Lórica de san Patricio («Me levanto hoy»)
Letra100 %
(Patricio cantó este himno cuando el rey Loegaire le tendió emboscadas para que no fuera a Tara a sembrar la fe. A los emboscados les pareció entonces que él y sus monjes eran ciervos salvajes seguidos de un cervatillo. Por eso se llama «el grito del ciervo».)
Me levanto hoy
por una fuerza poderosa, la invocación de la Trinidad,
por la fe en las Tres Personas,
por la confesión de la unidad
del Creador de la creación.
Me levanto hoy
por la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo,
por la fuerza de su crucifixión y su sepultura,
por la fuerza de su resurrección y su ascensión,
por la fuerza de su venida para el día del Juicio.
Me levanto hoy
por la fuerza del amor de los querubines,
en la obediencia de los ángeles,
en el servicio de los arcángeles,
en la esperanza de la resurrección para recibir la recompensa,
en las oraciones de los patriarcas,
en los anuncios de los profetas,
en la predicación de los apóstoles,
en la fe de los confesores,
en la inocencia de las santas vírgenes,
en las obras de los justos.
Me levanto hoy
por la fuerza del cielo:
luz del sol,
resplandor de la luna,
esplendor del fuego,
rapidez del rayo,
velocidad del viento,
profundidad del mar,
estabilidad de la tierra,
firmeza de la roca.
Me levanto hoy
por la fuerza de Dios que me guía:
el poder de Dios para sostenerme,
la sabiduría de Dios para conducirme,
el ojo de Dios para mirar por mí,
el oído de Dios para escucharme,
la palabra de Dios para hablar por mí,
la mano de Dios para guardarme,
el camino de Dios abierto ante mí,
el escudo de Dios para protegerme,
la hueste de Dios para salvarme
de los lazos de los demonios,
de las tentaciones de los vicios,
de todo el que me quiera mal,
lejos y cerca,
solo o en multitud.
Invoco hoy todas estas fuerzas entre mí y esos males:
contra todo poder cruel y despiadado que se oponga a mi cuerpo y a mi alma,
contra los conjuros de los falsos profetas,
contra las leyes negras del paganismo,
contra las leyes falsas de los que se apartan de la fe,
contra los engaños de la idolatría,
contra los hechizos y la magia,
contra todo saber que corrompe el cuerpo y el alma del hombre.
Cristo me proteja hoy
contra el veneno, contra el fuego,
contra el ahogo, contra las heridas,
para que me llegue abundancia de recompensa.
Cristo conmigo, Cristo delante de mí, Cristo detrás de mí,
Cristo en mí, Cristo debajo de mí, Cristo encima de mí,
Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto, Cristo cuando me siento, Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piense en mí,
Cristo en la boca de todo el que hable de mí,
Cristo en todo ojo que me vea,
Cristo en todo oído que me oiga.
Me levanto hoy
por una fuerza poderosa, la invocación de la Trinidad,
por la fe en las Tres Personas,
por la confesión de la unidad
del Creador de la creación.
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