Lectura 290 de 365
Jeremías 41-42 · Salmos 75
Jeremías 41
1Pues bien, el mes séptimo, Ismael, hijo de Netanías y nieto de Elisamá, de estirpe real, se dirigió en compañía de diez hombres a Mispá, a entrevistarse con Godolías, hijo de Ajicán. Mientras estaban comiendo,
2se levantó Ismael, hijo de Netanías, junto con los diez hombres que lo acompañaban, y mataron a puñaladas a Godolías, hijo de Ajicán y nieto de Safán, que había sido nombrado gobernador por el rey de Babilonia.
3Ismael asesinó también a todos los de Judá que estaban con Godolías en Mispá y a los soldados caldeos que se encontraban allí.
4Al día siguiente del asesinato de Godolías, cuando nadie se había percatado todavía del hecho,
5llegaron de Siquén, de Siló y de Samaría ochenta hombres con la barba afeitada, con la ropa hecha jirones y con incisiones en el cuerpo. Llevaban oblaciones e incienso para ofrecerlos en el templo del Señor.
6Ismael, hijo de Netanías, salió de Mispá a su encuentro; caminaba llorando. Cuando llegó junto a ellos, les dijo: «Venid ante Godolías, hijo de Ajicán».
7Una vez dentro de la ciudad, Ismael, hijo de Netanías, los degolló con la ayuda de sus hombres y los arrojó en la cisterna.
8Entre ellos había diez hombres que dijeron a Ismael: «No nos mates, que hemos escondido en el campo trigo, cebada, aceite y miel». Ismael desistió de su plan y no los mató como había hecho con sus compañeros.
9La cisterna en la que Ismael había arrojado los cadáveres de los hombres asesinados era una cisterna enorme que el rey Asá había mandado excavar para defenderse de Basá, rey de Israel. Ismael, hijo de Netanías, la llenó de cadáveres.
10Ismael apresó después al resto de la población de Mispá y a las princesas reales, a toda la gente que Nabuzardán, jefe de la guardia, había confiado a Godolías, hijo de Ajicán. Ismael, hijo de Netanías, se los llevó prisioneros a territorio amonita.
11Cuando Yojanán, hijo de Caréaj, y los oficiales que lo acompañaban se enteraron de los crímenes perpetrados por Ismael, hijo de Netanías,
12reunieron a todos sus hombres y fueron a luchar contra Ismael, hijo de Netanías. Lo encontraron junto a la alberca grande de Gabaón.
13Cuando la gente de Mispá que Ismael llevaba prisionera vio a Yojanán, hijo de Caréaj, y a los oficiales que lo acompañaban, se llenaron de alegría,
14dieron media vuelta y se pasaron a Yojanán, hijo de Caréaj.
15Ismael, hijo de Netanías, escapó de Yojanán con ocho hombres, en dirección a territorio amonita.
16Yojanán, hijo de Caréaj, y los oficiales que lo acompañaban se ocuparon de la gente de Mispá que Ismael, hijo de Netanías, había hecho prisionera tras asesinar a Godolías, hijo de Ajicán. Entre la gente había soldados, mujeres, niños y eunucos que Yojanán había rescatado en Gabaón.
17La gente se puso en marcha e hicieron una parada en el albergue de Quinán, cerca de Belén, antes de proseguir viaje a Egipto,
18adonde huían por miedo a los caldeos, ya que Ismael, hijo de Netanías, había asesinado a Godolías, hijo de Ajicán, a quien el rey de Babilonia había nombrado gobernador del país.
Jeremías 42
1Entonces los oficiales del ejército, acompañados de Yojanán, hijo de Caréaj, de Jezanías, hijo de Osaías, y del resto de la gente, del más pequeño al más grande,
2acudieron al profeta Jeremías y le dijeron: —Acepta nuestra súplica y reza al Señor, tu Dios, por nosotros y por todo este resto, pues quedamos muy pocos de tantos que éramos, como bien puedes ver.
3Que el Señor, tu Dios, nos indique el camino que hemos de seguir y lo que debemos hacer.
4El profeta Jeremías les respondió: —De acuerdo. Rezaré al Señor, vuestro Dios, según me pedís. Y os comunicaré, sin ocultaros nada, todo lo que el Señor me responda.
5Ellos dijeron a Jeremías: —Que el Señor sea testigo veraz y fiel contra nosotros si no cumplimos todo lo que el Señor, tu Dios, te mande decirnos.
6Tanto si nos gusta como si no nos gusta, obedeceremos al Señor, nuestro Dios, a quien nosotros te enviamos. De este modo, si obedecemos al Señor, nuestro Dios, todo nos irá bien.
7Pasados diez días, Jeremías recibió la palabra del Señor.
8Este llamó a Yojanán, hijo de Caréaj, a todos sus oficiales y al resto de la gente, del más pequeño al más grande,
9y les dijo: —Esto dice el Señor, Dios de Israel, a quien me enviasteis para presentarle vuestras súplicas:
10«Si os quedáis a vivir en esta tierra, os construiré y no os destruiré, os plantaré y no os arrancaré, pues me pesa el mal que os he hecho.
11No temáis al rey de Babilonia, como hacéis ahora; no lo temáis —oráculo del Señor—, porque yo estoy con vosotros para salvaros y libraros de su mano.
12Le infundiré compasión para que se compadezca de vosotros y os deje volver a vuestras tierras.
13Pero si decís que no queréis habitar en este país —desoyendo así la voz del Señor, vuestro Dios—,
14y que preferís ir a vivir a Egipto, pensando que allí no conoceréis guerras, ni oiréis toques de alarma, ni pasaréis hambre,
15entonces, resto de Judá, escuchad la palabra del Señor: Esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Si os empeñáis en ir a Egipto para residir allí,
16la espada que teméis os alcanzará allí, en Egipto, y el hambre que os asusta os perseguirá en Egipto, donde moriréis.
17Todos los que vayan a instalarse en Egipto en calidad de refugiados morirán víctimas de la espada, el hambre o la peste. No habrá nadie que sobreviva ni que escape a las calamidades que haré caer sobre ellos.
18Pues esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Del mismo modo que derramé mi ira y mi cólera sobre los habitantes de Jerusalén, así derramaré mi ira y mi cólera sobre vosotros cuando lleguéis a Egipto. Os convertiréis en maldición y espanto, en objeto de imprecación y de vergüenza, y no volveréis a ver esta tierra».
19Esto os dice el Señor, resto de Judá: «No vayáis a Egipto. Tenedlo bien en cuenta, tal como hoy os advierto».
20Os habéis engañado a vosotros mismos rogándome que fuera al Señor, vuestro Dios, pidiendo que intercediera por vosotros y diciendo que os comunicara lo que dijera el Señor para ponerlo en práctica.
21Os lo acabo de comunicar hoy, pero no hacéis caso de cuanto el Señor, vuestro Dios, me ha encargado deciros.
22Pues bien, estad seguros de que moriréis víctimas de la espada, del hambre o de la peste en el país que habéis elegido para residir como refugiados.
Salmo 75
1Al Director. «No destruyas». Salmo de Asaf. Cántico.
2Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, invocando tu nombre, contando tus maravillas.
3«Cuando elija la ocasión, yo juzgaré rectamente.
4Aunque tiemble la tierra con sus habitantes, yo he afianzado sus columnas». (Pausa)
5Digo a los jactanciosos: «No os jactéis»; a los malvados: «No alcéis la testuz,
6no alcéis la testuz contra el cielo», no digáis insolencias contra la Roca.
7Ni del oriente ni del occidente, ni del desierto ni de los montes,
8solo Dios gobierna: a uno humilla, a otro ensalza.
9El Señor tiene una copa en la mano, un vaso lleno de vino drogado: lo da a beber hasta las heces a todos los malvados de la tierra.
10Pero yo siempre proclamaré su grandeza, y tañeré para el Dios de Jacob:
11derribaré el poder de los malvados, y se alzará el poder del justo.