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Lectura 63 de 90

1 Tesalonicenses 5 · 2 Tesalonicenses 1-2

Letra: Normal

1 Tesalonicenses 5

1En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis que os escriba,

2pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche.

3Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.

4Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, de forma que ese día os sorprenda como un ladrón;

5porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

6Así, pues, no nos entreguemos al sueño como los demás, sino estemos en vela y vivamos sobriamente.

7Los que duermen, de noche duermen; los que se emborrachan, de noche se emborrachan.

8En cambio nosotros, que somos del día, vivamos sobriamente, revestidos con la coraza de la fe y del amor, y teniendo como casco la esperanza de la salvación.

9Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,

10que murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él.

11Por eso, animaos mutuamente y edificaos unos a otros, como ya lo hacéis.

12Os rogamos, hermanos, que apreciéis el esfuerzo de los que trabajan entre vosotros cuidando de vosotros por el Señor y amonestándoos.

13Mostradles toda estima y amor por su trabajo. Mantened la paz entre vosotros.

14Os exhortamos, hermanos, a que amonestéis a los indisciplinados, animéis a los apocados, sostengáis a los débiles y seáis pacientes con todos.

15Mirad que nadie devuelva a otro mal por mal; esmeraos siempre en haceros el bien unos a otros y a todos.

16Estad siempre alegres.

17Sed constantes en orar.

18Dad gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.

19No apaguéis el espíritu,

20no despreciéis las profecías.

21Examinadlo todo; quedaos con lo bueno.

22Guardaos de toda clase de mal.

23Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.

24El que os llama es fiel, y él lo realizará.

25Hermanos, orad también por nosotros.

26Saludad a todos los hermanos con el beso santo.

27Os conjuro por el Señor a que leáis esta carta a todos los hermanos.

28La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vosotros.

2 Tesalonicenses 1

1Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses en Dios, nuestro Padre, y en el Señor Jesucristo.

2A vosotros gracia y paz de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

3Debemos dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, pues vuestra fe crece vigorosamente y sigue aumentando el amor mutuo de todos y cada uno de vosotros.

4Esto hace que nos mostremos orgullosos de vosotros ante las iglesias de Dios por vuestra paciencia y vuestra fe en medio de todas las persecuciones y tribulaciones que estáis soportando.

5Así se pone de manifiesto el justo juicio divino, de manera que lleguéis a ser dignos del reino de Dios, por el cual padecéis;

6pues es justo a los ojos de Dios retribuir con tribulaciones a los que os atribulan;

7en cambio, concederos a vosotros, los que pasáis tribulación, el debido descanso, juntamente con nosotros, cuando el Señor Jesús se revele desde el cielo con sus poderosos ángeles,

8en medio de un fuego llameante, para hacer justicia contra los que se niegan a reconocer a Dios y contra los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús;

9estos sufrirán el castigo de una ruina definitiva, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,

10cuando, en aquel día, venga a manifestar su gloria entre sus santos y a provocar la admiración entre todos los creyentes; pues vosotros creísteis nuestro testimonio.

11Por esto, oramos continuamente por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos de la vocación y con su poder lleve a término todo propósito de hacer el bien y la tarea de la fe.

12De este modo, el nombre de nuestro Señor Jesús será glorificado en vosotros y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

2 Tesalonicenses 2

1A propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,

2que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por alguna revelación, rumor o supuesta carta nuestra, como si el día del Señor estuviera encima.

3Que nadie en modo alguno os engañe. Primero tiene que llegar la apostasía y manifestarse el hombre de la impiedad, el hijo de la perdición,

4el que se enfrenta y se pone por encima de todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, hasta instalarse en el templo de Dios, proclamándose él mismo Dios.

5¿No recordáis que, estando aún con vosotros, os hablaba de esto?

6Sabéis lo que ahora lo retiene, para que se manifieste a su debido tiempo.

7Porque el misterio de la iniquidad está ya en acción; apenas se quite de en medio el que por el momento lo retiene,

8entonces se manifestará el impío, a quien el Señor Jesús destruirá con el soplo de su boca y aniquilará con su venida majestuosa.

9La venida del impío tendrá lugar, por obra de Satanás, con ostentación de poder, con señales y prodigios falsos,

10y con todo tipo de maldad para los que se pierden, contra aquellos que no han aceptado el amor de la verdad que los habría salvado.

11Por eso, Dios les manda un poder seductor, que los incita a creer la mentira;

12así, todos los que no creyeron en la verdad y aprobaron la injusticia, recibirán sentencia condenatoria.

13Nosotros, en cambio, debemos dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, porque Dios os escogió los primeros para la salvación mediante la santificación del Espíritu y la fe en la verdad.

14Dios os llamó por medio de nuestro Evangelio para que lleguéis a adquirir la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

15Así, pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.

16Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha regalado un consuelo eterno y una esperanza dichosa,

17consuele vuestros corazones y os dé fuerza para toda clase de palabras y obras buenas.