Lectura 79 de 90
1 Juan 5 · 2 Juan · 3 Juan
1 Juan 5
1Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama al que da el ser ama también al que ha nacido de él.
2En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.
3Pues en esto consiste el amor de Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados,
4pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.
5¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
6Este es el que vino por el agua y la sangre: Jesucristo. No solo en el agua, sino en el agua y en la sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.
7Porque tres son los que dan testimonio:
8el Espíritu, el agua y la sangre, y el testimonio de los tres es único.
9Si aceptamos el testimonio humano, mayor es el testimonio de Dios. Pues este es el testimonio de Dios, que ha dado testimonio acerca de su Hijo.
10El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. Quien no cree a Dios lo hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
11Y este es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo.
12Quien tiene al Hijo tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
13Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna.
14En esto consiste la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha.
15Y si sabemos que nos escucha en lo que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que le hayamos pedido.
16Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no es de muerte, pida y Dios le dará vida —a los que cometan pecados que no son de muerte, pues hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida—.
17Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es de muerte.
18Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios lo guarda, y el Maligno no llega a tocarlo.
19Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero yace en poder del Maligno.
20Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna.
21Hijos míos, guardaos de los ídolos.
2 Juan
1El Presbítero a la Señora Elegida y a sus hijos, a los que yo amo en la verdad; y no solo yo, sino también todos los que tienen conocimiento de la verdad,
2gracias a la verdad que permanece en nosotros y que nos acompañará para siempre.
3Nos acompañará la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Jesucristo, el Hijo del Padre, con la verdad y el amor.
4Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos caminan en la verdad, según el mandamiento que el Padre nos dio.
5Ahora tengo algo que pedirte, Señora —y no es que os escriba un mandamiento nuevo, sino el que tenemos desde el principio—: que nos amemos unos a otros.
6Y en esto consiste el amor: en que caminemos según sus mandamientos. Y este es su mandamiento, según oísteis desde el principio, para que caminéis según él.
7Pues han salido en el mundo muchos embusteros, que no reconocen que Jesucristo vino en carne. El que diga eso es el embustero y el anticristo.
8Estad en guardia, para que no perdáis vuestro trabajo y recibáis el pleno salario.
9Todo el que se propasa y no se mantiene en la doctrina de Cristo, no posee a Dios; quien permanece en la doctrina, este posee al Padre y al Hijo.
10Si os visita alguno que no trae esa doctrina, no lo recibáis en casa ni le deis la bienvenida;
11quien le da la bienvenida se hace cómplice de sus malas acciones.
12Aunque tengo mucho más que deciros, no quiero hacerlo con papel y tinta; espero ir a visitaros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea completo.
13Te saludan los hijos de tu hermana Elegida.
3 Juan
1El Presbítero a su querido Gayo, a quien yo amo en la verdad.
2Querido, te deseo que la prosperidad personal de que ya gozas se extienda a todos tus asuntos, y que tengas buena salud.
3Me alegré muchísimo cuando llegaron unos hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo caminas en la verdad.
4No puedo tener mayor alegría que enterarme de que mis hijos caminan en la verdad.
5Querido: Te portas con plena lealtad en todo lo que haces por los hermanos, y eso que para ti son extraños.
6Ellos han hablado de tu caridad ante la Iglesia. Por favor, provéelos para el viaje como Dios se merece.
7Ellos se pusieron en camino para trabajar por el Nombre, sin aceptar nada de los paganos.
8Por eso debemos sostener nosotros a hombres como estos, para hacernos colaboradores de la verdad.
9Escribí unas letras a la Iglesia, pero Diótrefes, con su afán de dominar, no nos acepta.
10En vista de eso, cuando vaya por ahí, sacaré a relucir lo que está haciendo con esas palabras maliciosas que nos echa. Y, no contento con eso, tampoco acepta a los hermanos, y a los que quieren aceptarlos se lo impide y los expulsa de la Iglesia.
11Querido amigo, no imites lo malo, sino lo bueno; quien hace el bien es de Dios, quien hace el mal no ha visto a Dios.
12Todos recomiendan a Demetrio, y esto responde a la verdad; también nosotros lo recomendamos, y sabes que nuestro testimonio es verdadero.
13Tendría mucho que decirte, pero no quiero hacerlo con tinta y pluma.
14Espero verte pronto y hablar cara a cara.
15La paz esté contigo. Te saludan los amigos. Saluda tú a los amigos, uno por uno.