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Lectura 60 de 90

Filipenses 4 · Colosenses 1-2

Letra: Normal

Filipenses 4

1Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

2Ruego a Evodia y también a Síntique que piensen lo mismo en el Señor.

3Y a ti en particular, leal compañero, te pido que las ayudes, pues ellas lucharon a mi lado por el Evangelio, con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.

4Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos.

5Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.

6Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.

7Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

8Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta.

9Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

10Me alegré muchísimo en el Señor de que ahora, por fin, haya vuelto a florecer vuestro interés por mí; siempre lo habíais sentido, pero os faltaba la ocasión.

11Aunque ando escaso de recursos, no lo digo por eso; yo he aprendido a bastarme con lo que tengo.

12Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación.

13Todo lo puedo en aquel que me conforta.

14En todo caso, hicisteis bien en compartir mis tribulaciones.

15Vosotros, filipenses, sabéis además que, desde que salí de Macedonia y empecé la misión, ninguna iglesia, aparte de vosotros, me abrió una cuenta de haber y debe.

16Ya me mandasteis a Tesalónica, más de una vez, un subsidio para aliviar mi necesidad;

17no es que yo busque regalos, busco que los intereses se acumulen en vuestra cuenta.

18Tengo lo necesario, y me sobra. Estoy plenamente satisfecho habiendo recibido de Epafrodito vuestro donativo, que es suave olor, sacrificio aceptable y grato a Dios.

19En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.

20A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

21Saludad a cada uno de los santos en Cristo.

22Os mandan saludos los hermanos que están conmigo. Os saludan todos los santos, en especial los que están al servicio del César.

23La gracia del Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu.

Colosenses 1

1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano,

2a los santos y fieles hermanos en Cristo que residen en Colosas: gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre.

3Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros,

4al tener noticia de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos,

5a causa de la esperanza que os está reservada en los cielos y de la que oísteis hablar cuando se os anunció la verdad del Evangelio de Dios,

6que llegó hasta vosotros. Este sigue dando fruto y propagándose por todo el mundo como ha ocurrido también entre vosotros desde el día en que escuchasteis y comprendisteis la gracia de Dios en la verdad.

7Así os lo enseñó Epafras, nuestro querido compañero de servicio, fiel servidor de Cristo en lugar nuestro.

8Él es quien nos ha informado del amor que sentís por nosotros en el Espíritu.

9Por eso también nosotros, desde que nos enteramos, no dejamos de orar por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual.

10De esa manera vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificando en toda obra buena, y creciendo en el conocimiento de Dios,

11fortalecidos plenamente según el poder de su gloria para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría,

12dando gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.

13Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor,

14por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

15Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura;

16porque en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él.

17Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

18Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

19Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

20Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

21Vosotros, en otro tiempo, estabais también alejados y erais enemigos por vuestros pensamientos y malas acciones;

22ahora en cambio, por la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, habéis sido reconciliados para ser admitidos a su presencia santos, sin mancha y sin reproche,

23a condición de que permanezcáis cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que habéis escuchado: el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor.

24Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia,

25de la cual Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado en orden a vosotros: llevar a plenitud la palabra de Dios,

26el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado ahora a sus santos,

27a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.

28Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo.

29Por este motivo lucho denodadamente con su fuerza, que actúa poderosamente en mí.

Colosenses 2

1Quiero que sepáis el duro combate que sostengo por vosotros y por los de Laodicea, y por todos los que no me conocen personalmente;

2para que se llenen de ánimo sus corazones y, estrechamente unidos en el amor mutuo, alcancen en toda su riqueza la plena inteligencia y el perfecto conocimiento del misterio de Dios, que es Cristo.

3En él están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

4Lo digo para que nadie os engañe con argumentos capciosos,

5pues, aunque corporalmente estoy ausente, mi espíritu está con vosotros, alegrándome de veros en vuestro puesto, y firmes en vuestra fe en Cristo.

6Por tanto, ya que habéis aceptado a Cristo Jesús, el Señor, proceded unidos a él,

7arraigados y edificados en él, afianzados en la fe que os enseñaron, y rebosando agradecimiento.

8Cuidado con que nadie os envuelva con teorías y con vanas seducciones de tradición humana, fundadas en los elementos del mundo y no en Cristo.

9Porque en él habita la plenitud de la divinidad corporalmente,

10y por él, que es cabeza de todo Principado y Potestad, habéis obtenido vuestra plenitud.

11En él habéis sido también circuncidados con una circuncisión no hecha por manos humanas mediante el despojo del cuerpo de carne, con la circuncisión de Cristo.

12Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con él, por la fe en la fuerza de Dios que lo resucitó de los muertos.

13Y a vosotros, que estabais muertos por vuestros pecados y la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó con él.

14Canceló la nota de cargo que nos condenaba con sus cláusulas contrarias a nosotros; la quitó de en medio, clavándola en la cruz,

15y, destituyendo por medio de Cristo a las Potestades y los Principados, los exhibió en público espectáculo, y los llevó cautivos en su cortejo.

16Así pues, que nadie os juzgue sobre lo que coméis o bebéis, ni por fiestas, lunas nuevas o sábados.

17Eso era sombra de lo que tenía que venir; la realidad es Cristo.

18Que no os descalifique nadie que se recrea vanamente en cultos de ángeles, o se enfrasca en sus visiones, engreído sin razón por su mente carnal;

19en lugar de mantenerse unido a la cabeza, de la cual todo el cuerpo, a través de las junturas y tendones, recibe alimento y cohesión, y crece como Dios le hace crecer.

20Si habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo, ¿por qué os sometéis a los dictados de los que viven según el mundo? A saber:

21«No tomes, no pruebes, no toques».

22Son cosas destinadas a gastarse con el uso, según prescripciones y enseñanzas humanas.

23Tienen apariencia de sabiduría por su afectada piedad, su humildad y la mortificación corporal; pero no tienen valor alguno: solo sirven para cebar la carne.