Novena a María, Reina de todos los santos
Letanía de la Virgen · Regina Sanctorum omnium
Nueve días de oración con María, Reina de todos los santos, Madre y modelo de la comunión de los santos, camino de santidad.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
María, Reina de todos los santos
«Reina de todos los santos» (Regina Sanctorum omnium) es una de las invocaciones con que culmina la Letanía de la Virgen, tras llamarla Reina de los ángeles, de los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles, de los mártires, de los confesores y de las vírgenes. La Iglesia confiesa así que María, la más santa de las criaturas por gracia de Dios, es Madre y modelo de todos los santos, y reina entre ellos junto a Cristo. Su realeza no es de poder ni de honor mundano, sino participación en la realeza de su Hijo y servicio a los redimidos. No la adoramos: la veneramos como Reina y Madre, y su intercesión, unida a la de todos los santos, nos conduce a Cristo, único Rey y santificador. Esta novena es una súplica confiada para caminar, en compañía de los santos, hacia la santidad a la que Dios nos llama.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo, fuente de toda santidad. Cuanto pidamos en estos nueve días será para amar más a Jesús: «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5).
Datos esenciales de la advocación
- Invocación: María, Reina de todos los santos (Regina Sanctorum omnium), de la Letanía de la Virgen.
- Origen: invocación con que culmina la serie de títulos regios de la Letanía Lauretana; confiesa a María como Reina y Madre de la entera comunión de los santos.
- Sentido: María, la más santa por gracia, reina entre los santos junto a Cristo; su realeza es participación en la de su Hijo y servicio a los redimidos.
- Fundamento evangélico: «De pie a tu derecha está la reina» (Salmo 45,10); «me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho por mí maravillas» (Lucas 1,48-49).
- Para quién: por cuantos aspiran a la santidad y buscan, con la ayuda de María y de todos los santos, seguir fielmente a Cristo.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante María, Reina de todos los santos, no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la santidad a la que Dios nos llama. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate con recogimiento. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por los que buscan a Dios, por tu familia, por los enfermos y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera y la más santa de los discípulos, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, fuente de la santidad. La devoción de la Reina de todos los santos nos recuerda que no caminamos solos: nos acompaña la entera comunión de los santos.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: fe, esperanza y caridad. María, Reina de todos los santos, no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- Señal de la cruz y un breve silencio para ponerse en presencia de Dios.
- Oración inicial para todos los días.
- Invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación del día.
- Lectura pausada de la Palabra de Dios sugerida.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a María, Reina de todos los santos.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, fuente de toda santidad, que coronaste a la Virgen María como Reina de todos los santos, mira con bondad a cuantos nos acogemos a esta advocación. Concédenos, por su intercesión y la de todos los santos, caminar tras las huellas de tu Hijo hacia la santidad, y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos y ciudadanos del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Reina de todos los santos
Memoria histórica
La Letanía de la Virgen culmina llamando a María Reina de los ángeles y de los santos. La Iglesia confiesa así que la Madre de Dios, la más santa de las criaturas, preside por gracia la entera comunión de los santos.
Meditación
Llamar a María «Reina de todos los santos» no la separa de nosotros, sino que la muestra como la primera y más excelsa de los redimidos, delante en el mismo camino que recorremos. Su realeza no es de poder terreno, sino de gracia y de servicio: reina porque amó más y se dejó santificar por Dios como ninguna otra criatura. Al honrarla, honramos la obra de Dios en ella y en todos los santos. Pedir su intercesión es unirnos al coro de los que ya llegaron y que nos animan a seguir.
Palabra de Dios sugerida
«De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir» (Salmo 45,10).
Propósito
Hoy me pondré bajo el amparo de María y de los santos, pidiéndoles ayuda para dar un paso concreto en la santidad.
Oración del día
María, Reina de todos los santos, tú que presides la comunión de los que aman a Dios, alcánzanos la gracia de seguir a tu Hijo por el camino de la santidad. Ruega por nosotros. Amén.
Día segundo — Cristo, fuente de la santidad
Memoria histórica
Solo Dios es santo, y de Él procede toda santidad. Jesús oró por los suyos: «Padre, santifícalos en la verdad» (Juan 17,17), y por su Espíritu hace santos a los pecadores.
Meditación
La Iglesia llama a María «Reina de todos los santos» sin olvidar que la fuente de la santidad es Cristo. Los santos no brillan con luz propia: reflejan la santidad de Dios, que los transformó. También la santidad de María es enteramente don de Dios, que la preservó y la colmó de gracia en atención a los méritos de su Hijo. Nadie se hace santo por sus solas fuerzas: la santidad es obra de la gracia acogida con libertad. Pedir la intercesión de María es pedir que nos lleve a Cristo, el único que santifica.
Palabra de Dios sugerida
«Sed santos, porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo» (Levítico 19,2).
Propósito
Pediré hoy a Cristo, en la oración, la gracia de la santidad, reconociendo que sin Él nada puedo.
Oración del día
María, Reina de todos los santos, llévanos a Cristo, fuente de toda santidad. Que, transformados por su gracia, reflejemos su santidad en nuestra vida. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — La comunión de los santos
Memoria histórica
El Credo confiesa «la comunión de los santos»: la unión de todos los fieles, los del cielo, los que se purifican y los que peregrinan en la tierra, en un solo Cuerpo cuya cabeza es Cristo.
Meditación
No caminamos solos hacia Dios. Formamos parte de una gran familia que abarca cielo y tierra: los santos interceden por nosotros, y nosotros oramos por los difuntos y nos ayudamos unos a otros. María, Reina de todos los santos, es el corazón materno de esa comunión. Saberse acompañado por tantos hermanos que ya llegaron da fuerza en la lucha y consuelo en la soledad. Pedir la intercesión de María y de los santos es apoyarse en esa comunión que Dios ha querido para su pueblo.
Palabra de Dios sugerida
«Estáis rodeados de una nube tan ingente de testigos… corramos con constancia» (Hebreos 12,1).
Propósito
Invocaré hoy a un santo de mi devoción y rezaré por un difunto, viviendo la comunión de los santos.
Oración del día
María, Reina de todos los santos, corazón de la comunión de los que aman a Dios, únenos a la oración de toda la Iglesia del cielo y de la tierra. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María, modelo de los santos
Memoria histórica
Los santos han visto siempre en María la primera discípula y el modelo perfecto del seguimiento de Cristo. Ella «guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lucas 2,19) y cumplió en todo la voluntad de Dios.
Meditación
María es Reina de los santos porque es la más santa, y es la más santa porque fue la más humilde y la más fiel. No hizo grandes obras a los ojos del mundo: creyó, sirvió, amó y permaneció fiel hasta la cruz. En ella se ve que la santidad no consiste en cosas extraordinarias, sino en hacer lo ordinario con amor extraordinario, diciendo cada día «hágase en mí según tu palabra». Contemplar a María modelo de los santos nos anima a una santidad posible y cotidiana. Pedir su intercesión es pedir imitar su fe.
Palabra de Dios sugerida
«Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Lucas 1,45).
Propósito
Imitaré hoy a María en un gesto concreto de fe, humildad o servicio, haciendo con amor un deber sencillo.
Oración del día
María, Reina de todos los santos y modelo de los discípulos, enséñanos que la santidad se teje en lo cotidiano hecho con amor. Ayúdanos a imitar tu fe. Ruega por nosotros. Amén.
Día quinto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
Muchos santos vivieron la santidad en la enfermedad, ofreciendo su dolor unido a la cruz de Cristo. A María, Reina de todos los santos, acuden los enfermos buscando fortaleza y consuelo.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre alcanza a los enfermos, junto con la fortaleza para llevar la cruz. Tantos santos hallaron en el lecho del dolor un camino de santidad, ofreciendo sus sufrimientos por la Iglesia. Pedir la intercesión de María es pedir vivir también la prueba con fe.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y ofreceré alguna molestia mía unida a la cruz de Cristo.
Oración del día
María, Reina de todos los santos y consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y santidad en la prueba. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día sexto — La llamada universal a la santidad
Memoria histórica
La Iglesia enseña que todos los bautizados, sin excepción, están llamados a la santidad, cada uno en su estado de vida. No es cosa de unos pocos, sino la vocación de todo cristiano.
Meditación
A veces pensamos que la santidad es para unos elegidos, pero Dios llama a todos: al padre y a la madre de familia, al trabajador, al enfermo, al joven, al anciano. Los santos fueron gente como nosotros, con defectos y luchas, que se dejaron transformar por la gracia. La santidad se vive en el propio deber, hecho por amor a Dios y al prójimo. María, Reina de todos los santos, nos recuerda que también nosotros estamos llamados a esa corona. Pedir su intercesión es decir «sí» a nuestra propia vocación a la santidad.
Palabra de Dios sugerida
«Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1 Tesalonicenses 4,3).
Propósito
Daré hoy un paso concreto en mi camino de santidad venciendo un defecto o creciendo en una virtud.
Oración del día
María, Reina de todos los santos, recuérdanos que todos estamos llamados a la santidad. Alcánzanos la gracia de responder cada día a esa llamada. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Reina coronada y Madre
Memoria histórica
La Iglesia contempla a María coronada en el cielo por la Santísima Trinidad como Reina del universo y de todos los santos. Su coronación es la exaltación de la humildad y la primicia de la gloria prometida a los redimidos.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». Fue elevada porque se abajó: «enaltece a los humildes». Su corona no la aparta de nosotros, sino que la hace Madre e intercesora de todos los santos y de todos los que aspiran a serlo. Contemplar a la Reina coronada es alentar la esperanza de que también a nosotros, si somos fieles, nos aguarda la corona de la vida. Honrar a María Reina es aprender de su humildad, camino de la verdadera grandeza.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad y de servicio, sabiendo que ese es el camino que lleva a la gloria.
Oración del día
María, Reina coronada y Reina de todos los santos, tú que fuiste exaltada por tu humildad, intercede por nosotros ante Cristo, Rey del universo, para que un día lleguemos a la corona de la vida. Amén.
Día octavo — La santidad en el hogar
Memoria histórica
Muchos santos nacieron y se formaron en hogares sencillos y creyentes. La primera escuela de santidad es la familia, como lo fue Nazaret, donde «Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia» (Lucas 2,52).
Meditación
La santidad no se vive solo en los templos, sino sobre todo en casa: en la paciencia mutua, el perdón, el trabajo, la oración compartida y el servicio callado. Hay una «santidad de la puerta de al lado» que crece en las familias fieles. María, Reina de todos los santos y Madre del hogar, quiere que nuestras casas sean semillero de santos. Encomendarle la familia es pedir que padres e hijos se ayuden a caminar hacia Dios, y que ancianos y los que viven solos sean sostenidos en la fe.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Trabajaré hoy por la santidad de mi hogar con un gesto de servicio, paciencia o perdón, y rezaré por mi familia.
Oración del día
María, Reina de todos los santos y Madre de la Sagrada Familia, haz de nuestros hogares escuelas de santidad. Alcánzanos unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que Cristo reine en cada familia. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
Terminada la novena, los fieles vuelven a su vida diaria con el propósito de seguir el camino de los santos. La vida cristiana es una peregrinación hacia la santidad, en compañía de toda la Iglesia del cielo.
Meditación
La novena no es el final, sino el envío. Habiendo contemplado nueve días a la Reina de todos los santos, somos enviados a vivir como santos en medio del mundo: en el trabajo, la familia y la sociedad, siendo fieles en lo pequeño. No estamos solos: nos preceden y acompañan los santos, y María es nuestra Madre y Reina. Como ella, que tras el «sí» partió deprisa a servir a Isabel, también nosotros, tras la novena, volvemos a la vida para amar, servir y santificarnos donde Dios nos ha puesto.
Palabra de Dios sugerida
«Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mateo 5,48).
Propósito
Viviré hoy mi camino de santidad con un gesto concreto de caridad, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
María, Reina de todos los santos, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, siguiendo el camino de los santos, seamos fieles a nuestra vocación y lleguemos a reunirnos con ellos en la gloria. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
María, Reina de todos los santos, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, la más santa de las criaturas por gracia de Dios, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y fuente de toda santidad. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Une nuestra oración a la de todos los santos, sostén a la Iglesia peregrina, consuela a los enfermos y a las familias, y alcánzanos la gracia de responder a nuestra vocación a la santidad. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre, y reúnenos con todos los santos en la gloria. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que guíen al pueblo de Dios por el camino de la santidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los bautizados, para que respondan a la llamada universal a la santidad, cada uno en su estado de vida. Roguemos al Señor.
- Por los que buscan a Dios y por los que se han alejado, para que, con la intercesión de María y de los santos, encuentren a Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, para que vivan la prueba unidos a la cruz de Cristo, camino de santidad. Roguemos al Señor.
- Por las familias, para que sus hogares sean escuelas de santidad. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Reina de todos los santos los presente ante su Hijo y se reúnan con los santos en la gloria. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.