ganado mayor y menor en abundancia, porque Israel estaba en fiesta.
1 Crónicas 13
1David consultó a los jefes de millar, a los centuriones y a todos los caudillos.
2Después dijo a toda la asamblea de Israel: «Si os parece bien y si el Señor, nuestro Dios, lo quiere, vamos a invitar a nuestros hermanos, que se han quedado en el territorio de Israel —y, juntamente con ellos, a los sacerdotes y levitas de las ciudades y ejidos—, a que se reúnan con nosotros.
3Después nos traeremos el Arca de nuestro Dios, ya que desde el tiempo de Saúl no nos hemos preocupado de ella».
4Toda la asamblea decidió obrar así, pues la propuesta agradó a toda la gente.
5David congregó a todos los israelitas, desde Sijor de Egipto hasta la entrada de Jamat, para traer el Arca desde Quiriat Yearín.
6Fue, pues, David, con todo Israel, a Baalá, es decir, a Quiriat Yearín de Judá, para subir el Arca de Dios, donde se invoca el nombre del Señor que se sienta sobre querubines.
7Pusieron el Arca de Dios en un carro nuevo y la sacaron de la casa de Abinadab; Uzá y Ajió conducían el carro.
8David y los israelitas iban danzando ante Dios con todo entusiasmo, cantando al son de cítaras, arpas, tambores, platillos y trompetas.
9Al llegar a la era de Quidón, los bueyes tropezaron y Uzá alargó la mano para sujetar el Arca.
10Se encendió la ira del Señor contra Uzá, le hirió por haber alargado la mano hacia el Arca y murió allí mismo, delante de Dios.
11David se enojó porque el Señor había arremetido contra Uzá, y se llamó aquel sitio Peres de Uzá, hasta el día de hoy.
12Aquel día David temió a Dios y dijo: «¿Cómo voy a llevar a mi casa el Arca de Dios?».
13Así que no la trasladó a su casa, a la Ciudad de David, sino que la llevó a la casa de Obededón, el de Gat.
14El Arca de Dios estuvo tres meses en la propia casa de Obededón, y el Señor bendijo a la familia de Obededón y cuanto tenía.
2 Corintios 13
1Esta va a ser la tercera vez que voy a vosotros. Todo asunto debe resolverse por la declaración de dos o tres testigos.
2Repito ahora, ausente, lo que dije en mi segunda visita a los que pecaron antes y a todos en general: que, cuando vuelva, no tendré miramientos,
3tendréis la prueba que buscáis de que Cristo habla por mí; y él no es débil con vosotros, sino que muestra su fuerza entre vosotros.
4Pues es cierto que fue crucificado por causa de su debilidad, pero ahora vive por la fuerza de Dios. Lo mismo nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Dios para vosotros.
5Examinad vosotros si os mantenéis en la fe. Comprobadlo vosotros mismos. ¿O no reconocéis que Cristo Jesús está en vosotros? ¡A ver si no pasáis la prueba!
6Aunque espero que reconozcáis que nosotros sí la hemos pasado.
7Rogamos a Dios que no hagáis nada malo; no para que parezca que nosotros hemos pasado la prueba, sino para que vosotros practiquéis el bien, aunque parezca que no la hemos pasado.
8Pues no podemos hacer nada contra la verdad, sino a favor de la verdad.
9En efecto, nos alegramos siendo débiles, con tal de que vosotros seáis fuertes. Todo lo que pedimos es que os enmendéis.
10Por este motivo, os escribo estas cosas mientras estoy ausente, para no verme obligado a ser tajante cuando esté presente, con la autoridad que el Señor me ha dado para edificar y no para destruir.
11Por lo demás, hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.
12Saludaos mutuamente con el beso santo. Os saludan todos los santos.
13La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros.