Novena a Nuestra Señora del Rosario de Manaoag
Devoción rosariana en octubre · Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Manaoag (Filipinas)
Nueve días de oración con Nuestra Señora de Manaoag, «la que llama», que nos convoca para conducirnos a Cristo.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Nuestra Señora del Rosario de Manaoag
En Manaoag (Pangasinan, Filipinas) se venera a Nuestra Señora del Santísimo Rosario, en uno de los grandes santuarios marianos del país, custodiado por los dominicos. El nombre «Manaoag» procede, según la lengua local, de la palabra que significa «llamar»; por eso la piedad popular llama a la Virgen «la que llama», la que convoca a sus hijos para llevarlos a Cristo. La imagen, de la Virgen con el Niño, con cabeza y manos de marfil, se venera allí desde el siglo XVII, cuando los dominicos evangelizaron la región. A lo largo de los siglos, la tradición le atribuye la protección del pueblo en incendios y guerras. La imagen fue coronada canónicamente en 1926, y su santuario fue elevado a basílica menor por el papa Francisco (decreto de 2014, proclamado en 2015). Su devoción rosariana se vive con especial fervor en octubre, mes del Rosario.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. Como «la que llama», María nunca se anuncia a sí misma: llama para conducirnos a su Hijo. Cuanto pidamos en estos nueve días será para amar más a Jesús, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5).
Datos esenciales de la advocación
- Advocación: Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Manaoag, «la que llama».
- Lugar: Santuario y Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Manaoag (Pangasinan, Filipinas); custodia de los dominicos; arquidiócesis de Lingayen-Dagupan.
- Nombre: «Manaoag» deriva, según la lengua local, del verbo «llamar»; de ahí «la que llama».
- Imagen: talla de la Virgen con el Niño, con cabeza y manos de marfil, revestida de mantos bordados; venerada desde el siglo XVII.
- Estado eclesial: imagen coronada canónicamente el 21 de abril de 1926 (decreto de Pío XI de 1925); santuario elevado a basílica menor por el papa Francisco (decreto de 2014, proclamado en 2015).
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante Nuestra Señora de Manaoag no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la escucha. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate con recogimiento. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, un rosario en las manos, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que buscan su vocación y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. La devoción de Manaoag nos enseña a escuchar la llamada de Dios y a rezar el Rosario.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión, y reza cada día una parte del Rosario. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. Nuestra Señora de Manaoag no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a Nuestra Señora de Manaoag.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que nos das en la Virgen María una Madre que nos llama y nos conduce a tu Hijo, mira con bondad a cuantos nos acogemos a la advocación de Nuestra Señora de Manaoag. Concédenos, por su intercesión, escuchar tu llamada, contemplar en el Rosario los misterios de Cristo y confiar en tu amparo en la prueba; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — «La que llama»
Memoria histórica
El nombre «Manaoag» significa, en la lengua del lugar, «llamar». Por eso la Virgen es venerada allí como «la que llama»: la que convoca a sus hijos, no para retenerlos junto a ella, sino para conducirlos a Cristo.
Meditación
Dios nos llama por nuestro nombre a lo largo de toda la vida, y María es voz que hace resonar esa llamada. Como el joven Samuel, que aprendió a responder «habla, Señor, que tu siervo escucha», también nosotros hemos de aprender a escuchar y a responder. María, «la que llama», nos remite siempre a su Hijo: «haced lo que Él os diga». Pedir la intercesión de Nuestra Señora de Manaoag es pedir un corazón atento que escuche la llamada de Dios y la siga.
Palabra de Dios sugerida
«Habla, Señor, que tu siervo escucha» (1 Samuel 3,9).
Propósito
Escucharé hoy en el silencio la llamada de Dios y responderé con un sí concreto.
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, «la que llama», haz resonar en nosotros la llamada de Dios y condúcenos a tu Hijo. Que sepamos escuchar y responder. Intercede por nosotros ante Cristo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — El Santo Rosario
Memoria histórica
Manaoag es santuario de Nuestra Señora del Rosario, custodiado por los dominicos, grandes difusores de esta oración. En octubre, mes del Rosario, multitudes de peregrinos acuden a rezar ante «la que llama».
Meditación
El Rosario es «el Evangelio meditado con María»: recorriendo sus misterios, contemplamos con ella la vida de Cristo. No es repetición vacía, sino oración serena del corazón, al alcance de todos. En un santuario del Rosario, la Madre nos invita a tomar en las manos esta oración humilde y poderosa que nos configura con su Hijo. Pedir la intercesión de Nuestra Señora de Manaoag es pedir amor al Rosario y fidelidad para rezarlo.
Palabra de Dios sugerida
«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lucas 2,19).
Propósito
Rezaré hoy una parte del Rosario, deteniéndome con calma en cada misterio junto a María.
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, Señora del Rosario, enséñanos a contemplar contigo los misterios de Cristo. Que el Rosario sea nuestra oración de cada día. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — Amparo en la prueba
Memoria histórica
La tradición del pueblo cuenta que la imagen de Manaoag se salvó de un incendio y que, en la guerra, el santuario quedó en pie de manera sorprendente. Son relatos piadosos, no hechos con reconocimiento oficial, pero expresan la confianza del pueblo en el amparo de la Madre.
Meditación
Más allá de los relatos, permanece una verdad: María ampara a los suyos en la prueba. No promete evitar toda dificultad —tampoco su Hijo la evitó—, pero acompaña a sus hijos y los sostiene bajo su manto. «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios», reza la más antigua oración mariana. Guardémonos de reducir la fe a la búsqueda de prodigios: lo esencial es confiar. Pedir la intercesión de Nuestra Señora de Manaoag es refugiarse en ella en la hora de la prueba.
Palabra de Dios sugerida
«Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro» (Salmo 46,2).
Propósito
Me acogeré hoy al amparo de María en una dificultad concreta, rezando la oración «Bajo tu amparo».
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, amparo de tu pueblo en la prueba, cóbijanos bajo tu manto y llévanos a tu Hijo. Que confiemos en ti en la dificultad. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
A la basílica de Manaoag acuden desde hace siglos, con fe, los enfermos y afligidos, encomendándole su dolor y el de sus seres queridos. «La que llama» es también refugio de los que sufren.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — El Rosario predica el Evangelio
Memoria histórica
Los dominicos, custodios de Manaoag, son la Orden de Predicadores, y han visto siempre en el Rosario un modo sencillo de predicar la Palabra: cada misterio anuncia un pasaje del Evangelio.
Meditación
El Rosario no es solo oración personal, sino anuncio: quien lo reza proclama, misterio a misterio, la vida de Cristo, y quien lo enseña a otros les transmite el Evangelio. En un mundo que necesita oír la Buena Noticia, el Rosario es una forma humilde de evangelizar, empezando por la propia casa. Pedir la intercesión de Nuestra Señora de Manaoag es pedir el celo por dar a conocer a Cristo, también rezando y enseñando el Rosario.
Palabra de Dios sugerida
«Anuncia la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo» (2 Timoteo 4,2).
Propósito
Enseñaré o propondré hoy el Rosario a alguien, o daré a conocer a Cristo con una palabra sencilla.
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, que con el Rosario nos ayudas a anunciar el Evangelio, enciende en nosotros el celo por dar a conocer a tu Hijo. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — La fe de un pueblo peregrino
Memoria histórica
Cada año, multitudes de filipinos peregrinan a Manaoag, especialmente en octubre y en Semana Santa. La devoción se vive en comunidad, como un caminar de todo un pueblo hacia la Madre.
Meditación
La fe no es un asunto privado, sino que se vive en comunión con la Iglesia, pueblo peregrino que camina unido hacia Dios. La religiosidad popular, cuando es auténtica, une, sostiene y transmite la fe de generación en generación. Peregrinar juntos hacia la Madre es signo de esa fraternidad de los creyentes. Pedir la intercesión de Nuestra Señora de Manaoag es pedir vivir la fe en comunión, sin encerrarnos en nosotros mismos.
Palabra de Dios sugerida
«Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»» (Salmo 122,1).
Propósito
Viviré hoy mi fe en comunión: rezaré con otros o participaré en la vida de mi comunidad.
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, meta de un pueblo peregrino, alcánzanos vivir la fe en comunión con la Iglesia. Que caminemos unidos hacia tu Hijo. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Reina coronada y Madre
Memoria histórica
El 21 de abril de 1926, por decreto de Pío XI, la imagen de Nuestra Señora de Manaoag fue coronada canónicamente. La Iglesia reconoció así la realeza maternal de esta Madre, venerada por todo un pueblo.
Meditación
María es Reina porque es Madre del Rey, y su realeza es servicio, como la de su Hijo, que «no vino a ser servido, sino a servir». La corona de Manaoag no la ensalza por poder terreno, sino que confiesa su dignidad de Madre de Dios. Honrar a María coronada es aprender de su humildad: cuanto más se abajó, más la exaltó el Señor. También nosotros seremos elevados si servimos.
Palabra de Dios sugerida
«Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes» (Lucas 1,52).
Propósito
Practicaré hoy un acto de humildad concreto: ceder, callar una réplica o reconocer un error.
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, Reina coronada y Madre, enséñanos que la verdadera grandeza está en servir. Que aprendamos de tu humildad y nos dejemos exaltar por Dios. Ruega por nosotros ante Cristo, Rey del universo. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
En Filipinas, tierra de gran devoción mariana y de muchos emigrantes, Nuestra Señora de Manaoag es especialmente querida por las familias, que le presentan a sus hijos y le confían a los que trabajan lejos del hogar.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias, también por las que la distancia separa, y las encomienda a su Hijo. El Rosario rezado en familia mantiene el hogar unido en torno a la Madre. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos, los que viven solos y los que emigran es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia, a ser posible el Rosario juntos, y tendré un gesto de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y a los que trabajan lejos, y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
Terminada la peregrinación, los devotos de Manaoag vuelven a su vida diaria, llevando en el alma la fe reavivada, el Rosario en la mano y el eco de la Madre que los llama a seguir a Cristo.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. «La que llama» no nos convoca para dejarnos quietos, sino para enviarnos a seguir a Cristo y a llevarlo a los demás. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados, con el Rosario en la mano y el corazón atento a la llamada de Dios. Nuestra Señora de Manaoag nos precede como Madre y como esperanza.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Nuestra Señora de Manaoag, «la que llama», envíanos renovados a la vida de cada día. Que, escuchando tu llamada y con el Rosario en la mano, sigamos a tu Hijo hasta el puerto eterno. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Nuestra Señora del Rosario de Manaoag, «la que llama», al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, que nos llamas para conducirnos a tu Hijo, guíanos siempre a Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, a Filipinas, a los que buscan su vocación, a los enfermos, a las familias y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por Filipinas y por los dominicos que custodian Manaoag, para que la devoción del Rosario fructifique en obras de caridad. Roguemos al Señor.
- Por los que buscan su vocación, para que escuchen y sigan la llamada de Dios. Roguemos al Señor.
- Por cuantos difunden y rezan el Santo Rosario, para que, con María, contemplen el rostro de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias separadas por la distancia, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que Nuestra Señora de Manaoag los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.