← Los Salmos en 150 lecturas

Lectura 17 de 150

Salmos 17

Letra: Normal

Salmo 17

1Oración de David. Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores, presta oído a mi súplica, que en mis labios no hay engaño:

2emane de ti la sentencia, miren tus ojos la rectitud.

3Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche; aunque me pruebes al fuego, no encontrarás malicia en mí.

4Mi boca no ha faltado como suelen los hombres; según las palabras de tu boca he evitado las sendas de los violentos.

5Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, y no vacilaron mis pasos.

6Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras.

7Muestra las maravillas de tu misericordia, tú que salvas de los adversarios a quien se refugia a tu derecha.

8Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme

9de los malvados que me asaltan, del enemigo mortal que me cerca.

10Han cerrado sus entrañas y hablan con boca arrogante;

11ya me rodean sus pasos, se hacen guiños para derribarme,

12como un león ávido de presa, como un cachorro agazapado en su escondrijo.

13Levántate, Señor, hazle frente, doblégalo, que tu espada me libre del malvado,

14y tu mano, Señor, de los mortales, los mortales de este mundo, que no tendrán parte en la vida. Pero de tu despensa les llenarás el vientre, se saciarán sus hijos y dejarán a sus pequeños lo que sobra.

15Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante.