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Lectura 116 de 365

1 Crónicas 8-10 · 2 Corintios 12

Letra: Normal

1 Crónicas 8

1Benjamín engendró a Belá, su primogénito; Asbel fue el segundo; Ajraj, el tercero;

2Nojá, el cuarto; y Rafá, el quinto.

3Hijos de Belá fueron Adar, Guerá, Abiud,

4Abisúa, Naamán, Ajoaj,

5Guerá, Sefufán y Jurán.

6Estos son los hijos de Ehud, los cabezas de familia de los habitantes de Gueba y emigrados a Manájat:

7Naamán, Ajías y Guerá, que les hizo emigrar; este engendró a Uzá y Ajijud.

8Sajaráin tuvo hijos en tierras de Moab, después de haber repudiado a sus mujeres Jusín y Bará.

9De su mujer Hodes, engendró a Yobab, Sibiá, Mesá, Malcán,

10Yeús, Saquías y Mirmá. Estos fueron sus hijos, cabezas de familia.

11De Jusín engendró a Abitub y Elpáal.

12Hijos de Elpáal fueron Éber, Miseán y Sémed, que edificó Onó, Lod y aldeas anejas.

13Beriá y Sema, cabezas de familia de los habitantes de Ayalón, pusieron en fuga a los habitantes de Gat.

14Ajió, Sasac, Yeremot,

15Zebadías, Arad, Ader,

16Miguel, Yispá y Yojá eran hijos de Beriá.

17Zebadías, Mesulán, Jizquí, Jéber,

18Yismaray, Yizliá y Yobab eran hijos de Elpáal.

19Yaquín, Zicrí, Zabdí,

20Elienay, Siltay, Eliel,

21Adaías, Baraías y Simrat eran hijos de Semeí.

22Yisfán, Eber, Eliel,

23Abdón, Zicrí, Janán,

24Jananías, Elán, Antotías,

25Yifdías y Penuel eran hijos de Sasac.

26Samseray, Sejarías, Atalías,

27Yaresías, Elías y Zicrí eran hijos de Yeroján.

28Eran cabezas de familia, según sus linajes, y habitaban en Jerusalén.

29En Gabaón residía su fundador Yeiel; su mujer se llamaba Maacá.

30Su primogénito era Abdón; después venían Sur, Quis, Baal, Ner, Nadab,

31Guedor, Ajió y Zéquer.

32Miclot engendró a Simá. También estos, igual que sus hermanos, habitaban en Jerusalén, con sus parientes.

33Ner engendró a Quis, y este engendró a Saúl; Saúl engendró a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Esbaal.

34Hijo de Jonatán fue Meribaal, que engendró a Micá.

35Hijos de Micá fueron Pitón, Mélec, Tarea y Ajaz.

36Ajaz engendró a Joadá, y este engendró a Alémet, Azmávet y Zimrí, y este engendró a Mosá,

37y este engendró a Biná, padre de Rafá, padre de Eleasá, padre de Asel.

38Asel tuvo seis hijos, llamados Azricán, Bocrú, Ismael, Searías, Abdías y Janán; todos ellos hijos de Asel.

39Su hermano Esec tuvo tres hijos: Ulán, el primogénito; Yeús, el segundo; Elifélet, el tercero.

40Los hijos de Ulán eran valientes guerreros, adiestrados en el arco. Tuvieron muchos hijos y nietos: ciento cincuenta. Todos ellos eran descendientes de Benjamín.

1 Crónicas 9

1Cuando fueron deportados a Babilonia por sus infidelidades, todos los israelitas estaban registrados e inscritos en el libro de los Reyes de Israel y Judá.

2Los primeros ocupantes de sus poblados, posesiones y ciudades fueron israelitas, sacerdotes, levitas y donados.

3En Jerusalén se establecieron judaítas, benjaminitas, efraimitas y manasitas.

4De los judaítas, Utay, hijo de Amihud, hijo de Omrí, hijo de Imrí, hijo de Baní, descendiente de Fares, hijo de Judá.

5De los silonitas: Asaías, el primogénito, y sus hijos.

6De los zerajitas, Yeuel y sus parientes, seiscientos noventa en total.

7De los benjaminitas, Salú, hijo de Mesulán, hijo de Hodavías, hijo de Hasenuá;

8Yibnaías, hijo de Yeroján; Elá, hijo de Micrí; Mesulán, hijo de Sefatías, hijo de Reuel, hijo de Yibnías,

9y sus parientes registrados, que sumaban novecientos cincuenta y seis. Todos ellos eran cabezas de familia en sus respectivas casas paternas.

10De los sacerdotes, Yedaías, Yehoyarib y Yaquín.

11Azarías, hijo de Jilquías, hijo de Mesulán, hijo de Sadoc, hijo de Merayot, hijo de Ajitub, era prefecto del templo de Dios.

12Adaías, hijo de Yeroján, hijo de Pasjur, hijo de Malquías; Masay, hijo de Adiel, hijo de Yajzera, hijo de Mesulán, hijo de Misilemit, hijo de Imer,

13y sus parientes eran cabezas de familia, mil setecientos sesenta hombres aptos para el servicio del templo de Dios.

14De los levitas, Semaías, hijo de Jasub, hijo de Azricán, hijo de Jasabías, merarita;

15Bacbacar, Jeres, Galal y Matanías, hijo de Micá, hijo de Zicrí, hijo de Asaf;

16Abdías, hijo de Semaías, hijo de Galal, hijo de Yedutún; Berequías, hijo de Asaf, hijo de Elcaná, que vivía en alquerías netofatíes.

17Los porteros eran Salún, Acub, Talmón, Ajimán; su hermano Salún era el jefe.

18Estos, del grupo de los levitas, han sido porteros de la puerta real, al oriente, hasta el momento actual.

19Salún, hijo de Coré, hijo de Abiasaf, hijo de Coré, y sus hermanos de la familia coreíta estaban encargados del servicio cultual como guardianes de los umbrales de la Tienda; sus antepasados habían hecho guardia a la entrada del campamento del Señor.

20Antiguamente su jefe había sido Pinjás, hijo de Eleazar; el Señor estaba con él.

21Zacarías, hijo de Meselemías, atendía como portero a la entrada de la Tienda del Encuentro.

22El total de los elegidos para porteros de las entradas era de doscientos doce. Estaban registrados por poblaciones. David y el vidente Samuel los habían elegido por su fidelidad.

23Ellos y sus descendientes eran los encargados de custodiar las puertas de la Tienda, es decir, el templo del Señor.

24Había porteros en las cuatro direcciones: Este, Oeste, Norte y Sur.

25Sus parientes, que vivían en sus alquerías, tenían que venir periódicamente para estar con ellos durante siete días.

26Los cuatro porteros principales tenían servicio permanente; eran levitas y estaban al cuidado de las cámaras y almacenes del templo de Dios.

27Pernoctaban en el entorno del templo de Dios, pues debían custodiarlo y abrirlo cada mañana.

28Algunos levitas estaban encargados de los objetos del culto; los contaban al recibirlos y al entregarlos.

29Otros se encargaban de los utensilios, los vasos del santuario, la harina, el vino, el aceite, el incienso y los aromas.

30Algunos sacerdotes preparaban los perfumes aromáticos.

31Matatías, uno de los levitas, el primogénito de Salún, coreíta, estaba al cuidado constante de las cosas que se preparaban en sartén.

32Algunos de sus parientes queatitas preparaban cada sábado el pan de la proposición.

33Había también cantores, cabezas de familias levíticas; moraban en las habitaciones del templo, exentos de otros servicios, pues día y noche se ocupaban de su ministerio.

34Estos eran genealógicamente los cabezas de familia de los levitas, sus jefes. Residían en Jerusalén.

35Yeiel, fundador de Gabaón, residía allí; su mujer se llamaba Maacá.

36Su primogénito era Abdón; después venían Sur, Quis, Baal, Ner, Nadab,

37Guedor, Ajió, Zacarías y Miclot.

38Miclot engendró a Simá. También estos, igual que sus hermanos, habitaban en Jerusalén, con sus parientes.

39Ner engendró a Quis, y este engendró a Saúl; Saúl engendró a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Esbaal.

40Hijo de Jonatán fue Meribaal, que engendró a Micá.

41Los hijos de Micá se llamaban Pitón, Mélec, Tajrea y Ajaz.

42Ajaz engendró a Yará, y este engendró a Alémet, Azmávet y Zimrí; Zimrí engendró a Mosá,

43y este engendró a Biná, padre de Rafaías, padre de Eleasá, padre de Asel.

44Asel tuvo seis hijos, llamados Azricán, Bocrú, Ismael, Searías, Abdías y Janán; todos eran hijos de Asel.

1 Crónicas 10

1Los filisteos contendieron con Israel. Los israelitas huyeron ante ellos y fueron muchos los caídos en el monte Gelboé.

2Los filisteos cercaron a Saúl y a sus hijos, y mataron a Jonatán, Abinadad y Malquisúa, hijos de Saúl.

3El peso del combate cayó sobre Saúl; los arqueros dieron con él y lo hirieron a flechazos.

4Saúl dijo a su escudero:«Desenvaina la espada y atraviésame, no sea que vengan esos incircuncisos y se mofen de mí».Pero el escudero no accedió, porque le entró pánico. Entonces Saúl tomó la espada y se arrojó sobre ella.

5Al ver el escudero que Saúl había muerto, también él se echó sobre la espada y murió.

6Así murieron Saúl, sus tres hijos y toda su casa junto con él.

7Cuando los israelitas del valle vieron que su ejército huía y que Saúl y sus hijos habían muerto, huyeron abandonando los poblados. Llegaron los filisteos y se establecieron en ellos.

8Al día siguiente, cuando fueron los filisteos a despojar los cadáveres, encontraron a Saúl y a sus hijos muertos en el monte Gelboé.

9Lo despojaron, se llevaron su cabeza y sus armas, y mandaron anunciar la buena nueva por todo el contorno filisteo, a sus ídolos y al pueblo.

10Colocaron sus armas en el templo de su dios y clavaron su cabeza en el templo de Dagón.

11Cuando los habitantes de Yebés de Galaad se enteraron de lo que los filisteos habían hecho con Saúl,

12los más valientes se pusieron en marcha, tomaron el cadáver de Saúl y los de sus hijos, y los llevaron a Yabés. Enterraron sus huesos bajo la encina de Yabés y ayunaron siete días.

13Saúl murió por haber sido infiel al Señor, por no guardar su palabra, pues llegó a interrogar y a consultar a una adivina,

14en vez de consultar al Señor. El Señor lo entregó a la muerte y traspasó el reino a David, hijo de Jesé.

2 Corintios 12

1¿Hay que gloriarse?: sé que no está bien, pero paso a las visiones y revelaciones del Señor.

2Yo sé de un hombre en Cristo que hace catorce años —si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe— fue arrebatado hasta el tercer cielo.

3Y sé que ese hombre —si en el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe—

4fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables, que un hombre no es capaz de repetir.

5De alguien así podría gloriarme; pero, por lo que a mí respecta, solo me gloriaré de mis debilidades.

6Aunque, si quisiera gloriarme, no me comportaría como un necio, diría la pura verdad; pero lo dejo, para que nadie me considere superior a lo que ve u oye de mí.

7Por la grandeza de las revelaciones, y para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría.

8Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:

9«Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad». Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.

10Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

11¡Me he convertido en un insensato! ¡Vosotros me habéis obligado! Hablar en favor mío debería ser cosa vuestra; pues, aunque yo no sea nadie, en nada soy menos que esos superapóstoles.

12Los signos del apóstol se vieron realizados entre vosotros: aguante perfecto, signos, prodigios y milagros.

13¿En qué habéis sido inferiores a las otras iglesias, excepto en que yo no he vivido a costa vuestra? Perdonadme este agravio.

14Mirad: por tercera vez estoy a punto de ir a vosotros; y tampoco ahora viviré a costa vuestra. Pues no busco lo vuestro, sino a vosotros; en efecto, no corresponde a los hijos ahorrar para los padres, sino a los padres para los hijos.

15Por mi parte, con sumo gusto gastaré y me desgastaré yo mismo por vosotros. Y si yo os quiero más, ¿me querréis vosotros menos?

16Algunos concederán que yo no he sido una carga para vosotros, pero añadirán que, como soy tan astuto, os he cazado con engaño.

17Vamos a ver, de los que he enviado a vosotros, ¿de quién me he servido para explotaros?

18Le rogué a Tito que fuera y con él envié al otro hermano: ¿os ha explotado Tito?, ¿no hemos actuado con el mismo espíritu?, ¿no hemos seguido las mismas huellas?

19Pensáis que nos estamos defendiendo otra vez ante vosotros. Hablamos delante de Dios en Cristo; y todo es, queridos, para edificación vuestra.

20Temo, pues, que, cuando vaya, no os encuentre como quisiera y que tampoco vosotros me encontréis a mí como quisierais. Podría haber contiendas, envidias, animosidad, disputas, difamación, chismes, engreimientos, alborotos.

21Temo que, cuando vaya, Dios me vuelva a humillar entre vosotros y tenga que llorar por muchos que pecaron antes y no se han convertido de la inmoralidad, el libertinaje y el desenfreno en que vivían.