Lectura 61 de 90
Colosenses 3-4 · 1 Tesalonicenses 1
Colosenses 3
1Por tanto, si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios;
2aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
3Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios.
4Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.
5En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría.
6Esto es lo que atrae la ira de Dios sobre los rebeldes.
7Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera;
8ahora en cambio, deshaceos también vosotros de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca!
9¡No os mintáis unos a otros!: os habéis despojado del hombre viejo, con sus obras,
10y os habéis revestido de la nueva condición que, mediante el conocimiento, se va renovando a imagen de su Creador,
11donde no hay griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo y libre, sino Cristo, que lo es todo, y en todos.
12Así pues, como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.
13Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
14Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.
15Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo. Sed también agradecidos.
16La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
17Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
18Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
20Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor.
21Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimo.
22Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos humanos, no por servilismo o respetos humanos, sino con sencillez y temor del Señor.
23Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor, y no a los hombres:
24sabiendo que recibiréis del Señor en recompensa la herencia. Servid a Cristo Señor.
25Al injusto le pagarán sus injusticias, pues no hay acepción de personas.
Colosenses 4
1Amos, tratad a los esclavos con justicia y equidad, sabiendo que también vosotros tenéis un amo en el cielo.
2Sed constantes en la oración; que ella os mantenga en vela, dando gracias a Dios.
3Orad al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos dé ocasión de predicar, y de exponer el misterio de Cristo —por el cual estoy en la cárcel—.
4Pedid que lo exponga como es debido.
5Con los de fuera, proceded con tacto, aprovechando las ocasiones.
6Vuestra conversación sea siempre agradable, con su pizca de sal, sabiendo cómo tratar a cada uno.
7De todo lo que a mí se refiere, os informará Tíquico, hermano querido, servidor fiel y compañero en el servicio del Señor.
8Os lo mando precisamente para eso, para que sepáis de nosotros y os dé ánimos.
9Con él va Onésimo, fiel y querido hermano, que es uno de los vuestros. Ellos os pondrán al corriente de todo lo de aquí.
10Os saluda Aristarco, que está preso conmigo, y Marcos, el primo de Bernabé. Ya tenéis instrucciones sobre él: en caso de que vaya a visitaros, recibidlo.
11Y también Jesús, por sobrenombre Justo. Estos son los únicos judíos que trabajan conmigo por el reino de Dios, y han sido un alivio para mí.
12Os saluda vuestro Epafras siervo de Cristo Jesús. Con sus oraciones no cesa de luchar en favor vuestro para que os mantengáis constantes y perfectos cumplidores de toda voluntad de Dios.
13Yo soy testigo del mucho trabajo que se toma por vosotros, y también por los de Laodicea y Hierápolis.
14Os saludan Lucas, el querido médico, y Demas.
15Saludad a los hermanos de Laodicea, a Ninfa y a la Iglesia que se reúne en su casa.
16Cuando hayáis leído vosotros esta carta, haced que se lea también en la Iglesia de Laodicea, y la de allí, leedla también vosotros.
17Decid a Arquipo que considere el ministerio que recibió del Señor, y que lo cumpla.
18El saludo, de mi mano: Pablo. Acordaos de que estoy en la cárcel. La gracia esté con vosotros.
1 Tesalonicenses 1
1Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.
2En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones,
3pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.
4Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido,
5pues cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción. Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien.
6Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran tribulación, con la alegría del Espíritu Santo.
7Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
8No solo ha resonado la palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde vuestra comunidad, sino que además vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada,
9ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero,
10y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.