Lectura 37 de 40
Juan 14-15
Juan 14
1No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí.
2En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar.
3Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros.
4Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
5Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
6Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.
7Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
8Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
9Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?
10¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras.
11Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
12En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre.
13Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.
15Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.
16Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros,
17el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.
18No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.
19Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo.
20Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros.
21El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
22Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?».
23Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
24El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
25Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado,
26pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
27La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde.
28Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo.
29Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.
30Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí,
31pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo. Levantaos, vámonos de aquí.
Juan 15
1Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
2A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
3Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado;
4permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
6Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
7Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
8Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.
9Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
12Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
13Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
14Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
15Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
16No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
17Esto os mando: que os améis unos a otros.
18Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
19Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
20Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
21Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.
22Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa de su pecado.
23El que me odia a mí, odia también a mi Padre.
24Si yo no hubiera hecho en medio de ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado, pero ahora las han visto y me han odiado a mí y a mi Padre,
25para que se cumpla la palabra escrita en su ley: “Me han odiado sin motivo”.
26Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí;
27y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.