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Lectura 103 de 150

Salmos 103

Letra: Normal

Salmo 103

1De David. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.

2Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.

3Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades;

4él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura;

5él sacia de bienes tus días, y como un águila se renueva tu juventud.

6El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos;

7enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.

8El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.

9No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo;

10no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.

11Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre los que lo temen;

12como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.

13Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por los que lo temen;

14porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro.

15Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo,

16que el viento la roza, y ya no existe, su terreno no volverá a verla.

17Pero la misericordia del Señor dura desde siempre y por siempre, para aquellos que lo temen; su justicia pasa de hijos a nietos:

18para los que guardan la alianza y recitan y cumplen sus mandatos.

19El Señor puso en el cielo su trono, su soberanía gobierna el universo.

20Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra.

21Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos.

22Bendecid al Señor, todas sus obras, en todo lugar de su imperio. ¡Bendice, alma mía, al Señor!