Lectura 1 de 40
Mateo 1-3
Mateo 1
1Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
2Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos.
3Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán,
4Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón,
5Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé,
6Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón,
7Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf,
8Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías,
9Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías,
10Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías;
11Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
12Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel,
13Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor,
14Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud,
15Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob;
16y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
17Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.
18La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
19José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado.
20Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.
21Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
22Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
23«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
24Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.
25Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.
Mateo 2
1Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
2preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
3Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él;
4convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
5Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
6“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
7Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella,
8y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
9Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
10Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría.
11Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
12Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.
13Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
14José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto
15y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
16Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.
17Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:
18«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».
19Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto
20y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».
21Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.
22Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea
23y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.
Mateo 3
1Por aquellos días, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando:
2«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
3Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”».
4Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
5Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán;
6confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
7Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?
8Dad el fruto que pide la conversión.
9Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.
10Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.
11Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
12Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».
13Por entonces viene Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para que lo bautice.
14Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
15Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo permitió.
16Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
17Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».