Lectura 361 de 365
Zacarías 8-9 · Salmos 146
Zacarías 8
1Vino la palabra del Señor del universo diciendo:
2«Esto dice el Señor del universo: Vivo una intensa pasión por Sión, siento unos celos terribles por ella».
3«Esto dice el Señor: Voy a volver a Sión, habitaré en Jerusalén. Llamarán a Jerusalén “Ciudad Fiel”, y al monte del Señor del universo, “Monte Santo”».
4«Esto dice el Señor del universo: De nuevo se sentarán ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén; todos con su bastón, pues su vida será muy larga.
5Y sus calles estarán llenas de niños y niñas jugando».
6«Esto dice el Señor del universo: Y si al resto de este pueblo le parece imposible que suceda esto en aquellos días, ¿será también imposible para mí?». —oráculo del Señor del universo—.
7«Esto dice el Señor del universo: Aquí estoy yo para salvar a mi pueblo de Oriente a Occidente.
8Los traeré y vivirán en Jerusalén; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios en fidelidad y justicia».
9«Esto dice el Señor del universo: ¡Ánimo, los que escuchasteis aquellos días las palabras de los profetas presentes cuando echaron los cimientos del templo y del santuario del Señor del universo!
10Antes de aquellos días, el salario de la gente nada valía; el rendimiento del ganado era nulo, y el que luchaba no conseguía la paz frente al enemigo. Y yo había enfrentado a unos contra otros.
11Pero ahora ya no estoy en la misma actitud que antes con el resto de este pueblo —oráculo del Señor del universo—,
12pues la semilla de paz será: la viña da fruto, la tierra da su producto y los cielos dan rocío, y comparto todo esto con el resto de este pueblo.
13Sucederá que así como fuisteis maldición entre los pueblos, casa de Judá y casa de Israel, lo mismo os salvaré y seréis bendición. No temáis. ¡Que se fortalezcan vuestras manos!».
14«Esto dice el Señor del universo: De la misma forma que planeé el mal contra vosotros, a causa de la cólera que me produjo el comportamiento de vuestros padres —dice el Señor del universo—, y no me arrepentía,
15de la misma forma, ahora cambio de actitud y planeo hacer el bien a Jerusalén y a la casa de Judá. No temáis».
16Esto es lo que tenéis que hacer: Deciros la verdad unos a otros; sí, la verdad. Que vuestros juicios sean de paz y justicia;
17que nadie ande pensando hacer mal a su vecino; que nadie disfrute jurando falsamente, pues odio todas estas cosas, palabra del Señor.
18Me fue dirigida la palabra del Señor:
19«Esto dice el Señor del universo: El ayuno del cuarto, del quinto, del séptimo y del décimo mes se convertirán en gozo y alegría, y tendréis unas fiestas solemnes; apreciaréis la fidelidad y la paz».
20«Esto dice el Señor del universo: Vendrán igualmente pueblos y habitantes de grandes ciudades.
21E irán los habitantes de una y dirán a los de la otra: Subamos a aplacar al Señor; yo también iré a contemplar al Señor del universo.
22Y vendrán pueblos numerosos, llegarán poderosas naciones buscando al Señor del universo en Jerusalén y queriendo aplacar al Señor».
23«Esto dice el Señor del universo: En aquellos días, diez hombres de lenguas distintas de entre las naciones se agarrarán al manto de un judío diciendo: “Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros”».
Zacarías 9
1Oráculo. La palabra del Señor llegó a la tierra de Jadrac y se detuvo en Damasco. En el Señor están puestos los ojos de Siria y de todas las tribus de Israel;
2también de Jamat, su vecina; de Tiro y Sidón, donde abunda la sabiduría.
3Tiro se ha construido una fortaleza, ha amontonado plata como polvo y oro como barro de las calles.
4Pero el Señor va a apoderarse de ella, echará al mar su fortaleza y el fuego la devorará.
5Lo verá Asquelón y temblará, Gaza se retorcerá de dolor, como Ecrón, al perder su esperanza. Se suprimirá al rey de Gaza, Asquelón quedará deshabitada
6y habitarán bastardos en Asdod. Troncharé el orgullo de los filisteos,
7quitaré su sangre de su boca y sus abominaciones de entre sus labios. También él quedará como un resto para nuestro Dios; será como un jefe de Judá, y Ecrón como un jebuseo.
8Acamparé junto a mi casa y la protegeré de los ejércitos que merodean. Y ya no pasará sobre ellos el opresor, pues en adelante yo mismo la vigilaré.
9¡Salta de gozo, Sión; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
10Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; romperá el arco guerrero y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar, desde el Río hasta los extremos del país.
11En cuanto a ti, por la sangre de tu alianza, sacaré a tus prisioneros del pozo donde no hay agua.
12Volved de la fortaleza, prisioneros de la esperanza. Hoy mismo os lo anuncio: ¡voy a devolverte el doble!
13He tensado para mí a Judá, empuño como arco a Efraín; lanzo a los hijos de Sión contra los hijos de Yaván; te empuñaré como espada de héroe.
14El Señor aparecerá sobre ellos, su flecha saldrá como rayo; el Señor Dios tocará el cuerno, avanzará entre tormentas de bochorno.
15El Señor del universo los protegerá, devorarán la carne de los honderos; beberán y harán ruido como los borrachos, estarán llenos como copas de ofrendas, como las esquinas del altar.
16Aquel día les salvará el Señor su Dios, salvará a su pueblo como a ovejas; serán como piedras preciosas, como estandarte en su país.
17¡Qué prosperidad y qué hermosura!: el trigo hará crecer a sus jóvenes y el vino a sus doncellas.
Salmo 146
1¡Aleluya! Alaba, alma mía, al Señor:
2alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista.
3No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar;
4exhalan el espíritu y vuelven al polvo, ese día perecen sus planes.
5Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios,
6que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él; que mantiene su fidelidad perpetuamente,
7que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos,
8el Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos.
9El Señor guarda a los peregrinos, sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados.
10El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad. ¡Aleluya!