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Lectura 86 de 90

Apocalipsis 13-14

Letra: Normal

Apocalipsis 13

1Vi una bestia que salía del mar; tenía diez cuernos y siete cabezas, llevaba en los cuernos diez diademas y en las cabezas un nombre blasfemo.

2La bestia que vi era semejante a una pantera con patas de oso y fauces de león. El dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad.

3Y vi que una de sus cabezas estaba como herida de muerte, pero su herida mortal se había curado. Todo el mundo, admirado, seguía a la bestia;

4y adoraron al dragón por haber dado su autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: «¿Quién como la bestia?, ¿quién puede combatir con ella?».

5Y se le dio una boca grandilocuente y blasfema y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.

6Abrió su boca para blasfemar contra Dios, para blasfemar contra su nombre y contra su morada y contra los que habitan en el cielo.

7Y se le dio combatir contra los santos y vencerlos, y se le dio autoridad sobre toda raza, pueblo, lengua y nación.

8Lo adorarán todos los habitantes de la tierra, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero degollado, desde la creación del mundo.

9Quien tenga oídos, que oiga:

10El que está destinado al cautiverio, al cautiverio va. El que mata a espada, a espada tiene que morir. ¡Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos!

11Vi otra bestia que salía de la tierra; tenía dos cuernos de cordero, pero hablaba como un dragón,

12y ejerce toda la autoridad de la primera bestia, en su presencia; y hace que la tierra y todos sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya llaga mortal había sido curada.

13Y realiza grandes signos, incluso hace bajar fuego del cielo a la tierra, en presencia de los hombres.

14Y engaña a los habitantes de la tierra mediante los signos que se le concedió realizar en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hiciesen una imagen de la bestia que tenía la herida de espada, pero que ha sobrevivido.

15Se le concedió infundir espíritu a la imagen de la bestia, de modo que la imagen de la bestia pudiera hablar e hiciera morir a cuantos no adorasen la imagen de la bestia.

16Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente,

17de modo que nadie pueda comprar ni vender si no tiene la marca o el nombre de la bestia.

18Aquí se requiere sabiduría. El que tenga inteligencia, cuente la cifra de la bestia, pues es cifra humana. Y su cifra es seiscientos sesenta y seis.

Apocalipsis 14

1Miré y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabados en la frente su nombre y el nombre de su Padre.

2Oí también como una voz del cielo, como voz de muchas aguas y como voz de un trueno poderoso; y la voz que escuché era como de citaristas que tañían sus cítaras.

3Y cantan un cántico nuevo delante del trono, delante de los cuatro vivientes y los ancianos. Y nadie podía aprender el cántico sino los ciento cuarenta y cuatro mil, los rescatados de la tierra.

4Estos son los que no se contaminaron con mujeres, porque son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que vaya. Estos fueron rescatados como primicias de los hombres para Dios y el Cordero.

5En su boca no se halló mentira: son intachables.

6Vi otro ángel que volaba por mitad del cielo; llevaba un evangelio eterno para anunciarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo.

7Decía con voz poderosa: «Temed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio; adorad al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales de las aguas».

8Y otro ángel, el segundo, le seguía diciendo: «Cayó, cayó la gran Babilonia, la que ha embriagado a todas las naciones con el vino del furor de su fornicación».

9Y otro ángel, el tercero, les seguía diciendo con gran voz: «El que adore a la bestia y a su imagen y reciba su marca en la frente o en la mano,

10ese beberá del vino del furor de Dios, escanciado sin mezcla en la copa de su ira, y será atormentado con fuego y azufre en presencia de los santos ángeles y del Cordero.

11El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos, y no tienen descanso ni de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen y reciben la marca de su nombre».

12¡Aquí se requiere la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús!

13Oí una voz del cielo, que decía: «Escribe: ¡Bienaventurados los muertos, los que mueren en el Señor! Sí —dice el Espíritu—, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan».

14Miré, y apareció una nube blanca; y sentado sobre la nube alguien como un Hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro y en su mano una hoz afilada.

15Salió otro ángel del santuario clamando con gran voz al que estaba sentado sobre la nube: «Mete tu hoz y siega; ha llegado la hora de la siega, pues ya está seca la mies de la tierra».

16El que estaba sentado encima de la nube metió su hoz sobre la tierra y la tierra quedó segada.

17Otro ángel salió del santuario del cielo, llevando él también una hoz afilada.

18Y del altar salió otro ángel, el que tiene poder sobre el fuego, y gritó con gran voz al que tenía la hoz afilada, diciendo: «Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque los racimos están maduros».

19El ángel metió su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

20Pisotearon el lagar fuera de la ciudad, y salió tanta sangre del lagar, que subió hasta los frenos de los caballos en un radio de mil seiscientos estadios.