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Lectura 38 de 40

Juan 16-17

Letra: Normal

Juan 16

1Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis.

2Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios.

3Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

4Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho. No os dije estas cosas desde el principio porque estaba con vosotros.

5Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”.

6Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón.

7Sin embargo, os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.

8Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena.

9De un pecado, porque no creen en mí;

10de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis;

11de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado.

12Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora;

13cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

14Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.

15Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará.

16Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».

17Comentaron entonces algunos discípulos: «¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».

18Y se preguntaban: «¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».

19Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver”?

20En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.

21La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.

22También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría.

23Ese día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.

24Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa.

25Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.

26Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

27pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.

28Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

29Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones.

30Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».

31Les contestó Jesús: «¿Ahora creéis?

32Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre.

33Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Juan 17

1Así habló Jesús y, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti

2y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado.

3Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

4Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste.

5Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.

6He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra.

7Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti,

8porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.

9Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos.

10Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado.

11Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.

12Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura.

13Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida.

14Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno.

16No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad.

18Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo.

19Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

20No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos,

21para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

22Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno;

23yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

24Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.

25Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste.

26Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».