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Novena a Nuestra Señora de Guadalupe

Fiesta el 12 de diciembre · Patrona de América · Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe (Ciudad de México)

Nueve días de oración con la Patrona de América, la Morenita del Tepeyac, que dijo «¿no estoy yo aquí, que soy tu Madre?».

Próximas fechas (2026)Del 3 de diciembre al 11 de diciembre · Fiesta: 12 de diciembreNueve días que terminan la víspera de la fiesta.
Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe (Ciudad de México)
Letra100 %

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América

Al pie del cerro del Tepeyac, en el norte de Ciudad de México, se alza la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, el santuario mariano más visitado del mundo. Según el relato guadalupano, venerado por la Iglesia, la Virgen María se apareció allí del 9 al 12 de diciembre de 1531 al indígena san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, presentándose como «la perfecta siempre virgen Santa María, Madre del Dios verdadero», y pidiendo que se levantara un templo. Como signo, dejó su imagen impresa en la tilma de Juan Diego y floreció rosas en pleno invierno ante el obispo fray Juan de Zumárraga. La imagen fue coronada pontificiamente en 1895; san Pío X la declaró Patrona de América Latina (1910) y Pío XII la aclamó «Emperatriz de América y Reina de México» (1945). San Juan Pablo II canonizó a Juan Diego el 31 de julio de 2002. Su fiesta se celebra el 12 de diciembre.

Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Señora de Guadalupe en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, la Morenita del Tepeyac, nos lleva de la mano a Jesús.

Datos esenciales de la advocación

  • Advocación: Nuestra Señora de Guadalupe (la del Tepeyac), Patrona de México y de toda América.
  • Lugar: Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, al pie del cerro del Tepeyac, Ciudad de México; la basílica actual se dedicó en 1976.
  • Marco eclesial: Arquidiócesis Primada de México (Vicariato de Guadalupe).
  • Origen: según el relato guadalupano, aparición a san Juan Diego en 1531 e imagen impresa en su tilma; el relato en náhuatl, el Nican Mopohua, se atribuye a Antonio Valeriano.
  • Estado eclesial: coronación pontificia el 12 de octubre de 1895 (autorizada por León XIII); Patrona de América Latina (san Pío X, 1910); «Emperatriz de América y Reina de México» (Pío XII, 1945); Juan Diego canonizado el 31 de julio de 2002.
  • Fiesta: 12 de diciembre.

Cómo prepararse para rezar la novena

La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Señora de Guadalupe no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate como quien sube al Tepeyac para encontrarse con su Madre. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.

Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los pequeños y olvidados y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de Guadalupe nos enseña a confiar como niños en la Madre de Dios.

Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Señora de Guadalupe no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.

Orden propuesto para cada día

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
  • Lectura de la memoria histórica del día.
  • Meditación pausada del tema propio de la jornada.
  • Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
  • Formulación del propósito concreto del día.
  • Oración del día a Nuestra Señora de Guadalupe.
  • Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.

Oración inicial para todos los días

Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en la Santísima Virgen María una Madre que nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe. Concédenos, por su intercesión, la confianza de los pequeños, el celo por anunciar el Evangelio y el respeto a la dignidad de toda vida humana; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.

Día primero — «¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?»

Memoria histórica

Según el relato guadalupano, cuando Juan Diego, angustiado por la enfermedad de su tío, quiso evitar a la Virgen, ella le salió al paso y le dijo con ternura: «¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y amparo?». Palabras que resumen todo el consuelo del Tepeyac.

Meditación

María es Madre, y una madre no abandona a su hijo en la aflicción. Al pie de la cruz, Jesús nos la dio como Madre en la persona de Juan; desde entonces nos cobija bajo su sombra. Saber que la Madre «está aquí» disipa el miedo y devuelve la confianza al corazón. Pedir la intercesión de la Señora de Guadalupe es acogerse a ese amparo maternal, seguros de que ella nos lleva a su Hijo y nunca nos deja solos.

Palabra de Dios sugerida

«Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19,27).

Propósito

Ante un miedo o una angustia, me acogeré hoy al amparo de la Madre con una oración confiada.

Oración del día

Señora de Guadalupe, que dijiste «¿no estoy yo aquí, que soy tu Madre?», cóbijanos bajo tu sombra y llévanos a tu Hijo. Que vivamos confiados en tu amparo. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.

Día segundo — Dios que habla a cada pueblo

Memoria histórica

La Señora del Tepeyac habló a Juan Diego en náhuatl, su propia lengua, y se mostró con rasgos y signos de su pueblo. Por eso el acontecimiento guadalupano acompañó la primera evangelización de México y acercó el Evangelio a los pueblos indígenas.

Meditación

Dios no es ajeno a ninguna cultura: se acerca a cada pueblo en su lengua y en sus signos, como en Pentecostés, cuando cada uno oía hablar en su propio idioma las maravillas de Dios. María, al hacerse cercana a los sencillos de México, muestra que el Evangelio echa raíces respetando y elevando lo bueno de cada cultura. Pedir la intercesión de la Señora de Guadalupe es pedir que sepamos llevar a Cristo a cada persona en su lenguaje, con respeto y cercanía.

Palabra de Dios sugerida

«Cada uno los oía hablar en su propia lengua» (Hechos 2,6).

Propósito

Me acercaré hoy a alguien distinto a mí con respeto y cercanía, hablándole con el lenguaje del amor.

Oración del día

Señora de Guadalupe, que hablaste a tu hijo en su propia lengua, enséñanos a acercar a Cristo a cada persona con respeto. Que el Evangelio eche raíz en todos los pueblos. Ruega por nosotros. Amén.

Día tercero — La fe de los sencillos

Memoria histórica

Juan Diego era un indígena humilde, un laico sencillo, a quien la Virgen escogió como mensajero ante el obispo. Él obedeció con docilidad, pese a sentirse pequeño e indigno. San Juan Pablo II lo canonizó en 2002, como modelo de santidad laical.

Meditación

Dios elige a los pequeños para confundir a los soberbios: «te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a los pequeños». Juan Diego no tenía poder ni letras, pero tenía fe y humildad, y por eso Dios se sirvió de él. También nosotros, sencillos y limitados, podemos ser mensajeros de Dios si obedecemos con docilidad. Pedir la intercesión de la Señora de Guadalupe es pedir la fe humilde y disponible de Juan Diego.

Palabra de Dios sugerida

«Te doy gracias, Padre… porque has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a los pequeños» (Mateo 11,25).

Propósito

Aceptaré hoy con humildad una tarea pequeña o un encargo, cumpliéndolo con fidelidad por amor a Dios.

Oración del día

Señora de Guadalupe, que escogiste a san Juan Diego, alcánzanos su fe humilde y su docilidad. Que Dios se sirva también de nosotros, pequeños y disponibles. Ruega por nosotros. Amén.

Día cuarto — María junto a los enfermos

Memoria histórica

El relato guadalupano cuenta que el tío de Juan Diego, Juan Bernardino, estaba gravemente enfermo, y que la Virgen le devolvió la salud, asegurando a su sobrino que ya había sanado. Desde entonces, incontables enfermos han acudido al Tepeyac buscando el consuelo de la Madre.

Meditación

En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.

Palabra de Dios sugerida

«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).

Propósito

Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.

Oración del día

Señora de Guadalupe, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.

Día quinto — Estrella de la evangelización

Memoria histórica

El acontecimiento de Guadalupe impulsó la evangelización de México y de toda América. San Juan Pablo II, gran devoto guadalupano, encomendó a la Señora del Tepeyac la nueva evangelización del continente y la invocó como Estrella de la evangelización.

Meditación

María, que llevó a Cristo al mundo, sigue siendo estrella que guía a la Iglesia en su misión. El Señor nos envía a todos a ser testigos suyos, cada uno en su lugar: en la familia, el trabajo, la vecindad. No hace falta ir lejos; basta dar razón de nuestra esperanza con la vida y la palabra. Pedir la intercesión de la Señora de Guadalupe es pedir corazón misionero, que no se avergüence del Evangelio y lo lleve con alegría a los demás.

Palabra de Dios sugerida

«Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos» (Mateo 28,19).

Propósito

Daré hoy un testimonio sencillo de mi fe: una palabra, un gesto o una invitación a rezar.

Oración del día

Señora de Guadalupe, Estrella de la evangelización, enciende en nosotros el celo por anunciar a tu Hijo. Que llevemos su Evangelio con alegría allí donde vivimos. Ruega por nosotros. Amén.

Día sexto — Madre de la vida y de la dignidad

Memoria histórica

La Señora de Guadalupe es venerada como Madre que lleva en su seno al Autor de la vida, y es invocada como protectora de los no nacidos y de la dignidad de los pequeños y olvidados. Su imagen, con el cinto propio de las mujeres encintas, se ha leído siempre como signo de la vida que espera.

Meditación

Toda vida humana es sagrada, porque el hombre está hecho a imagen de Dios y llamado a ser hijo suyo. María, que acogió en su seno al Verbo hecho carne, nos enseña a acoger, defender y servir la vida, especialmente la más frágil: el niño no nacido, el anciano, el enfermo, el pobre, el descartado. Pedir la intercesión de la Señora de Guadalupe es pedir un corazón que respete y defienda la dignidad de toda persona.

Palabra de Dios sugerida

«Antes de formarte en el vientre, te conocí» (Jeremías 1,5).

Propósito

Defenderé hoy la dignidad de alguien frágil o despreciado con un gesto concreto de respeto o de ayuda.

Oración del día

Señora de Guadalupe, Madre de la vida, que llevaste en tu seno al Autor de la vida, enséñanos a acoger y defender toda vida humana. Ampara a los más frágiles. Ruega por nosotros. Amén.

Día séptimo — Emperatriz de América, Reina y Madre

Memoria histórica

La imagen de Guadalupe fue coronada pontificiamente en 1895; san Pío X la declaró Patrona de América Latina en 1910, y Pío XII la aclamó «Emperatriz de América y Reina de México» en 1945. La Iglesia reconoció así la realeza maternal de esta Madre.

Meditación

María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de Guadalupe no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.

Palabra de Dios sugerida

«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).

Propósito

Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.

Oración del día

Señora de Guadalupe, Emperatriz de América, Reina y Madre, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.

Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo

Memoria histórica

En México y en toda América, la devoción a Guadalupe se vive en familia: generaciones enteras han presentado a sus hijos ante la Morenita, han rezado juntas y han peregrinado al Tepeyac como quien vuelve a casa. La Guadalupana es el corazón de innumerables hogares.

Meditación

Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).

Propósito

Rezaré hoy por mi familia y procuraré un gesto de reconciliación o de ternura con alguien de mi hogar.

Oración del día

Señora de Guadalupe, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.

Día noveno — Envío a la vida

Memoria histórica

La novena culmina en la fiesta del 12 de diciembre, cuando México y América entera honran a la Guadalupana con cantos, peregrinaciones y «mañanitas». Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada junto a su Madre.

Meditación

La fiesta no es el final, sino el envío. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver a la vida transformados. La Señora de Guadalupe, que dijo «¿no estoy yo aquí, que soy tu Madre?», nos precede como Madre y como esperanza, y nos envía a llevar a Cristo a los demás, como llevó a Juan Diego a ser su mensajero.

Palabra de Dios sugerida

«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).

Propósito

Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.

Oración del día

Señora de Guadalupe, Madre y Estrella de América, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, cobijados bajo tu sombra, llevemos a Cristo a los demás, hasta llegar al puerto eterno de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.

Oración final

Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, que te apareciste como Madre al humilde Juan Diego y dejaste tu imagen como signo de tu amor, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a México, a los pueblos de América, a los pequeños y olvidados, a los enfermos, a las familias, a la Iglesia que peregrina y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por México y por los pueblos de América, para que la devoción a Guadalupe fructifique en obras de caridad y en respeto a la vida. Roguemos al Señor.
  • Por los pequeños, los pobres y los olvidados, para que encuentren en María amparo y en la Iglesia una casa. Roguemos al Señor.
  • Por la evangelización del continente, para que, guiados por la Estrella de la evangelización, muchos conozcan a Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, para que la Señora de Guadalupe los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.