Lectura 30 de 365
Éxodo 38-40 · Lucas 15-16
Éxodo 38
1Hizo el altar de los holocaustos de madera de acacia: medía dos metros y medio de largo por otros tantos de ancho; era cuadrado y tenía un metro y medio de alto.
2En las cuatro esquinas había unos salientes que formaban cuerpo con él, y lo revistió de bronce.
3Hizo todos los utensilios del altar: ceniceros, paletas, aspersorios, trinchantes y braseros; todos sus utensilios los fabricó de bronce.
4Fabricó para el altar un enrejado de bronce, y lo colocó bajo los rebordes del altar, de modo que el enrejado llegaba hasta la mitad del altar.
5Soldó cuatro anillas en los cuatro ángulos del enrejado de bronce, para meter por ellas los varales.
6Hizo los varales de madera de acacia y los revistó de bronce,
7y los metió por las anillas de los dos lados del altar, para transportarlo. Construyó el altar con tablas huecas.
8Hizo asimismo una pila de bronce, con su basa de bronce, además de los espejos de las mujeres que servían a la entrada de la Tienda del Encuentro.
9Hizo también el atrio. En el lado sur, puso unos cortinones de lino fino retorcido, a lo largo de cincuenta metros.
10Sus veinte columnas y sus veinte basas eran de bronce, pero sus ganchos y varillas eran de plata.
11En el lado norte había asimismo cortinones, a lo largo de cincuenta metros, y veinte columnas con sus veinte basas de bronce; los ganchos de las columnas y sus varillas eran de plata.
12En el lado oeste, colocó cortinones en una longitud de veinticinco metros, con sus diez columnas y sus diez basas; los ganchos de las columnas y sus varillas eran de plata.
13En el lado este había una anchura de veinticinco metros:
14por un costado, había siete metros y medio de cortinones, con sus tres columnas y sus tres basas;
15y por el otro costado, a un lado y a otro de la entrada del atrio, había siete metros y medio de cortinones, con sus tres columnas y sus tres basas.
16Todos los cortinones que rodeaban el atrio eran de lino fino retorcido.
17Las basas de las columnas eran de bronce, sus ganchos y sus varillas de plata. Revistió de plata los capiteles, y todas las columnas del atrio llevaban varillas de plata.
18El tapiz de la puerta del atrio era de púrpura violácea, roja y escarlata y lino fino retorcido, recamado. Medía diez metros de largo por dos metros y medio de alto, lo mismo que los cortinones del atrio.
19Sus cuatro columnas y sus cuatro basas eran de bronce; sus ganchos de plata, lo mismo que el revestimiento de sus capiteles y sus varillas.
20Todas las estacas de la Morada y del atrio que la rodeaba eran de bronce.
21Estos son los gastos de la construcción de la Morada del Testimonio, que registraron los levitas por orden de Moisés y bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
22Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que el Señor había mandado a Moisés.
23Colaboró con él Oliab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, artesano, diseñador y bordador en púrpura violácea, roja y escarlata, y en lino.
24Todo el oro empleado en la obra de la construcción del Santuario, oro de la ofrenda balanceada ritualmente, pesó unos mil cien kilogramos, según las pesas del Santuario.
25La plata de los registrados de la asamblea pesó unos tres mil seiscientos veinte kilogramos, según las pesas del Santuario:
26seis gramos, según las pesas del Santuario, por cada uno de los registrados en el censo, de veinte años para arriba, esto es, seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres.
27Unos tres mil cuatrocientos kilogramos de plata se emplearon en la fundición de las basas del Santuario y de las basas del velo: aproximadamente unos treinta y cuatro kilogramos por basa.
28Con los doscientos veinte kilogramos restantes se hicieron ganchos y varillas para las columnas y se revistieron los capiteles.
29El bronce de la ofrenda balanceada ritualmente pesó unos dos mil seiscientos kilogramos.
30Con él se fabricaron las basas de la entrada a la Tienda del Encuentro, el altar de bronce con su enrejado de bronce y todos los utensilios del altar,
31las basas del recinto del atrio y las basas de la entrada del atrio, todas las estacas de la Morada y todas las estacas del atrio.
Éxodo 39
1Confeccionaron los ornamentos ceremoniales para el servicio del Santuario en púrpura violácea, roja y escarlata, y lino fino retorcido. Hicieron también los ornamentos sagrados para Aarón, como el Señor había mandado a Moisés.
2Hizo el efod de oro, de púrpura violácea, roja y escarlata y de lino fino retorcido.
3Hicieron panes de oro, los cortaron en hilos y los bordaron en la púrpura violácea, roja y escarlata, y en el lino fino retorcido.
4Pusieron al efod dos hombreras unidas por los extremos.
5El cíngulo para sujetar el efod formaba una pieza con él y era de la misma elaboración: de oro, púrpura violácea, roja y escarlata y lino fino retorcido, como el Señor se lo había mandado a Moisés.
6Engastaron las piedras de ónice en engarces de oro, y grabaron en ellas como en un sello los nombres de los hijos de Israel.
7Las colocaron sobre las hombreras del efod, como piedras recordatorio de los hijos de Israel, como el Señor se lo había mandado a Moisés.
8Hizo el pectoral, artísticamente elaborado, al estilo del efod: de oro, púrpura violácea, roja y escarlata, y lino fino retorcido.
9Era cuadrado y lo hicieron doble; medía un palmo de largo por uno de ancho.
10Lo guarnecieron de cuatro hileras de piedras: en la primera hilera, cornalina, topacio y esmeralda;
11en la segunda hilera, rubí, zafiro y diamante;
12en la tercera hilera, ópalo, ágata y amatista;
13en la cuarta hilera, crisólito, ónice y jaspe. Todas ellas iban engastadas en montura de oro.
14Llevaba doce piedras con sus nombres, correspondientes a los nombres de los hijos de Israel. Estaban grabadas como los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus.
15Hicieron, además, para el pectoral cadenillas de oro puro, trenzadas como cordones.
16Hicieron dos engastes de oro y dos anillas de oro que sujetaron a los dos extremos del pectoral.
17Pasaron las dos cadenillas de oro por las dos anillas a los extremos del pectoral,
18pusieron los dos cabos de las dos cadenillas sobre las dos monturas y los fijaron en las hombreras del efod, por la parte delantera.
19Hicieron otras dos anillas de oro que pusieron en los dos extremos del pectoral, en el borde interior que mira hacia el efod.
20Hicieron otras dos anillas de oro y las fijaron en la parte inferior y delantera de las hombreras del efod, junto al empalme y por encima del cíngulo del efod.
21Sujetaron las anillas del pectoral con las anillas del efod mediante un cordón de púrpura violácea, de modo que quedara sobre el cíngulo del efod y no pudiera desprenderse el pectoral del efod, como el Señor se lo había mandado a Moisés.
22Hizo el manto del efod, todo él de púrpura violácea.
23Llevaba en el centro una abertura para la cabeza, con un dobladillo alrededor como la abertura de un coselete, para que no se rasgase.
24Alrededor de los bordes del manto, pusieron granadas de púrpura violácea, roja y escarlata y de lino fino retorcido;
25y, alternando con las granadas, cascabeles de oro:
26un cascabel de oro y una granada, otro cascabel de oro y otra granada sobre los bordes del manto, todo alrededor. Se usaba para oficiar, como el Señor se lo había mandado a Moisés.
27Confeccionaron túnicas de lino para Aarón y sus hijos,
28bandas, birretas con adornos y calzones de lino fino retorcido.
29Las bandas estaban recamadas en lino fino retorcido, púrpura violácea, roja y escarlata, como el Señor se lo había mandado a Moisés.
30Hicieron también una diadema de oro puro, la diadema santa, y grabaron en ella, como en un sello: «Consagrado al Señor».
31La sujetaron al turbante, por su parte superior, con un cordón de púrpura violácea, como el Señor se lo había mandado a Moisés.
32Así terminaron la obra de la Morada y de la Tienda del Encuentro. Hicieron los hijos de Israel toda la obra conforme a lo que el Señor había mandado a Moisés; así lo hicieron.
33Le presentaron a Moisés la Morada, la Tienda y todos sus utensilios: broches, tablones, travesaños, columnas y basas;
34la cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de tejón y el velo de separación,
35el Arca del Testimonio con sus varales y el propiciatorio;
36la mesa con todos sus utensilios y los panes presentados;
37el candelabro de oro puro con sus lámparas dispuestas en orden, sus utensilios y el aceite de las lámparas;
38el altar de oro, el óleo de la unción, el incienso perfumado y la cortina de la entrada de la tienda;
39el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varales y todos sus utensilios; la pila con su basa;
40los cortinones del atrio, las columnas y sus basas, el tapiz de la entrada del atrio, sus cuerdas y sus estacas y demás utensilios del servicio de la Morada para la Tienda del Encuentro;
41los ornamentos ceremoniales para oficiar en el Santuario, los ornamentos sagrados del sacerdote Aarón y los ornamentos de sus hijos para oficiar.
42Los hijos de Israel hicieron toda la obra, conforme a lo que el Señor había mandado a Moisés.
43Moisés examinó toda la obra que habían realizado: la habían hecho tal como el Señor había mandado. Y Moisés los bendijo.
Éxodo 40
1El Señor habló a Moisés:
2«El día uno del mes primero erigirás la Morada de la Tienda del Encuentro.
3Pondrás en ella el Arca del Testimonio y la cubrirás con el velo.
4Meterás la mesa y dispondrás los panes; meterás el candelabro y encenderás las lámparas.
5Colocarás el altar de oro del incienso delante del Arca del Testimonio y colgarás la cortina de la entrada de la Morada.
6Pondrás el altar de los holocaustos delante de la entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro.
7Colocarás la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y le echarás agua.
8Alrededor dispondrás el atrio y colocarás el tapiz a la entrada del atrio.
9Después tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y cuanto hay en ella; la consagrarás con todos sus utensilios y será sacrosanta.
10Ungirás asimismo el altar de los holocaustos con todos sus utensilios; consagrarás el altar y será sacrosanto.
11Ungirás también la pila con su peana y los consagrarás.
12Luego mandarás acercarse a Aarón y a sus hijos a la entrada de la Tienda del Encuentro y los harás lavarse con agua.
13Revestirás a Aarón con los ornamentos sagrados, lo ungirás y lo consagrarás para que ejerza mi sacerdocio.
14Después mandarás acercarse a sus hijos y les vestirás las túnicas.
15Los ungirás, como ungiste a su padre, para que ejerzan mi sacerdocio. Su unción les conferirá un sacerdocio perpetuo, de generación en generación».
16Moisés hizo todo conforme a lo que el Señor le había mandado.
17El día uno del mes primero del segundo año fue erigida la Morada.
18Moisés erigió la Morada, colocó las basas, puso los tablones con sus travesaños y plantó las columnas;
19montó la tienda sobre la Morada y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había mandado a Moisés.
20Luego colocó el Testimonio en el Arca, sujetó los varales al Arca y puso el propiciatorio encima del Arca.
21Después trasladó el Arca a la Morada, puso el velo de separación para cubrir el Arca del Testimonio; como el Señor había mandado a Moisés.
22Colocó también la mesa en la Tienda del Encuentro, en la parte norte de la Morada y fuera del velo.
23Sobre ella dispuso los panes presentados al Señor; como el Señor había mandado a Moisés.
24Colocó el candelabro en la Tienda del Encuentro, en la parte sur del Santuario, frente a la mesa,
25y encendió las lámparas en presencia del Señor; como el Señor había mandado a Moisés.
26Puso el altar de oro en la Tienda del Encuentro, frente al velo;
27y sobre él quemó el incienso perfumado; como el Señor había mandado a Moisés.
28Después colocó la cortina a la entrada de la Morada.
29Puso el altar de los holocaustos a la entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro, y sobre él ofreció el holocausto y la ofrenda, como el Señor había mandado a Moisés.
30Colocó la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y le echó agua para las abluciones.
31Moisés, Aarón y sus hijos se lavaban manos y pies;
32cuando iban a entrar en la Tienda del Encuentro y al acercarse al altar, se lavaban, como el Señor había mandado a Moisés.
33Alrededor de la Morada y del altar levantó el atrio, y colocó el tapiz a la entrada del mismo. Y así acabó la obra Moisés.
34Entonces la nube cubrió la Tienda del Encuentro y la gloria del Señor llenó la Morada.
35Moisés no pudo entrar en la Tienda del Encuentro, porque la nube moraba sobre ella y la gloria del Señor llenaba la Morada.
36Cuando la nube se alzaba de la Morada, los hijos de Israel levantaban el campamento, en todas las etapas.
37Pero cuando la nube no se alzaba, ellos esperaban hasta que se alzase.
38De día la nube del Señor se posaba sobre la Morada, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.
Lucas 15
1Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo.
2Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
3Jesús les dijo esta parábola:
4«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra?
5Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento;
6y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
7Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
8O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra?
9Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.
10Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».
11También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos;
12el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes.
13No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
14Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
15Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos.
16Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
17Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre.
18Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;
19ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
20Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
21Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
22Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies;
23traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete,
24porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete.
25Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza,
26y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
28Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
29Entonces él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos;
30en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
31Él le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo;
32pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».
Lucas 16
1Decía también a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.
2Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
3El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza.
4Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.
5Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
6“¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.
7Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él dijo: “Cien fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta”.
8Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz.
9Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
10El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.
11Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera?
12Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
13Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
14Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.
15Y les dijo: «Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios.
16La Ley y los Profetas llegan hasta Juan; desde entonces se anuncia la buena noticia del reino de Dios y todos se esfuerzan por entrar en él.
17Es más fácil que pasen el cielo y la tierra que no que caiga un ápice de la ley.
18Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio, y el que se casa con una repudiada por su marido comete adulterio.
19Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día.
20Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas,
21y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
22Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado.
23Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno,
24y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
25Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
26Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
27Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre,
28pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
29Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
30Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
31Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».