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Lectura 355 de 365

Sofonías 1-2 · Salmos 140

Letra: Normal

Sofonías 1

1Palabra del Señor dirigida a Sofonías, hijo de Cusí, hijo de Godolías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en tiempos de Josías, hijo de Amón, rey de Judá.

2Voy a acabar con todo lo que hay sobre la tierra —oráculo del Señor—.

3Voy a acabar con hombres y animales, voy a acabar con las aves del cielo y los peces del mar, los que hacen tropezar a los malvados; voy a arrancar al hombre de la tierra —oráculo del Señor—.

4Extenderé mi mano contra Judá, contra todos los vecinos de Jerusalén y arrancaré de ese lugar lo que queda de Baal, hasta el nombre de los servidores y sacerdotes,

5a los que adoran en las terrazas al ejército celeste, a los que adoran y juran por el Señor y por Milcón,

6a los que dejan de seguir al Señor y ni lo buscan ni lo consultan.

7¡Silencio ante el Señor Dios!, pues se acerca el Día del Señor. El Señor ha preparado un sacrificio, ha consagrado a sus invitados.

8El día del sacrificio del Señor tomaré cuentas a gobernantes y príncipes, y a los que se visten con modas extranjeras.

9Aquel día tomaré cuentas a todos los que saltan el umbral, a los que llenan la casa de su señor de violencia y mentira.

10Aquel día —oráculo del Señor— se oirán gemidos en la Puerta del Pescado, aullidos en el Barrio Nuevo y enorme tumulto en los cerros.

11¡Aullad, vecinos del barrio del Mortero!, pues se esfuman los mercaderes, desaparecen los que pesan plata.

12En aquel tiempo, registraré Jerusalén con lámparas y pediré cuenta a los hombres que se sientan sobre las heces y dicen en sus corazones: «El Señor no hace ni bien ni mal».

13Su riqueza será saqueada, sus casas arruinadas; construirán casas, pero no las habitarán; plantarán viñas, pero no beberán su vino.

14Se acerca el gran Día del Señor, se acerca raudo y veloz. Amargo es el estruendo del Día del Señor, hasta el valiente va gritando.

15Día de cólera, aquel día, día de angustia y aflicción, día de desolación y devastación, día de oscuridad y negrura, día de nieblas y tinieblas;

16día de trompas y trompetas contra ciudades y fortalezas, contra torres elevadas.

17Cercaré a los hombres y caminarán a ciegas, pues pecaron contra el Señor; se derramará su sangre como polvo, sus vísceras como basura.

18Ni su plata ni su oro podrán salvarlos el día de la cólera del Señor, cuando el fuego de su celo consuma toda la tierra. Rematará entonces la destrucción, acabará con todos los habitantes de la tierra.

Sofonías 2

1Juntaos, reuníos, gente indeseable,

2antes de que aparezca el decreto fugaz como paja al viento, antes de que caiga sobre vosotros el ardor de la ira del Señor, antes de que caiga sobre vosotros el día de la ira del Señor.

3Buscad al Señor los humildes de la tierra, los que practican su derecho, buscad la justicia, buscad la humildad, quizá podáis resguardaros el día de la ira del Señor.

4Gaza será abandonada y Ascalón, arruinada; Asdod, rechazada al mediodía, y Ecrón, extirpada.

5¡Ay de vosotros, quereteos, que habitáis el litoral! La palabra del Señor va por vosotros. Canaán, tierra de los filisteos, te dejaré desolada, te vaciaré de habitantes.

6El litoral quedará convertido en pastizal de pastores, en redil de ganado.

7Y el litoral pasará a manos del resto de la casa de Judá; allí pastarán, en las casas de Ascalón, y al anochecer, descansarán, cuando el Señor intervenga en su favor y cambie su destino.

8He oído los ultrajes de Moab, los insultos de los amonitas, con los que han ultrajado a mi pueblo; además, se engrandecieron a costa de su territorio.

9Por eso, por mi vida —oráculo del Señor del universo, Dios de Israel—, Moab acabará como Sodoma, los amonitas igual que Gomorra: campo de cardos, mina de sal, tierra arruinada para siempre. El resto de mi pueblo los saqueará, serán la herencia del resto de mi pueblo.

10Esto les pasará por orgullosos, porque ultrajaron y se engrandecieron a expensas del pueblo del Señor del universo.

11Temible será el Señor para ellos, pues acabará con los dioses de la tierra, y se postrarán ante él en sus lugares, todas las islas de los pueblos.

12También vosotros, cusitas, seréis atravesados por mi espada.

13Extenderá su mano hacia el norte y suprimirá a Asur; entregará Nínive a la ruina, seca como un desierto.

14Se acostarán en ella los rebaños, todos los animales del campo; la lechuza, junto con el búho, pasarán la noche en sus capiteles. Canturreará una voz en la ventana, el cuervo graznará en el umbral, pues las vigas han quedado al aire.

15Esta es la ciudad alegre que vivía confiada, la que decía para sus adentros: «¡Yo, y solo yo!». ¡Cómo ha quedado arruinada, convertida en refugio de animales! Todo el que pasa junto a ella silba y agita su mano.

Salmo 140

1Al Director. Salmo de David.

2Líbrame, Señor, del malvado, guárdame del hombre violento:

3que planean maldades en su corazón y todo el día provocan contiendas;

4afilan sus lenguas como serpientes, con veneno de víboras en los labios. (Pausa)

5Defiéndeme, Señor, de la mano perversa; guárdame de los hombres violentos, que preparan zancadillas a mis pasos.

6Los soberbios me esconden trampas; los perversos me tienden una red y por el camino me colocan lazos. (Pausa)

7Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»; Señor, atiende a mis gritos de socorro;

8Señor Dios, mi fuerte salvador, que cubres mi cabeza el día de la batalla.

9Señor, no le concedas sus deseos al malvado, no des éxito a sus proyectos. (Pausa)

10Levantan la cabeza los que me rodean, la iniquidad de sus labios los cubra.

11Caigan sobre ellos carbones encendidos, arrójalos en la fosa y no se levanten.

12No arraigue en la tierra el deslenguado, el mal persiga al violento hasta desterrarlo.

13Yo sé que el Señor hace justicia al afligido y defiende el derecho del pobre.

14Los justos alabarán tu nombre, los honrados habitarán en tu presencia.