← Los Salmos en 150 lecturas

Lectura 63 de 150

Salmos 63

Letra: Normal

Salmo 63

1Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Judá.

2Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.

3¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!

4Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

5Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote.

6Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.

7En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti,

8porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo.

9Mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

10Pero los que intentan quitarme la vida vayan a lo profundo de la tierra;

11sean pasados a filo de espada, sirvan de pasto a los chacales.

12Mas el rey se alegrará en Dios, el que jura por él se felicitará, cuando tapen la boca a los mentirosos.