← Curso: San Maximiliano Kolbe

Consagración a la Inmaculada

Toda la vida de San Maximiliano Kolbe gira en torno a un nombre: la Inmaculada. A Ella se consagró del todo, por Ella trabajó y por Ella dio la vida. Su gran intuición fue que ser enteramente de María es el camino más rápido y seguro para ser enteramente de Cristo, y que Ella conducirá la victoria del amor de Dios en el mundo.

Aquí, esa consagración total a la Inmaculada y el amor que lo llevó hasta el martirio, cómo vivirlo hoy y oraciones, para entregarnos también nosotros a María y aprender de Kolbe a amar hasta el extremo.

Comenzar la preparación · 33 díasItinerario diario con meditación, lectura y oraciones, guardando tu progreso hasta el acto de consagración.

Su ejemplo

«Cosa y propiedad» de la Inmaculada

Kolbe se consideraba enteramente de María: «cosa y propiedad» de la Inmaculada, un instrumento en sus manos. No era un sentimiento, sino una entrega total y activa: ponía toda su vida, su trabajo y su celo a disposición de Ella, seguro de que la Inmaculada «no puede ser vencida».

Ser de María para ser de Cristo

Enseñaba que consagrarse a la Inmaculada no aleja de Cristo, sino que es el camino más corto y seguro para pertenecerle del todo, porque Ella nos lleva directamente a su Hijo. Toda la devoción mariana de Kolbe estaba ordenada a una sola cosa: llevar almas a Cristo.

La Milicia de la Inmaculada

Fundó la Milicia de la Inmaculada (M.I.) para «conquistar el mundo entero» para Cristo por medio de María, empezando por rezar y trabajar por la conversión de todos, incluso de los enemigos de la Iglesia. Frente al odio, opuso el amor confiado a la Virgen.

El amor hasta el extremo

Aquella entrega a la Inmaculada culminó en Auschwitz, cuando se ofreció a morir en lugar de un padre de familia. La corona blanca de la pureza y la roja del martirio, que de niño había pedido a la Virgen, se cumplieron. «No hay amor más grande que dar la vida por los amigos».

Cómo vivirlo

  • Consagrarse a la Inmaculada y ponerlo todo —vida, trabajo, pruebas— en sus manos.
  • Rezar por la conversión de todos, también de los que se oponen a Dios.
  • Ser de María cada día, para ser del todo de Cristo, y dejarse conducir por Ella a Él.
  • Amar hasta que cueste: hacer sacrificios concretos por los demás.
  • Usar los medios a tu alcance para acercar a otros a Dios, con celo apostólico.

Sus oraciones

Consagración a la Inmaculada

Oh Inmaculada, Reina del cielo y de la tierra, refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima, a quien Dios ha querido confiar todo el orden de la misericordia: yo, indigno pecador, me postro a tus pies y te suplico que me aceptes todo entero como cosa y propiedad tuya, y que hagas de mí, de todas las potencias de mi alma y de mi cuerpo, de toda mi vida, muerte y eternidad, lo que mejor te parezca. Haz de mí lo que quieras, para llevarme, y por mí a otras almas, a tu Hijo Jesús. Amén.

San Maximiliano María Kolbe, Milicia de la Inmaculada

Por el celo y la caridad

Señor Jesús, que diste a San Maximiliano Kolbe un corazón enamorado de la Inmaculada y capaz de dar la vida por un hermano: concédeme celo por las almas, entrega total a María y un amor que llegue hasta el extremo. Que use todos los medios para acercarte a los demás y que ame, como él, hasta el sacrificio. Amén.

Invocación a San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe, mártir de la caridad y todo de la Inmaculada: alcánzanos un corazón consagrado a María, valiente en el bien y capaz de amar hasta el extremo, para dar la vida, cada día, por Cristo y por los hermanos.