Novena a la Presentación de la Virgen María
Fiesta el 21 de noviembre · La Presentación de la Virgen María
Nueve días de oración con la Virgen presentada al Señor, toda de Dios desde su niñez, templo vivo del Espíritu.

Novena original de rezaelrosario.org. Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
La Presentación de la Virgen María
La Presentación de la Virgen María celebra la consagración de María a Dios desde su niñez. La fiesta se apoya en una antigua tradición cristiana, recogida en escritos apócrifos como el Protoevangelio de Santiago, según la cual los padres de María la llevaron siendo niña al Templo de Jerusalén para consagrarla al Señor. Conviene saber, con honestidad, que este relato es tradición piadosa, no historia narrada en los Evangelios; pero la verdad que la fiesta celebra es plenamente legítima y hermosa: que María estuvo desde el principio enteramente entregada a Dios, hecha «templo vivo» del Espíritu Santo, preparándose para acoger al Salvador. La Iglesia la celebra el 21 de noviembre.
Al comenzar esta novena conviene recordar, con verdad y sencillez, que a la Virgen María no la adoramos: la adoración se debe únicamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A María la veneramos como Madre del Señor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión, que jamás se detiene en ella, sino que nos conduce a Cristo. La Presentación nos invita a renovar nuestra propia entrega a Dios, siguiendo el ejemplo de la que fue toda suya. Cuanto pidamos en estos nueve días será para amar más a su Hijo, «haced lo que Él os diga» (Juan 2,5).
Datos esenciales de la advocación
- Misterio: la Presentación de la Virgen María, es decir, su consagración a Dios desde la niñez.
- Origen del relato: una antigua tradición piadosa, recogida en el Protoevangelio de Santiago (apócrifo); no es un hecho narrado en los Evangelios canónicos.
- Verdad celebrada: que María estuvo enteramente entregada a Dios desde el principio, templo vivo del Espíritu Santo.
- Fundamento espiritual: la consagración total a Dios; «una cosa pido al Señor: habitar en su casa» (Salmo 27,4).
- Fiesta: 21 de noviembre.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es un camino sereno de nueve días. Ante la Presentación de María no buscamos un rito mágico, sino disponer el corazón a la conversión y a la entrega. Escoge un lugar y una hora fijos, aparta el ruido y prepárate con recogimiento. Si es posible, acompaña la oración con una imagen de la Virgen, una vela encendida y la Sagrada Escritura abierta.
Reza sin prisa, dejando que las palabras calen hondo. Trae cada día una intención concreta: por tu familia, por los enfermos, por los que se consagran a Dios y por la Iglesia entera. Recuerda que pedir la intercesión de María es pedir que ella, la primera creyente, ruegue por nosotros ante su Hijo; por eso toda súplica termina en Cristo, único Salvador. Contemplar la Presentación nos mueve a entregarnos del todo a Dios.
Si puedes, une a la novena la confesión y la comunión. Así la devoción no se queda en sentimiento, sino que fructifica en vida cristiana: caridad con el prójimo, paciencia en la prueba y esperanza firme. La Virgen presentada al Señor no busca admiradores, sino discípulos de su Hijo.
Orden propuesto para cada día
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
- Oración inicial para todos los días e invocación al Espíritu Santo.
- Lectura de la memoria histórica del día.
- Meditación pausada del tema propio de la jornada.
- Proclamación de la Palabra de Dios sugerida, en silencio orante.
- Formulación del propósito concreto del día.
- Oración del día a la Virgen María en su Presentación.
- Un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria, y la Salve final.
Oración inicial para todos los días
Dios y Padre nuestro, que preparaste a la Virgen María como digna morada de tu Hijo, haciéndola desde el principio toda tuya, mira con bondad a cuantos celebramos su Presentación. Concédenos, por su intercesión, entregarnos del todo a ti, hacer de nuestra vida un templo de tu Espíritu y perseverar fieles en tu casa; y crecer en fe, esperanza y caridad. Que estos nueve días nos preparen a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y llena el corazón de tus fieles; enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, alcánzanos docilidad para escuchar la Palabra y fuerza para cumplirla. Enséñanos a orar como conviene, guía nuestra novena y haz que, con María, digamos siempre «hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Amén.
Día primero — Toda de Dios desde el principio
Memoria histórica
La fiesta celebra que María estuvo consagrada a Dios desde su niñez. Según la piadosa tradición, sus padres la llevaron al Templo para entregarla al Señor; la Iglesia venera en ello la verdad de que María fue toda de Dios desde el principio.
Meditación
María no se dio a Dios a medias ni tarde: fue enteramente suya desde el comienzo de su vida. Su corazón no tuvo otro dueño que el Señor. Este ejemplo nos interpela: ¿cuánto de nuestra vida hemos entregado de verdad a Dios, y cuánto seguimos reservándonos? La santidad crece en la medida en que nos damos por entero. Pedir la intercesión de la Virgen presentada al Señor es pedir la gracia de entregarnos a Dios sin reservas.
Palabra de Dios sugerida
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Deuteronomio 6,5).
Propósito
Entregaré hoy a Dios una parcela de mi vida que aún me reservo, con un acto de confianza.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, que fuiste toda de Dios desde el principio, alcánzanos entregarnos a Él sin reservas. Intercede por nosotros ante tu Hijo, que vive y reina por los siglos. Amén.
Día segundo — Consagrarse a Dios
Memoria histórica
En Israel se consagraban a Dios los primogénitos y se ofrecían dones en el Templo. La tradición ve en la Presentación de María el signo de una vida entera consagrada al Señor, ofrecida como don.
Meditación
Todo cristiano está consagrado a Dios por el Bautismo, que nos hizo hijos suyos y templos del Espíritu. Vivir esa consagración es hacer de toda la vida —el trabajo, la familia, el descanso— una ofrenda agradable a Dios. San Pablo pide «ofrecer el cuerpo como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios». La Presentación de María nos invita a renovar y a vivir de veras nuestra propia consagración bautismal. Pedir su intercesión es pedir vivir como consagrados a Dios en lo cotidiano.
Palabra de Dios sugerida
«Os ruego que ofrezcáis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios» (Romanos 12,1).
Propósito
Ofreceré hoy a Dios mi trabajo y mis actos como un sacrificio vivo, renovando mi consagración bautismal.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, ofrenda agradable a Dios, alcánzanos vivir nuestra consagración bautismal y hacer de la vida una ofrenda. Ruega por nosotros. Amén.
Día tercero — Templo vivo de Dios
Memoria histórica
La liturgia contempla a María como el verdadero Templo de Dios, más santo que el de piedra: en su seno habitaría el Señor. La niña presentada en el Templo estaba destinada a ser ella misma templo vivo del Altísimo.
Meditación
El Templo de Jerusalén, con toda su gloria, era figura de un templo mayor: el corazón donde Dios habita. María fue el templo vivo por excelencia, pues llevó en su seno al Hijo de Dios. Y también nosotros, por el Bautismo, somos templos del Espíritu Santo: «¿no sabéis que sois templo de Dios?». Cuidar el alma en gracia es cuidar la morada de Dios en nosotros. Pedir la intercesión de la Virgen presentada al Señor es pedir hacer de nuestro corazón un templo digno de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?» (1 Corintios 3,16).
Propósito
Cuidaré hoy la morada de Dios en mí, apartando algo que ensucia mi corazón.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, templo vivo de Dios, alcánzanos hacer de nuestro corazón una morada digna del Espíritu Santo. Ruega por nosotros. Amén.
Día cuarto — María junto a los enfermos
Memoria histórica
La que fue consagrada a Dios desde niña es invocada por los enfermos y afligidos como Madre siempre entregada al Señor, poderosa en su intercesión y cercana en la ternura.
Meditación
En las bodas de Caná, María advierte la necesidad y acude a su Hijo: «no tienen vino». Así intercede por los enfermos: presenta ante Cristo nuestras carencias y nos remite a Él, «haced lo que Él os diga». No es ella quien sana, sino su Hijo; pero su intercesión de Madre nos alcanza fortaleza para llevar la cruz y esperanza para confiar, incluso cuando la salud no llega como quisiéramos.
Palabra de Dios sugerida
«La madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»» (Juan 2,3).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, le haré una visita, una llamada o un gesto de cercanía.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, consuelo de los afligidos, lleva ante tu Hijo el clamor de los enfermos y de quienes los cuidan. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros, corazón compasivo. Que en la cruz reconozcamos el amor de Cristo, salud verdadera. Amén.
Día quinto — La vida escondida y fiel
Memoria histórica
La tradición imagina a María creciendo junto al Templo en oración, silencio y fidelidad, en una vida escondida a los ojos del mundo pero enteramente vuelta a Dios. Así se preparó, sin ruido, para su misión.
Meditación
Gran parte de la vida cristiana transcurre en lo oculto: la oración en el secreto, la fidelidad callada, los deberes cumplidos sin testigos. María se preparó para ser Madre de Dios en una vida escondida y fiel, no en la fama. También nosotros nos santificamos en lo ordinario y escondido, ante los ojos de Dios que ve en lo secreto. Pedir la intercesión de la Virgen presentada al Señor es pedir amar la vida escondida y la fidelidad callada.
Palabra de Dios sugerida
«Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mateo 6,6).
Propósito
Cumpliré hoy con fidelidad un deber escondido, ofreciéndolo a Dios sin buscar reconocimiento.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, que te preparaste en la vida escondida, alcánzanos amar la fidelidad callada y la oración en lo secreto. Ruega por nosotros. Amén.
Día sexto — Habitar en la casa del Señor
Memoria histórica
La Presentación evoca el amor de María por la casa de Dios. El salmo pone en sus labios el deseo de todo corazón entregado: «una cosa pido al Señor: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida».
Meditación
Amar la casa de Dios, buscar su presencia, gozar en la oración y en la liturgia: así vivió María, y así estamos llamados a vivir. Frecuentar el templo, participar en la Eucaristía, hacer de la vida una permanente búsqueda de Dios, es «habitar en su casa». Quien ama la casa de Dios encuentra en ella descanso y fuerza para el camino. Pedir la intercesión de la Virgen presentada al Señor es pedir un corazón que ame la casa de Dios y desee su presencia.
Palabra de Dios sugerida
«Una cosa pido al Señor: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida» (Salmo 27,4).
Propósito
Buscaré hoy la presencia de Dios con una visita al templo o un rato de oración ante Él.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, que amaste su casa, alcánzanos el deseo de habitar en la presencia de Dios y de gozar en la oración. Ruega por nosotros. Amén.
Día séptimo — Servir en la casa de Dios
Memoria histórica
La tradición presenta a la niña María al servicio del Templo, colaborando con sencillez en las tareas de la casa de Dios. Su consagración no fue ociosa, sino laboriosa y servicial.
Meditación
Consagrarse a Dios no es apartarse en la comodidad, sino ponerse a su servicio y al de los demás. María, según la tradición, sirvió humildemente en el Templo, como después serviría a Isabel y en Nazaret. La verdadera piedad se traduce en servicio: a la Iglesia, a los pobres, a los que nos rodean. Pedir la intercesión de la Virgen presentada al Señor es pedir un corazón servicial, que ame a Dios sirviendo.
Palabra de Dios sugerida
«Servid al Señor con alegría» (Salmo 100,2).
Propósito
Serviré hoy con alegría en alguna tarea de mi comunidad, mi parroquia o mi entorno.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, que serviste en su casa, alcánzanos un corazón servicial que ame a Dios sirviendo a los demás. Ruega por nosotros. Amén.
Día octavo — La familia y el hogar bajo su amparo
Memoria histórica
Según la tradición, fueron los padres de María quienes la ofrecieron a Dios. Así, la Presentación es también imagen de los padres que consagran a sus hijos al Señor y los educan en la fe.
Meditación
Jesús creció en el hogar de Nazaret, sujeto a María y a José. En aquella familia sencilla aprendió, según su humanidad, a trabajar, a rezar y a amar. Los padres cristianos, al presentar a sus hijos en el Bautismo y educarlos en la fe, los consagran a Dios como hicieron los padres de María. María, Madre del hogar, vela por nuestras familias y las encomienda a su Hijo. Pedir su intercesión por el matrimonio, los hijos, los ancianos y los que viven solos es confiar todos nuestros vínculos al amor de Dios.
Palabra de Dios sugerida
«Bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lucas 2,51-52).
Propósito
Rezaré hoy por mi familia y por la educación cristiana de los niños, y tendré un gesto de ternura con alguien de mi hogar.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, Madre de la Sagrada Familia, guarda bajo tu manto nuestros hogares. Alcánzanos de tu Hijo unidad, paciencia y perdón; consuela a los que viven solos y bendice a nuestros mayores. Que en cada familia reine Cristo. Amén.
Día noveno — Envío a la vida
Memoria histórica
La novena culmina en la fiesta del 21 de noviembre, cuando la Iglesia celebra la Presentación de María. Terminada la fiesta, los fieles vuelven a su vida diaria, llevando en el alma el deseo renovado de darse del todo a Dios.
Meditación
La fiesta no es el final, sino el envío. La Presentación de María nos invita a hacer de toda la vida una entrega a Dios y un servicio a los demás. Como los pastores de Belén, que «se volvieron dando gloria y alabanza a Dios», también nosotros, tras la novena, hemos de volver transformados, más entregados y fieles. La Virgen presentada al Señor nos precede como Madre y como esperanza.
Palabra de Dios sugerida
«Y los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído» (Lucas 2,20).
Propósito
Llevaré el fruto de esta novena a mi vida cotidiana con una obra buena concreta, y acudiré, si puedo, a la Eucaristía.
Oración del día
Virgen presentada al Señor, envíanos renovados a la vida de cada día. Que, entregados a Dios como tú, hagamos de la vida una ofrenda y un servicio, hasta el puerto eterno de tu Hijo. Ruega por nosotros ahora y siempre. Amén.
Oración final
Virgen María, presentada y consagrada al Señor desde tu niñez, al terminar esta novena te damos gracias por habernos acompañado estos nueve días. Tú, templo vivo de Dios y toda suya, condúcenos siempre a tu Hijo Jesucristo, único Salvador y Señor. No permitas que nuestra devoción se quede en sentimiento pasajero; hazla vida de fe, esperanza y caridad. Bendice a la Iglesia, a los que se consagran a Dios, a los enfermos, a las familias y a cuantos te invocamos con amor. Y cuando termine nuestro camino en la tierra, muéstranos, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia y por el Papa, para que, bajo la intercesión de la Virgen María, se entreguen del todo al servicio del Evangelio. Roguemos al Señor.
- Por que, como María, nos entreguemos enteramente a Dios y vivamos nuestra consagración bautismal. Roguemos al Señor.
- Por los que se consagran a Dios en la vida religiosa, y por las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada. Roguemos al Señor.
- Por los niños, para que sean educados en la fe y crezcan en la amistad con Dios. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los ancianos y las familias, para que, bajo el amparo de María, vivan la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos, para que la Virgen María los presente ante su Hijo y alcancen la luz eterna. Roguemos al Señor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.