Novena a Nuestra Señora de la Nube
Fiesta el 1 de enero · Santuario de la Virgen de la Nube, Azogues (Ecuador)
Nueve días de oración con la Virgen de la Nube, señal de la presencia de Dios que guía y ampara, «Madre de los Migrantes».

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora de la Nube
La advocación de Nuestra Señora de la Nube nació en Quito (Ecuador). Según la tradición piadosa, el 30 de diciembre de 1696, mientras el pueblo rezaba por la salud del obispo Sancho de Andrade y Figueroa —gravemente enfermo— y en relación con la devoción a la Virgen de Guápulo, apareció en el cielo, formada por una nube blanca y luminosa, la imagen de la Virgen María con el Niño; muchos lo presenciaron, y el obispo se recuperó. De aquel prodigio, venerado por la piedad del pueblo, nació la devoción, que con el tiempo tuvo su principal santuario en Azogues (provincia de Cañar), a cargo de los franciscanos. La imagen muestra a María coronada sobre la media luna, con una palma y el Niño, y al obispo arrodillado a sus pies. Es patrona de Azogues, muy querida por los emigrantes ecuatorianos como «Madre de los Migrantes», y fue coronada canónicamente el 1 de enero de 1967. Su fiesta se celebra el 1 de enero.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Cuanto pidamos a la Virgen de la Nube en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5). Ella, señal de la presencia de Dios, nos guía en el camino.
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora de la Nube (Virgen de la Nube), patrona de Azogues; «Madre de los Migrantes».
- Origen: el prodigio de Quito del 30 de diciembre de 1696, según la tradición piadosa, ligado a la enfermedad del obispo Sancho de Andrade y a la devoción de Guápulo.
- Lugar principal hoy: Santuario Franciscano de la Virgen de la Nube, en Azogues (Cañar, Ecuador); diócesis de Azogues.
- Imagen: María coronada sobre la media luna, con una palma y el Niño Jesús, y el obispo arrodillado a sus pies, sobre nubes.
- Estado eclesial: imagen coronada canónicamente el 1 de enero de 1967; patrona de la diócesis.
- Fiesta: 1 de enero, con una segunda procesión el 31 de mayo.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Virgen de la Nube no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la confianza. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate con recogimiento. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los emigrantes y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de la Nube nos enseña a reconocer la presencia de Dios que guía y ampara.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Virgen de la Nube no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de la Nube.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que en la Virgen María nos das una Madre que es señal de tu presencia y nos guía hacia tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de la Nube. Concédenos, por su intercesión, reconocer tu presencia que nos guía, acogernos a tu amparo en la prueba y acompañar a los que van de camino; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Señal en el cielo
Memoria histórica
La tradición cuenta que, en 1696, la imagen de la Virgen apareció en el cielo de Quito formada por una nube luminosa, mientras el pueblo rezaba. De ese signo, venerado por la piedad, nació la advocación de la Nube.
Meditación
En el desierto, Dios guiaba a su pueblo con una columna de nube de día y de fuego de noche: la nube era señal de su presencia. La devoción cristiana ha visto en María, «la Nube», una señal semejante: no la luz misma, sino signo que anuncia y conduce a Dios. En el cielo de nuestra vida, Dios sigue poniendo señales de su presencia para quien sabe mirar con fe. Pedir la intercesión de la Virgen de la Nube es pedir ojos de fe que reconozcan a Dios que nos guía.
Palabra de Dios sugerida
«El Señor iba delante de ellos… de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino» (Éxodo 13,21).
Propósito
Buscaré hoy las señales de la presencia de Dios en mi jornada y le daré gracias por guiarme.
Oración del día
Virgen de la Nube, señal de la presencia de Dios, dános ojos de fe para reconocerlo en el camino. Intercede por nosotros ante tu Hijo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — La sombra del Altísimo
Memoria histórica
La nube, en la Escritura, es también signo del amparo de Dios: cubría con su sombra la tienda del encuentro y descendía sobre el templo. Bajo la advocación de la Nube, María es invocada como amparo y sombra protectora de sus hijos.
Meditación
El ángel dijo a María: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra». La sombra de Dios no es oscuridad, sino protección amorosa, como la nube que cobija del sol ardiente del desierto. Acogerse a la sombra del Altísimo es confiar en su amparo en las horas de calor y de fatiga de la vida. Pedir la intercesión de la Virgen de la Nube es refugiarse bajo la sombra protectora de Dios, que ella nos alcanza.
Palabra de Dios sugerida
«La fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Lucas 1,35).
Propósito
Me acogeré hoy al amparo de Dios en una preocupación concreta, confiando en su protección.
Oración del día
Virgen de la Nube, sombra protectora de tus hijos, cóbijanos bajo el amparo de Dios. Que confiemos en su protección amorosa. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — La esperanza en la prueba
Memoria histórica
La tradición asocia el prodigio de la Nube a la enfermedad de un obispo por cuya salud rezaba el pueblo. En la prueba, la comunidad se unió en oración y confió en la Madre.
Meditación
En las horas oscuras, la fe se sostiene en la esperanza: la certeza de que Dios no abandona a los suyos. El pueblo que reza unido en la prueba experimenta la fuerza de la oración compartida y del amparo de la Madre. La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino confianza firme en un Dios que es fiel. Pedir la intercesión de la Virgen de la Nube es pedir una esperanza que no se apague en la enfermedad ni en la dificultad.
Palabra de Dios sugerida
«Esta esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Romanos 5,5).
Propósito
Rezaré hoy con otros —en familia o en comunidad— por alguien que atraviesa una prueba.
Oración del día
Virgen de la Nube, que sostienes la esperanza de tu pueblo, alcánzanos una esperanza firme en la prueba. Que confiemos en el Dios que es fiel. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
La devoción de la Nube nació ligada a la oración por un enfermo. Desde entonces, incontables fieles acuden a la Virgen de la Nube con sus enfermedades y las de sus seres queridos, confiando en su intercesión.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Virgen de la Nube, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — Madre de los migrantes
Memoria histórica
En Azogues y en toda la región del Cañar, tierra de mucha emigración, la Virgen de la Nube es querida como «Madre de los Migrantes». A ella se encomiendan los que parten lejos de su tierra y los que quedan esperando su regreso.
Meditación
Cuántos hermanos dejan su tierra buscando una vida mejor, con el dolor de la separación y la esperanza del reencuentro. La Sagrada Familia conoció también el destierro en Egipto. María acompaña a los que emigran y nos mueve a rezar por ellos y a acoger al que llega de lejos, sin dejar de ver en él a un hermano. Pedir la intercesión de la Virgen de la Nube es pedir su amparo para los emigrantes y un corazón acogedor con el forastero.
Palabra de Dios sugerida
«Era forastero y me acogisteis» (Mateo 25,35).
Propósito
Rezaré hoy por los emigrantes y por las familias separadas, y tendré un gesto de acogida con alguien que venga de lejos.
Oración del día
Virgen de la Nube, Madre de los migrantes, acompaña a cuantos dejan su tierra y consuela a los que esperan su regreso. Enséñanos a acoger al forastero. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — La fe sencilla del pueblo
Memoria histórica
La devoción de la Nube se ha transmitido en el pueblo ecuatoriano de generación en generación, en las procesiones, las romerías y la oración de las familias. Es una fe sencilla, honda y perseverante.
Meditación
La fe del pueblo humilde, sencilla y confiada, agrada a Dios, que «revela sus secretos a los pequeños». No es una fe de grandes discursos, sino de confianza filial y de gestos concretos de amor, transmitida sobre todo por las madres y las abuelas. Esa fe sostiene la vida de todo un pueblo y llega a los que vienen detrás. Pedir la intercesión de la Virgen de la Nube es pedir conservar y transmitir esa fe sencilla, sin avergonzarnos de ella.
Palabra de Dios sugerida
«Te doy gracias, Padre… porque has revelado estas cosas a los pequeños» (Mateo 11,25).
Propósito
Transmitiré hoy la fe a alguien más joven: una oración enseñada, un ejemplo, una palabra sobre Dios.
Oración del día
Virgen de la Nube, honrada por la fe sencilla de tu pueblo, alcánzanos conservar y transmitir la fe. Que no se pierda en nuestras familias la oración de nuestros mayores. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Reina coronada y Madre
Memoria histórica
El 1 de enero de 1967, la imagen de la Virgen de la Nube fue coronada canónicamente en Azogues, ante una gran multitud, y declarada patrona de la diócesis. La Iglesia reconoció así la realeza maternal de esta Madre.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de la Virgen de la Nube no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Virgen de la Nube, Reina coronada y Madre, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En el Ecuador, tierra de muchos emigrantes, la Virgen de la Nube es especialmente querida por las familias, que le confían a sus hijos y a los que trabajan lejos del hogar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José, familia que conoció el destierro. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias, también por las que la distancia separa, y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos, los que viven solos y los que emigran es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y por las familias separadas por la emigración, y tendré un gesto de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Virgen de la Nube, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y a las familias separadas, y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en la fiesta del 1 de enero, comienzo del año, cuando Azogues honra a la Virgen de la Nube. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, poniendo el año nuevo bajo el amparo de la Madre.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. Al comenzar el año, la Virgen de la Nube nos envía a caminar bajo la guía y el amparo de Dios, atentos a las señales de su presencia. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados. La Virgen de la Nube, señal de Dios que guía, nos precede como Madre y como esperanza.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Virgen de la Nube, señal de Dios que guía, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, atentos a la presencia de Dios, caminemos hacia tu Hijo, hasta el puerto eterno. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora de la Nube, señal de la presencia de Dios, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, Madre que guías y amparas, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, al Ecuador, a los emigrantes, a los enfermos, a las familias y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por el Ecuador y por el santuario de Azogues, para que la devoción a la Virgen de la Nube fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los emigrantes y por las familias separadas, para que la Madre los acompañe y guarde su regreso. Roguemos al Señor.
- Por los que atraviesan la enfermedad y la prueba, para que la comunidad orante los sostenga en la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Virgen de la Nube los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.