Lectura 113 de 365
2 Reyes 24-25 · 1 Crónicas 1 · 2 Corintios 9
2 Reyes 24
1En tiempos de Joaquim, Nabucodonosor, rey de Babilonia, emprendió una expedición militar. Joaquim le quedó sometido durante tres años, pero luego se rebeló.
2El Señor lanzó entonces contra él bandas de caldeos, bandas de arameos, bandas de moabitas y bandas de amonitas. Las envió contra Judá para aniquilarla, según la palabra que el Señor había pronunciado por boca de sus siervos los profetas.
3Solo por orden del Señor ocurrió esto en Judá: para arrojarla de su presencia por los pecados de Manasés, por todo lo que había hecho;
4también por la sangre inocente que derramó inundando Jerusalén de sangre inocente. No quiso perdonar el Señor.
5El resto de los hechos de Joaquim, cuanto hizo, ¿no se halla escrito en el libro de los Anales de los Reyes de Judá?
6Se durmió Joaquim con sus padres y le sucedió en el trono su hijo Joaquín.
7El rey de Egipto no volvió a salir de su tierra, porque el rey de Babilonia había conquistado cuanto era del rey de Egipto, desde el torrente de Egipto hasta el río Éufrates.
8Dieciocho años tenía Joaquín cuando inició su reinado y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre de su madre era Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén.
9Hizo el mal a los ojos del Señor exactamente lo mismo que había hecho su padre.
10En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asediada.
11Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus servidores la estaban asediando.
12Entonces Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, que hizo prisioneros a él, a su madre, a sus servidores, a sus jefes y eunucos. Era el año octavo de su reinado.
13Luego se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para el santuario del Señor, según la palabra del Señor.
14Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables —diez mil deportados—; a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país.
15Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.
16También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siete mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra.
17Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.
18Sedecías tenía veintiún años cuando inició su reinado y reinó once años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jamital, hija de Jeremías, de Libná.
19Hizo el mal a los ojos del Señor, exactamente lo mismo que había hecho Joaquim.
20Esto sucedió a causa de la cólera del Señor contra Jerusalén y Judá, hasta que fueron arrojados de su presencia.Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia.
2 Reyes 25
1El año noveno de su reinado, el mes décimo, el diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén. Acampó contra ella y la cercaron con una empalizada.
2Y la ciudad estuvo sitiada hasta el año once de Sedecías.
3El mes cuarto, el día noveno del mes, cuando arreció el hambre dentro de la ciudad y no había pan para la gente del pueblo,
4abrieron una brecha en la ciudad; todos los hombres de guerra huyeron durante la noche por el camino de la puerta, entre los dos muros que están sobre el parque del rey, mientras los caldeos estaban apostados alrededor de la ciudad; y se fueron por el camino de la Arabá.
5Las tropas caldeas persiguieron al rey, dándole alcance en los llanos de Jericó. Entonces todo el ejército se dispersó, abandonándolo.
6Capturaron al rey Sedecías y lo subieron a Riblá, adonde estaba el rey de Babilonia, que lo sometió a juicio.
7Sus hijos fueron degollados a su vista, y a Sedecías le sacó los ojos. Luego lo encadenaron con doble cadena de bronce y lo condujeron a Babilonia.
8En el mes quinto, el día séptimo del mes, el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzardán, jefe de la guardia, servidor del rey de Babilonia, vino a Jerusalén.
9E incendió el templo del Señor y el palacio real y la totalidad de las casas de Jerusalén.
10Todas las tropas caldeas que estaban con el jefe de la guardia demolieron las murallas que rodeaban Jerusalén.
11En cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y el resto de la gente, los deportó Nabuzardán, jefe de la guardia.
12El jefe de la guardia dejó algunos de los pobres del país para viñadores y labradores.
13Los caldeos rompieron las columnas de bronce que había en el templo del Señor, las basas y el mar de bronce del templo del Señor, y se llevaron el bronce a Babilonia.
14Tomaron también los ceniceros, las paletas, los cuchillos, las cucharas y todos los utensilios de bronce para uso del culto.
15El jefe de la guardia tomó los incensarios y los aspersorios, cuanto había de oro y plata.
16Y no se pudo calcular el peso del bronce de las dos columnas, del mar y de las basas que Salomón había fabricado para el templo del Señor.
17La altura de una columna era de dieciocho codos, y encima tenía un capitel de bronce fundido; la altura del capitel era de cinco codos, con un trenzado y granadas en torno, todo labrado en bronce. Lo mismo para la segunda columna.
18El jefe de la guardia tomó preso a Seraías, primer sacerdote, y a Sefanías, segundo sacerdote, y a los tres guardias del umbral.
19Luego apresó a un eunuco de la ciudad que era inspector de los hombres de guerra, a cinco de los cortesanos del rey que se encontraban en la ciudad, al secretario del jefe del ejército encargado de hacer la leva entre el pueblo de la tierra, y a sesenta hombres del pueblo de la tierra que se hallaban en la ciudad.
20Nabuzardán, jefe de la guardia, los apresó y trasladó a Riblá, adonde estaba el rey de Babilonia.
21Y el rey de Babilonia los golpeó hasta matarlos en Riblá, en la tierra de Jamat. Y de este modo fue deportado Judá lejos de su tierra.
22Nabucodonosor, rey de Babilonia, nombró a Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safán, gobernador del pueblo que había quedado en la tierra de Judá, el que dejó el rey de Babilonia.
23Todos los jefes de tropas y sus hombres oyeron que el rey de Babilonia había puesto por gobernador a Godolías y fueron adonde estaba Godolías a Mispá: Ismael, hijo de Natanías, Juan, hijo de Caréaj, Seraías, hijo de Tanjumet el netufí, Jazanías de Maacá, ellos y sus hombres.
24Godolías les tomó juramento, a ellos y a sus hombres, y les dijo: «Nada temáis de los servidores de los caldeos. Quedaos en el país, servid al rey de Babilonia y os irá bien».
25Pero en el mes séptimo, Ismael, hijo de Natanías, hijo de Elisamá, que era de linaje real, vino con diez hombres e hirieron de muerte a Godolías, así como a los judíos y caldeos que estaban con él en Mispá.
26Entonces todo el pueblo, desde el más pequeño al mayor, y los jefes de tropas se pusieron en marcha y fueron a Egipto, porque tuvieron miedo de los caldeos.
27El año treinta y siete de la deportación de Joaquín, rey de Judá, el mes doce, el veintisiete del mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, el año en que comenzó a reinar, hizo gracia a Jeconías, rey de Judá, y lo liberó de la prisión.
28Le habló con benevolencia, concediéndole un asiento superior al de los reyes que estaban con él en Babilonia.
29Se desprendió así Jeconías de sus ropas de prisión y comió siempre a la mesa en su presencia, por el resto de sus días.
30Y de parte del rey se le consignó un sustento permanente, día tras día, durante todos los días de su vida.
1 Crónicas 1
1Adán, Set, Enós.
2Quenán, Mahalalel, Yéred.
3Henoc, Matusalén, Lamec.
4Noé, Sem, Cam y Jafet.
5Descendientes de Jafet: Gómer, Magog, Maday, Yaván, Tubal, Mésec y Tirás.
6Descendientes de Gómer: Asquenaz, Rifat y Togarmá.
7Descendientes de Yaván: Elisá, Tarsis, los queteos y los rodenses.
8Descendientes de Cam: Cus, Egipto, Put y Canaán.
9Descendientes de Cus: Seba, Javilá, Sabtá, Ramá y Sabtecá. Descendientes de Ramá: Seba y Dedán.
10Cus engendró a Nimrod, que fue el primer guerrero del mundo.
11Egipto engendró a los ludíes, los anamíes, los leabíes, los naftujíes,
12los patrusíes, los caslujíes —de los que proceden los filisteos— y a los cretenses.
13Canaán engendró a Sidón, su primogénito, a Jet,
14a los jebuseos, amorreos, guirgaseos,
15jiveos, arqueos, sineos,
16arvadeos, semareos y jamateos.
17Otros descendientes de Sem: Elán, Asur, Arfaxad, Lud, Arán, Uz, Jul, Guéter y Mésec.
18Arfaxad engendró a Sélaj y este a Éber.
19Éber engendró a dos hijos: el primero se llamaba Péleg —ya que en su tiempo se dividió la tierra—, y su hermano se llamaba Yoctán.
20Yoctán engendró a Almodad, Sélef, Jasarmávet, Yéraj,
21Hadorán, Uzal, Diclá,
22Eval, Abimael, Seba,
23Ofir, Javilá y a Yobab. Todos ellos eran descendientes de Yoctán.
24Descendientes de Sem: Arpaxad, Sélaj,
25Éber, Péleg, Reú,
26Serug, Najor, Téraj,
27y Abrán, es decir, Abrahán.
28Hijos de Abrahán fueron Isaac e Ismael.
29Sus descendientes fueron Nebayot, primogénito de Ismael; después Quedar, Adbeel, Mibsán,
30Mismá, Dumá, Masá, Jadad, Temá,
31Yetur, Nafís y Quedmá. Estos son los hijos de Ismael.
32Hijos de Queturá, concubina de Abrahán: Zimrán, Yoxán, Medán, Madián, Yisbac y Súaj. Hijos de Yocsán: Seba y Dedán.
33Hijos de Madián: Efá, Éfer, Henoc, Abidá y Eldaá. Todos ellos eran descendientes de Queturá.
34Abrahán engendró a Isaac. Hijos de Isaac: Esaú e Israel.
35Hijos de Esaú: Elifaz, Reuel, Yeús, Yelán y Coré.
36Hijos de Elifaz: Temán, Omar, Sefó, Gatán, Quenaz, Timná y Amalec.
37Hijos de Reuel: Nájat, Zéraj, Samá y Mizá.
38Hijos de Seír: Lotán, Sobal, Sibeón, Aná, Disón, Éser y Disán.
39Hijos de Lotán: Jorí y Homán. Hermana de Lotán: Timná.
40Hijos de Sobal: Albán, Manájat, Ebal, Sefó, Onán. Hijos de Sibeón: Ayá y Aná.
41Hijo de Aná: Disón. Hijos de Disón: Jamrán, Esbán, Yitrán y Querán.
42Hijos de Éser: Bilán, Zaaván y Jacán. Hijos de Disón: Us y Arán.
43Estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edón antes de que los hijos de Israel tuvieran rey: Bela, hijo de Beor; su capital era Dinhabá.
44Murió Bela y le sucedió Yobab, hijo de Zéraj de Bosra.
45Murió Yobab y le sucedió Jusán, temanita.
46Murió Jusán y le sucedió Hadad, hijo de Bedad, que derrotó a los madianitas en los campos de Moab. Su capital era Avit.
47Tras la muerte de Hadad reinó Samlá, de Masrecá.
48Murió Samlá y le sucedió Saúl, que era de Rejobot Hannajar.
49Murió Saúl y le sucedió Baal Janán, hijo de Acbor.
50Murió Baal Janán y le sucedió Hadad. Su capital era Pau; su esposa, Mehetabel, era hija de Matred, hija de Mezahab.
51Murió Hadad y surgieron jefes en Edón: Timná, Alvá, Yetet,
52Oholibamá, Elá, Pinón;
53los jefes Quenaz, Temán, Mibsar;
54los jefes Magdiel e Irán. Estos fueron los jefes de Edón.
2 Corintios 9
1Sobre este servicio en favor de los santos, me es superfluo escribiros.
2Pues conozco vuestra buena disposición, de la cual me glorío ante los macedonios, diciéndoles que Acaya está preparada desde el año pasado y que vuestro celo ha estimulado a muchísimos.
3Con todo, he enviado a los hermanos para que nuestro orgullo por vosotros no resulte vano en este asunto, es decir, para que estéis preparados como voy diciendo;
4no sea que si los macedonios que van conmigo os encuentran sin preparar, nosotros, por no decir vosotros, quedemos en ridículo en este asunto.
5Por eso juzgué necesario pedir a los hermanos que fuesen a vosotros antes que yo y tuviesen preparadas de antemano las donaciones que habíais prometido. Así estarán preparados como un regalo y no como una exigencia.
6Mirad: el que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará.
7Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama al que da con alegría.
8Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, os sobre para toda clase de obras buenas.
9Como está escrito: Repartió abundantemente a los pobres, su justicia permanece eternamente.
10El que proporciona semilla al que siembra y pan para comer proporcionará y multiplicará vuestra semilla y aumentará los frutos de vuestra justicia.
11Siempre seréis ricos para toda largueza, la cual, por medio de nosotros, suscitará acción de gracias a Dios;
12porque la realización de este servicio no solo remedia las necesidades de los santos, sino que además redunda en abundante acción de gracias a Dios.
13Al comprobar el valor de esta prestación, glorificarán a Dios por vuestra profesión de fe en el Evangelio de Cristo y por vuestra generosa comunión con ellos y con todos;
14finalmente, con su oración por vosotros mostrarán su afecto al ver la gracia sobreabundante que Dios ha derramado sobre vosotros.
15¡Gracias sean dadas a Dios por su don inefable!