← La Biblia entera en 365 lecturas

Lectura 110 de 365

2 Reyes 15-17 · 2 Corintios 6

Letra: Normal

2 Reyes 15

1El año veintisiete de Jeroboán, rey de Israel, comenzó a reinar Ozías, hijo de Amasías, rey de Judá.

2Tenía dieciséis años cuando inició su reinado y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jecolías y era de Jerusalén.

3Hizo lo recto a los ojos del Señor, exactamente lo mismo que había hecho Amasías, su padre.

4Sin embargo, los lugares altos siguieron sin desaparecer y el pueblo continuó ofreciendo sacrificios y quemando incienso en los santuarios.

5Mientras tanto, el Señor envió una enfermedad al rey, que contrajo la lepra y vivió en una residencia apartada hasta el día de su muerte. Mientras, Jotán, hijo del rey, estuvo al frente de palacio gobernando al pueblo de la tierra.

6El resto de los hechos de Ozías, cuanto hizo, ¿no se halla escrito en el libro de los Anales de los Reyes de Judá?

7Se durmió Ozías con sus padres y lo enterraron junto a sus padres en la Ciudad de David. Le sucedió en el trono su hijo Jotán.

8El año treinta y ocho de Ozías, rey de Judá, subió al trono de Israel en Samaría Zacarías, hijo de Jeroboán, y reinó seis meses.

9Hizo el mal o a los ojos del Señor, como lo hicieron sus padres, pues no se retractó de los pecados que Jeroboán, hijo de Nebat, hizo cometer a Israel.

10Salún, hijo de Jabés, conspiró contra él; lo atacó en Yibleán y lo mató para reinar en su lugar.

11El resto de los hechos de Zacarías, ¿no se halla escrito en el libro de los Anales de los Reyes de Israel?

12Esta fue la palabra del Señor dirigida a Jehú: «Tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación». Y así ocurrió.

13Salún, hijo de Jabés, comenzó a reinar el año treinta y nueve de Ozías, rey de Judá, y reinó un mes en Samaría.

14Fue atacado por Menajén, hijo de Gadí, quien subió de Tirsá y entró en Samaría; Menajén lo mató y le sucedió en el trono.

15El resto de los hechos de Salún y la conspiración que tramó se hallan escritos en el libro de los Anales de los Reyes de Israel.

16Por entonces Menajén, partiendo de Tirsá, atacó Tapúaj, a sus habitantes y territorios y, como le abrieron las puertas de la ciudad, masacró a su población y abrió el vientre de todas las mujeres encinta.

17El año treinta y nueve de Ozías, rey de Judá, comenzó a reinar Menajén, hijo de Gadí, en Israel. Reinó diez años en Samaría.

18Hizo el mal a los ojos del Señor, no retractándose de los pecados que Jeroboán, hijo de Nebat, hizo cometer a Israel.

19En aquel tiempo, Pul, rey de Asiria, invadió el país, pero Menajén entregó a Pul mil talentos de plata para que le prestase ayuda, consolidando el poder real en su mano.

20Menajén sacó el dinero mediante impuestos sobre Israel y todos los pudientes fueron obligados a entregar al rey de Asiria cincuenta siclos de plata por cabeza. Entonces el rey de Asiria regresó, no deteniéndose por más tiempo en el país.

21El resto de los hechos de Menajén, cuanto hizo, ¿no se halla escrito en el libro de los Anales de los Reyes de Israel?

22Menajén se durmió con sus padres y le sucedió en el trono su hijo Pecajías.

23El año cincuenta de Ozías, rey de Judá, Pecajías, hijo de Menajén, subió al trono de Israel, en Samaría, y reinó dos años.

24Hizo el mal a los ojos del Señor y no se retractó de los pecados que Jeroboán, hijo de Nebat, hizo cometer a Israel.

25Su ayudante Pécaj, hijo de Romelías, urdió una conspiración contra él, atacándolo en Samaría, en el torreón de su palacio real. Tenía con él cincuenta hombres de los galaaditas, mató al rey y le sucedió en el trono.

26El resto de los hechos de Pecajías, cuanto hizo, se halla escrito en el libro de los Anales de los Reyes de Israel.

27El año cincuenta y dos de Ozías, rey de Judá, comenzó a reinar sobre Israel, en Samaría, Pécaj, hijo de Romelías, y reinó veinte años.

28Hizo el mal a los ojos del Señor, al no retractarse de los pecados que Jeroboán, hijo de Nebat, hizo cometer a Israel.

29En tiempo de Pécaj, rey de Israel, llegó Teglatfalasar, rey de Asiria, y tomó Iyyón, Abel Bet Maacá, Janóaj, Cadés, Jasor, Galaad, Galilea y toda la tierra de Neftalí, deportando sus habitantes a Asiria.

30Oseas, hijo de Elá, tramó una conspiración contra Pécaj, hijo de Romelías: lo atacó, lo mató y le sucedió en el trono.

31El resto de los hechos de Pécaj, cuanto hizo, se halla escrito en el libro de los Anales de los Reyes de Israel.

32El año segundo de Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, comenzó a reinar Jotán, hijo de Ozías, rey de Judá.

33Tenía veinticinco años cuando subió al trono y reinó dieciséis años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jerusá, hija de Sadoc.

34Hizo lo recto a los ojos del Señor, exactamente lo mismo que había hecho su padre Ozías.

35Sin embargo, los santuarios no desaparecieron aún y el pueblo continuó sacrificando y quemando incienso en los altos. Fue él quien mandó construir la Puerta Superior del templo del Señor.

36El resto de los hechos de Jotán, cuanto hizo, ¿no se halla escrito en el libro de los Anales de los Reyes de Judá?

37En aquellos días, el Señor fue enviando contra Judá a Rasín, rey de Siria, y a Pécaj, hijo de Romelías.

38Se durmió Jotán con sus padres y lo enterraron junto a sus padres en la ciudad de David, su padre. Le sucedió en el trono su hijo Ajaz.

2 Reyes 16

1El año diecisiete de Pécaj, hijo de Romelías, subió al trono Ajaz, hijo de Jotán, rey de Judá.

2Cuando subió al trono tenía Ajaz veinte años y su reinado duró dieciséis años en Jerusalén. No hizo lo recto a los ojos del Señor, su Dios, como lo había hecho David, su padre,

3sino que siguió los pasos de los reyes de Israel. Incluso arrojó a su hijo a la pira de fuego, según la abominable costumbre de las naciones que el Señor había expulsado ante los hijos de Israel.

4También ofreció sacrificios y quemó incienso en los santuarios, en las colinas y bajo todo árbol frondoso.

5Entonces Rasín, rey de Siria, y Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, avanzaron sobre Jerusalén para atacarla y pusieron cerco a Ajaz, pero no pudieron entablar combate.

6Rasín, rey de Siria, recuperó en aquel tiempo Elat para Siria y expulsó de allí a los de Judá, con lo que los edomitas entraron en Elat para permanecer en ella hasta el día de hoy.

7Ajaz envió mensajeros a Teglatfalasar, rey de Asiria, diciendo: «Soy servidor tuyo e hijo tuyo. Emprende una campaña y líbrame de las manos del rey de Siria y del rey de Israel, que se están alzando contra mí».

8Ajaz tomó la plata y el oro que se encontraba en el templo del Señor y en los tesoros del palacio real y lo envió como regalo al rey de Asiria.

9Atendiendo su demanda, el rey de Asiria marchó contra Damasco, la conquistó, deportó luego (a sus habitantes) a Quir y mató a Rasín, rey de Siria.

10Cuando el rey Ajaz fue a Damasco a recibir a Teglatfalasar, rey de Asiria, viendo el altar que había en Damasco, envío al sacerdote Urías un modelo del mismo y un proyecto para su reproducción.

11El sacerdote Urías construyó así el altar, conforme a las instrucciones enviadas por el rey Ajaz desde Damasco (de esta forma Urías construyó el altar, antes incluso de que su rey volviera de Damasco).

12A su regreso, el rey Ajaz vio el altar, se acercó y subió a él,

13quemó su holocausto, quemó su ofrenda y vertió su libación sobre el altar, haciendo aspersión con la sangre de los sacrificios de comunión.

14Luego, el altar de bronce que se hallaba ante el Señor lo trasladó de delante del templo, es decir, de entre el altar y el templo del Señor, y lo colocó al lado norte del nuevo altar.

15Después el rey Ajaz ordenó al sacerdote Urías: «Sobre este gran altar quemarás el holocausto de la mañana y la ofrenda de la tarde; el holocausto y la ofrenda del rey; el holocausto, la ofrenda y las libaciones de todo el pueblo de la tierra. Harás aspersión sobre el altar con la sangre de todos los holocaustos y la de todos los sacrificios. En cuanto al altar de bronce, yo decidiré».

16Y el sacerdote Urías hizo cuanto Ajaz le había ordenado.

17El rey Ajaz fue quien desmontó los paneles de las basas y retiró la pila que estaba encima. Bajó también el mar de bronce que estaba sobre los bueyes de bronce y lo colocó sobre un pavimento de piedra.

18En atención al rey asirio, tuvo que retirar el estrado del trono construido en el templo del Señor y la entrada exterior del rey.

19El resto de los hechos de Ajaz, lo que hizo, ¿no se halla escrito en el libro de los Anales de los Reyes de Judá?

20Ajaz se durmió con sus padres y lo enterraron junto a sus padres en la Ciudad de David. Le sucedió en el trono su hijo Ezequías.

2 Reyes 17

1El año doce de Ajaz, rey de Judá, comenzó a reinar Oseas, hijo de Elá, en Samaría, sobre Israel. Reinó nueve años.

2Hizo el mal a los ojos del Señor, aunque no tanto como los reyes de Israel que le precedieron.

3Salmanasar, rey de Asiria, marchó contra Oseas; este se hizo vasallo suyo y le pagaba tributo.

4Pero el rey de Asiria descubrió a Oseas en acto de traición, pues había despachado mensajeros a So, rey de Egipto, y había dejado de pagar tributo al rey de Asiria como en años anteriores. Entonces el rey asirio arrestó a Oseas, lo metió en la cárcel y lo encadenó.

5Avanzó luego el rey de Asiria contra todo el país, comenzando por Samaría, a la que puso sitio durante tres años,

6hasta que, el año noveno de Oseas, el rey de Asiria la conquistó. Deportó a Israel a Asiria y lo estableció en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán, así como en las ciudades de los medos.

7Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, sustrayéndolos a la mano del faraón, rey de Egipto; porque dieron culto a otros dioses y

8siguieron las costumbres de aquellas naciones que el Señor había expulsado ante ellos.

9Los hijos de Israel cometieron acciones torcidas contra el Señor, su Dios, edificándose santuarios en todas sus poblaciones, desde las atalayas de vigía hasta las ciudades amuralladas.

10Se erigieron también estelas y cipos sagrados sobre toda colina elevada y bajo todo árbol frondoso.

11Allí quemaban incienso, en todo lugar de culto, al modo de los pueblos paganos, a los que el Señor había expulsado ante ellos. Obraron mal, irritando al Señor,

12dando culto a los ídolos, cuando el Señor les había dicho: «No haréis tal cosa».

13Pues el Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes: «Convertíos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y decretos, conforme a la ley que prescribí a vuestros padres y que les transmití por mano de mis siervos los profetas».

14Pero no hicieron caso, manteniendo dura la cerviz como habían hecho sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios.

15Despreciaron así sus leyes y la alianza que estableció con sus padres, tanto como las exigencias que les impuso. Fueron tras dioses que eran nada y se volvieron nada, al imitar a las naciones de alrededor, cuando el Señor les había prescrito no actuar como ellas.

16Abandonaron todos los mandamientos del Señor, su Dios, y se hicieron los ídolos fundidos de los dos becerros y el cipo sagrado. Se postraron también ante todo el ejército de los cielos y rindieron culto a Baal.

17Arrojaron sus hijos e hijas a la pira de fuego, consultaron los augurios y practicaron la adivinación. Por dinero se prestaron a hacer el mal a los ojos del Señor, hasta el punto de encender su ira.

18Y se encolerizó el Señor sobremanera contra Israel, apartándolos de su presencia. Solo quedó la tribu de Judá.

19Pero tampoco Judá guardó los mandamientos del Señor, su Dios, al seguir las costumbres que Israel había practicado.

20Rechazó por eso el Señor la descendencia de Israel, los humilló y entregó en manos de saqueadores, hasta arrojarlos de su presencia.

21Porque Israel se había desgajado de la casa de David haciendo rey a Jeroboán, hijo de Nebat, quien provocó que Israel se alejara del Señor y cometiese un gran pecado.

22Luego los hijos de Israel persistieron en todos los pecados en los que Jeroboán había incurrido; no se apartaron de ellos.

23Así fue como el Señor apartó a Israel de su presencia, según había advertido por medio de todos sus siervos los profetas, y deportó a Israel lejos de su tierra, a Asiria, hasta el día de hoy.

24El rey de Asiria hizo venir gentes de Babilonia, de Cutá, de Avá, de Jamat y de Sefarvaín para establecerlos en las poblaciones de Samaría, en lugar de los hijos de Israel, y ellos tomaron posesión de Samaría y habitaron sus ciudades.

25Cuando se establecieron allí, no conocían el culto del Señor y el Señor soltó leones que causaban muertos entre ellos.

26Entonces dijeron al rey de Asiria: «Las gentes paganas que has deportado y establecido en las poblaciones de Samaría no conocen las reglas del dios de la tierra y este ha soltado leones que los están matando, porque no conocen las reglas del dios de la tierra».

27Y el rey de Asiria dio orden: «Enviad a uno de los sacerdotes que habéis deportado. Que vaya a establecerse allí y les enseñe las reglas del dios de la tierra».

28De tal manera, uno de los sacerdotes deportados de Samaría fue a establecerse en Betel y les instruyó sobre cómo dar culto al Señor.

29Sin embargo, cada uno de aquellos pueblos paganos continuaba fabricando sus propios dioses y los instalaban en los santuarios que habían construido los samaritanos; cada grupo los ponía en las poblaciones que habitaba.

30Así las gentes de Babilonia hacían unos Sucot Benot, las de Cutá un Nergal, las de Jamat un Asimá,

31los eveos un Nibjás y un Tartac, y los sefarvitas quemaban a sus hijos en honor de Adramélec y Anamélec, sus dioses.

32También daban culto al Señor y nombraron entre ellos sacerdotes para los santuarios que oficiaban en los lugares de culto.

33Servían a la vez al Señor y a sus dioses, según las costumbres de las naciones de las que habían sido deportados

34y, hasta el día de hoy, han seguido practicando sus ritos antiguos.No rinden culto al Señor y no siguen sus preceptos y sus ritos, la doctrina y la ley que mandó el Señor a los hijos de Jacob, al que puso el nombre de Israel.

35Pues el Señor había hecho una alianza con ellos mediante el siguiente mandato: «No daréis culto a otros dioses, no os postraréis ante ellos, no les serviréis ni ofreceréis sacrificios.

36Rendiréis culto únicamente al Señor, que os trajo de la tierra de Egipto con gran fuerza y con su brazo extendido; os postraréis ante él y a él ofreceréis sacrificios.

37Habéis de guardar los preceptos, los ritos, la doctrina y la ley que os di por escrito, cumpliéndolos todos los días, y no habéis de dar culto a otros dioses.

38No olvidéis la alianza que hice con vosotros; no deis culto a otros dioses.

39Pues solo al Señor vuestro Dios rendiréis culto y él os librará de las manos de todos vuestros enemigos».

40Mas ellos no obedecieron, sino que persistían en sus antiguos ritos.

41Así daban culto aquellas gentes al Señor, pero servían también a sus ídolos y, hasta el día de hoy sus hijos y los hijos de sus hijos han seguido actuando como lo hicieron sus padres.

2 Corintios 6

1Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios.

2Pues dice: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

3Nunca damos a nadie motivo de escándalo, para no poner en ridículo nuestro ministerio;

4antes bien, nos acreditamos en todo como ministros de Dios con mucha paciencia en tribulaciones, infortunios, apuros;

5en golpes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir y días sin comer;

6procedemos con limpieza, ciencia, paciencia y amabilidad; con el Espíritu Santo y con amor sincero;

7con palabras verdaderas y la fuerza de Dios; con las armas de la justicia, a derecha e izquierda;

8a través de honra y afrenta, de mala y buena fama; como impostores que dicen la verdad,

9desconocidos, siendo conocidos de sobra, moribundos que vivimos, sentenciados nunca ajusticiados;

10como afligidos, pero siempre alegres, como pobres, pero que enriquecen a muchos, como necesitados, pero poseyéndolo todo.

11Corintios, os hemos hablado abiertamente, nuestro corazón se ha dilatado.

12No os habéis empequeñecido dentro de nosotros, sino dentro de vosotros mismos.

13Os hablo como a hijos: correspondednos con la misma paga y dilataos también vosotros.

14No os unzáis en yugo desigual con los infieles: ¿qué tienen en común la justicia y la maldad?, ¿qué relación hay entre la luz y las tinieblas?,

15¿qué concordia puede haber entre Cristo y Beliar?, ¿qué pueden compartir el fiel y el infiel?,

16¿qué acuerdo puede haber entre el templo de Dios y los ídolos? Pues nosotros somos templo del Dios vivo; así lo dijo él: Habitaré entre ellos y caminaré con ellos; seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

17Por eso, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor. No toquéis lo impuro, y yo os acogeré.

18Y seré para vosotros un padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor omnipotente.