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Lectura 65 de 150

Salmos 65

Letra: Normal

Salmo 65

1Al Director. Salmo de David. Cántico.

2Oh Dios, tú mereces un himno en Sión, y a ti se te cumplen los votos en Jerusalén,

3porque tú escuchas las súplicas. A ti acude todo mortal

4a causa de sus culpas; nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonas.

5Dichoso el que tú eliges y acercas para que viva en tus atrios: que nos saciemos de los bienes de tu casa, de los dones sagrados de tu templo.

6Con portentos de justicia nos respondes, Dios, salvador nuestro; tú, esperanza del confín de la tierra y del océano remoto.

7Tú que afianzas los montes con tu fuerza, ceñido de poder;

8tú que reprimes el estruendo del mar, el estruendo de las olas y el tumulto de los pueblos.

9Los habitantes del extremo del orbe se sobrecogen ante tus signos, y las puertas de la aurora y del ocaso las llenas de júbilo.

10Tú cuidas la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales; así preparas la tierra.

11Riegas los surcos, igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes.

12Coronas el año con tus bienes, tus carriles rezuman abundancia;

13rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría;

14las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses, que aclaman y cantan.