← El Nuevo Testamento en 90 lecturas

Lectura 88 de 90

Apocalipsis 17-18

Letra: Normal

Apocalipsis 17

1Y vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciendo: «Ven, que te voy a mostrar el juicio de la gran prostituta, la que está sentada sobre muchas aguas,

2con la que han fornicado los reyes de la tierra, la que ha emborrachado a los habitantes de la tierra con el vino de su prostitución».

3Y fui arrebatado en espíritu a un desierto. Vi allí una mujer sentada sobre una bestia de color escarlata, cubierta de títulos blasfemos, que tenía siete cabezas y diez cuernos.

4La mujer iba vestida de púrpura y escarlata y enjoyada con oro, piedras preciosas y perlas. Tenía en su mano una copa de oro llena de abominaciones y de las impurezas de su fornicación;

5en la frente llevaba escrito un nombre misterioso: «La gran Babilonia, madre de las prostitutas y de las abominaciones de la tierra».

6Y vi a la mujer borracha de la sangre de los santos y de la sangre de los testigos de Jesús. Al verla, me quedé muy asombrado.

7El ángel me dijo: «¿Por qué te has asombrado? Yo te explicaré el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva: la de las siete cabezas y los diez cuernos.

8La bestia que has visto era pero no es, va a subir del abismo para ir a su ruina. Los habitantes de la tierra cuyos nombres no están escritos desde la creación del mundo en el libro de la vida se sorprenderán al ver que la bestia que era y no es se presenta de nuevo.

9¡Aquí se requiere inteligencia y sabiduría! Las siete cabezas son siete colinas donde está sentada la mujer, y siete reyes:

10cinco cayeron, uno es, el otro no ha llegado todavía y cuando llegue durará poco tiempo.

11La bestia que era y no es, aunque aparece como octavo, es al mismo tiempo uno de los siete, y va a su ruina.

12Los diez cuernos que has visto son también diez reyes, los cuales no han recibido todavía el reino, pero recibirán autoridad por breve tiempo, asociados a la bestia.

13Estos se han puesto de acuerdo para entregar su poder y su autoridad a la bestia.

14Combatirán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes, y con él los llamados, elegidos y fieles».

15Y añadió: «Las aguas donde has visto sentada a la prostituta son pueblos y multitudes, naciones y lenguas.

16Y los diez cuernos que has visto y la bestia, estos aborrecerán a la prostituta y la dejarán asolada y desnuda; se comerán su carne y la destruirán con fuego.

17Dios les ha puesto en el corazón ejecutar su designio divino, ponerse de acuerdo para entregar su reino a la bestia hasta que se cumplan las palabras de Dios.

18Y la mujer que has visto es la gran ciudad, emperatriz de los reyes de la tierra».

Apocalipsis 18

1Después de esto vi otro ángel que bajaba del cielo con gran autoridad, y la tierra se deslumbró con su resplandor.

2Y gritó con fuerte voz: «Cayó, cayó la gran Babilonia. Y se ha convertido en morada de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo, en guarida de todo pájaro inmundo y abominable;

3porque del vino del furor de su prostitución han bebido todas las naciones, los reyes de la tierra fornicaron con ella, y los mercaderes de la tierra se enriquecieron con el poder de su opulencia».

4Y oí otra voz del cielo que decía: «Pueblo mío, salid de ella, para que no os hagáis cómplices de sus pecados y para que no os alcancen sus plagas;

5porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus crímenes.

6Pagadle con su misma moneda, devolvedle el doble de sus obras, mezcladle en la copa el doble de lo que ella mezcló.

7En proporción a su fasto y a su lujo, dadle tormento y duelo. Porque ella decía en su corazón: “Estoy sentada como una reina, no soy viuda y no veré duelo nunca”;

8por eso, en un solo día vendrán todas sus plagas, muerte, duelo y hambre, y será consumida por el fuego, porque es poderoso el Señor Dios que la condena.

9Llorarán y harán duelo por ella los reyes de la tierra que con ella fornicaron y se dieron al lujo, cuando vean el humo de su incendio;

10y desde lejos, por miedo a su tormento, dirán: “¡Ay, ay de la gran ciudad, Babilonia, la ciudad poderosa! ¡Porque en una hora ha llegado tu castigo!”.

11También los mercaderes de la tierra llorarán y harán duelo por ella, porque ya nadie compra sus mercancías:

12mercancías de oro y plata, piedras preciosas y perlas; de lino, púrpura, seda y escarlata, toda clase de madera aromática, los objetos de marfil, instrumentos de madera preciosa, de bronce, hierro y mármol;

13cinamomo y plantas olorosas, perfumes, mirra e incienso, vino y aceite, flor de harina y trigo, vacas y ovejas, caballos y carros, esclavos y personas humanas.

14Y los frutos maduros, tan apetecidos por ti, se alejaron de ti, todo lo precioso y espléndido se ha acabado para ti, y ya nunca volverán.

15Los que comerciaban con estos productos, que se hicieron ricos a costa de ella, se quedarán lejos por miedo de su tormento, llorando y lamentándose así:

16“¡Ay, ay de la gran ciudad! La que se vestía de lino, púrpura y escarlata y se enjoyaba con oro, piedras preciosas y perlas.

17¡Porque en una hora ha quedado asolada tanta riqueza!”». Y todos los pilotos, los que navegan de puerto en puerto, los marineros y cuantos bregan en el mar, se quedaron lejos

18y gritaban al ver el humo de su incendio: «¿Qué otra ciudad tan castigada como la gran ciudad?».

19Se echaron polvo en la cabeza y gritaban llorando y haciendo duelo: «¡Ay, ay de la gran ciudad, a cuya costa se hicieron ricos todos los que tenían barcos en el mar; que en una hora ha quedado asolada!».

20¡Regocíjate, cielo, por ella, y también vosotros, los santos, los apóstoles y los profetas! Porque Dios, al condenarla, ha reivindicado vuestra causa.

21Un ángel vigoroso levantó una piedra grande como una rueda de molino y la precipitó al mar diciendo: «Así, con este ímpetu será precipitada Babilonia, la gran ciudad, y no quedará rastro de ella.

22No se escuchará más en ti la voz de citaristas ni músicos, de flautas y trompetas. No habrá más en ti artífices de ningún arte; y ya no se escuchará en ti el ruido del molino; ni brillará más en ti luz de lámpara;

23ni se escuchará más en ti la voz del novio y de la novia, porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra y con tus brujerías embaucaste a todas las naciones.

24Y en ella se encontró sangre de profetas y de santos y de todos los degollados en la tierra».