Lectura 185 de 365
Proverbios 14-16 · 2 Pedro 3
Proverbios 14
1Mujer sabia edifica su casa, la necia la destruye con sus manos.
2Quien anda con rectitud teme al Señor, quien va por mal camino lo desprecia.
3La boca del necio le acarrea latigazos, los labios del prudente son su defensa.
4Donde faltan bueyes falta el trigo, toros robustos multiplican la cosecha.
5Testigo fiel nunca miente, testigo falso difunde mentiras.
6El arrogante fracasa al buscar sabiduría, es fácil el saber para el hombre inteligente.
7Mantente alejado del necio, no hallarás saber en sus palabras.
8La sabiduría del prudente asegura su camino, al necio le descarría su propia necedad.
9Los necios se ríen de sus culpas, los rectos gozan de favor.
10El corazón conoce su propia amargura, y no comparten extraños su alegría.
11La casa del malvado será destruida, la morada del honrado verá prosperidad.
12Hay caminos que parecen rectos y al final conducen a la muerte.
13Incluso entre risas sufre el corazón, y al final la alegría acaba en dolor.
14De su conducta se jacta el malhechor; de sus obras, el hombre de bien.
15El ingenuo se lo cree todo, el prudente sabe dónde pisa.
16El sabio teme y se aparta del mal, el necio arrogante se cree seguro.
17El impulsivo comete locuras, el reflexivo se muestra paciente.
18Los simples heredan necedad, los prudentes se coronan de saber.
19Los malvados se inclinarán ante los buenos; los impíos, ante las puertas del honrado.
20Detestan al pobre sus propios vecinos; en cambio, al rico le sobran amigos.
21Quien desprecia a su prójimo peca, dichoso quien se apiada del pobre.
22Los que traman el mal se pierden, amor y lealtad al que hace el bien.
23Todo esfuerzo obtiene recompensa, el mucho hablar conduce a la miseria.
24Corona de los sabios es su saber; diadema de los necios, su torpeza.
25El testigo veraz salva vidas, el impostor propaga mentiras.
26Temer al Señor es refugio seguro, servirá de defensa a los hijos.
27Temer al Señor es fuente de vida, libra de los lazos de la muerte.
28Pueblo numeroso, gloria del rey; escasez de súbditos, ruina del príncipe.
29Quien tiene paciencia abunda en prudencia, quien es impulsivo demuestra torpeza.
30Ánimo tranquilo es vida del cuerpo, la envidia carcome los huesos.
31Quien oprime al pobre ofende a su Hacedor, quien se apiada del indigente lo honra.
32El malvado se hunde en su propia maldad, el honrado se halla seguro en su honradez.
33El corazón del sensato alberga sabiduría, entre los necios es desconocida.
34La justicia engrandece a una nación, su fracaso es la ruina de los pueblos.
35Siervo inteligente se gana al rey, el tonto se hace objeto de su ira.
Proverbios 15
1Respuesta amable calma la cólera, palabra áspera excita la ira.
2La lengua del sabio rezuma saber, la boca del necio profiere necedades.
3En todo lugar los ojos del Señor observan malvados y honrados.
4Lengua amable es árbol de vida, lengua áspera rompe el corazón.
5El necio desprecia la corrección paterna, el prudente escucha la reprensión.
6La casa del honrado desborda de bienes, las ganancias del malvado son inestables.
7Los labios del sabio destilan ciencia; la mente del necio, ignorancia.
8El Señor detesta el sacrificio del malvado, la oración de los rectos alcanza su favor.
9El Señor detesta la conducta del malvado, pero ama al hombre que busca la justicia.
10Quien deja el buen camino tendrá su castigo, quien odia la corrección morirá.
11El Señor conoce Abismo y Perdición, ¡cuánto más el corazón humano!
12El soberbio no quiere reprensiones, por eso no se junta con los sabios.
13Corazón contento alegra el semblante, corazón afligido deprime el ánimo.
14La mente inteligente cultiva el saber, la boca del tonto se apacienta de sandeces.
15Para el apenado todos los días son malos, corazón feliz siempre está de fiesta.
16Más vale poco con temor del Señor que grandes tesoros con preocupación.
17Más vale ración de verdura con amor que buey cebado con rencor.
18Hombre impulsivo provoca peleas, hombre paciente calma contiendas.
19En la senda del vago crecen espinos, la ruta del que trabaja está allanada.
20Hijo sabio alegra a su padre, hijo necio deshonra a su madre.
21La necedad divierte al ignorante, el sensato camina con rectitud.
22Si faltan consultas, fracasan los planes, y si hay consejeros, se llevan a efecto.
23Respuestas adecuadas alegran al hombre, resulta agradable la palabra oportuna.
24El sensato camina hacia la vida y se libra de bajar al Abismo.
25El Señor derriba la casa del soberbio y mantiene firmes los linderos de la viuda.
26El Señor detesta los planes perversos; le agradan, en cambio, las palabras sinceras.
27Quien mucho codicia destruye su casa, quien odia el soborno vivirá.
28La mente del honrado medita la respuesta, la boca del malvado vomita maldades.
29El Señor está lejos de los malvados y escucha la oración de los honrados.
30Mirada benévola alegra el corazón, buena noticia fortalece el cuerpo.
31Oído que escucha corrección adecuada tiene entre los sabios su morada.
32Quien rechaza la corrección se desprecia, quien escucha la reprensión se hace sensato.
33Temer al Señor educa en la sabiduría, delante de la gloria va la humildad.
Proverbios 16
1El hombre tiene proyectos, el Señor proporciona la respuesta.
2El hombre se cree irreprochable, pero el Señor examina sus intenciones.
3Encomienda al Señor tus tareas, y tendrán éxito tus planes.
4El Señor da a cada cosa su destino, al malvado el día funesto.
5El Señor detesta al arrogante, tarde o temprano lo pagará.
6Amor y fidelidad reparan la culpa, temer al Señor aparta del mal.
7Si el Señor aprueba la conducta de alguien, lo reconcilia incluso con sus enemigos.
8Más vale poco con justicia que muchas ganancias injustas.
9El hombre proyecta su camino, el Señor dirige sus pasos.
10Los labios del rey son un oráculo: su boca no yerra cuando juzga.
11Balanza exacta es del Señor, obra suya las pesas de la bolsa.
12Los reyes detestan el mal, el trono se afianza en la justicia.
13El rey aprueba las palabras sinceras, ama al que habla con honradez.
14La ira del rey preludia la muerte, el hombre sensato sabe apaciguarla.
15La serenidad del rey preludia la vida, su favor parece lluvia de primavera.
16Más vale adquirir sabiduría que oro, mejor poseer inteligencia que plata.
17La senda del honrado se aparta del mal, quien cuida su camino conserva su vida.
18La soberbia precede a la ruina; el orgullo, a la caída.
19Más vale ser sencillo entre pobres que repartir botín con soberbios.
20Quien atiende a la palabra prospera, dichoso quien confía en el Señor.
21Al hombre juicioso lo llaman prudente, palabras suaves añaden persuasión.
22La sensatez es fuente de vida, la necedad castiga a los necios.
23En mente sabia hay discursos prudentes, sus labios tienen palabras persuasivas.
24Panal de miel las palabras amables, dulces al paladar, remedio para el cuerpo.
25Hay caminos que parecen rectos y al final conducen a la muerte.
26Obrero necesitado trabaja con afán, su propia boca lo estimula.
27El depravado cava tumbas funestas, lleva en sus labios fuego abrasador.
28El tramposo provoca peleas, el chismoso divide a los amigos.
29El violento seduce a su prójimo y lo lleva por el mal camino.
30Quien guiña el ojo prepara intrigas, quien ha hecho el mal se muerde los labios.
31Las canas son corona de gloria, el fruto de una vida honrada.
32Más vale ser paciente que valiente, dominarse que conquistar ciudades.
33Se tiran los dados sobre la mesa, pero la decisión viene del Señor.
2 Pedro 3
1Esta es ya, queridos míos, la segunda carta que os escribo. Con ellas quiero suscitar en vosotros, a base de recuerdos, un sano criterio
2para recordar los mensajes emitidos por los santos profetas y el mandamiento del Señor y Salvador transmitido por los apóstoles;
3sabiendo, ante todo, que en los últimos días vendrán burlones con todo tipo de burlas, que actuarán conforme a sus propias pretensiones
4y dirán: «¿En qué queda la promesa de su venida? Pues desde que los padres murieron todo sigue igual, como desde el principio de la creación».
5Porque intencionadamente se les escapa que desde antiguo existieron unos cielos y también una tierra surgida del agua y establecida en medio del agua gracias a la palabra de Dios;
6por eso el mundo de entonces pereció anegado por el agua.
7Pero ahora los cielos y la tierra custodiados por esa misma palabra están reservados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
8Mas no olvidéis una cosa, queridos míos, que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día.
9El Señor no retrasa su promesa, como piensan algunos, sino que tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda sino que todos accedan a la conversión.
10Pero el Día del Señor llegará como un ladrón. Entonces los cielos desaparecerán estrepitosamente, los elementos se disolverán abrasados y la tierra con cuantas obras hay en ella quedará al descubierto.
11Puesto que todas estas cosas van a disolverse de este modo, ¡qué santa y piadosa debe ser vuestra conducta,
12mientras esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios! Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.
13Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia.
14Por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, intachables e irreprochables,
15y considerad que la paciencia de nuestro Señor es nuestra salvación, según os escribió también nuestro querido hermano Pablo conforme a la sabiduría que le fue concedida;
16tal como dice en todas las cartas en las que trata estas cosas. En ellas hay ciertamente algunas cuestiones difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tergiversan como hacen con las demás Escrituras para su propia perdición.
17Así pues, queridos míos, ya que estáis prevenidos, estad en guardia para que no os arrastre el error de esa gente sin principios ni decaiga vuestra firmeza.
18Por el contrario, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.